¿quién Más Podría? (por Sgm Internacional)

Publicado por Diesel el 23 de diciembre de 2014.
¿Quién más podría resucitar a los muertos?

Un jefe de los judíos dijo a Jesús:

- Mi hija acaba de morir, pero si tú vienes y pones tu mano sobre ella, volverá a la vida.

Jesús se levantó y, acompañado de sus discípulos, se fue con él.

Cuando Jesús llegó a casa... y vio a los músicos que estaban preparados para el entierro, y a la gente que lloraba a gritos, les dijo:

- Salid de aquí. La muchacha no está muerta , sino dormida.

La gente se burlaba de Jesús, pero él los hizo salir; luego entró, tomó de la mano a la muchacha y ella se levantó. Y por toda aquella región corrió la noticia de lo sucedido.

(Mateo 9:18-19, 23-26)

¿Quién más podría andar sobre el agua?

Al llegar la noche, la barca ya estaba en medio del lago. Jesús, que se había quedado solo en tierra, vio que remaban con dificultad porque tenían el viento en contra. De madrugada fue Jesús hacia ellos andando sobre el agua, pero hizo como si quisiera pasar de largo. Ellos, al verle andar sobre el agua, pensaron que era un fantasma, y gritaron; porque todos le vieron y se asustaron.

Pero él les habló en seguida, diciéndoles:

- ¡Ánimo, soy yo, mo os asustéis!

Subió a la barca y se calmó el viento. Ellos se quedaron muy asombrados.

(Marcos 6:47-51)

¿Quién más podría hacer oír a los sordos?

Le llevaron (a Jesús) uno que era sordo y tartamudo, y le pidieron que pusiera su mano sobre él. Jesús se lio llevó a un lado, aparte de la gente, le metió los dedos en los oñidos y con saliva le tocó la lengua. Luego, mirando al cielo, suspiró y dijo al hombre:

- ¡Efata! (es decir, "¡Ábrete!").

Al momento se abrieron los oídos del sordo, su lengua quedó libre de trabas y hablaba correctamente.

Llenos de asombro, decían:

- Todo lo hace bien. ¡Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos!

(Marcos 7:32-35, 37)

¿Quién más podría dar vista a los ciegos?

Llevaron a un ciego a Jesús, con el ruego de que lo tocara. Jesús tomó la mano del ciego y lo sacó fuera del pueblo. Le untó los ojos con saliva, puso las manos sobre él y le preguntó se veía algo. El ciego comenzó a ver, y dijo:

- Veo gente. Me parecen árboles que andan.

Jesús le puso otra vez las manos sobre los ojos, y el hombre miró con atención y quedó sanado: ya todo lo veía claramente.

(Marcos 8:22-25)

¿Quién más podría multiplicar la comida?

Uno de sus discípulos dijo:

- Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero ¿qué es esto para tanta gente?

Jesús respondió:

- Haced que todos se sienten.

Había mucha hierba en aquel lugar, y se sentaron. Eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó en sus manos los panes y, después de dar gracias a Dios, los repartió entre los que estaban setnados. Hizo lo mismo con los peces, dándoles todo lo que querían.

Cuando estuvieron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos:

- Recoged los trozos sobrantes, para que no se desperdicie nada.

Ellos los recogieron, y llenaron doce canastas con los trozos que habìan sobrado de los cinco panes de cebada. La gente, al ver esta señal milagrosa hecha por Jesús, decía:

- Verdaderamente éste es el profeta que había de venir al mundo.

(Juan 6:9-14)

¿Quién más podría reprender a los espíritus malignos?

En la sinagoga del pueblo, un hombre que tenía un espíritu impuro gritó:

- ¿Por qué te metes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo te conozco: ¡sé que eres el Santo de Dios!

Jesús reprendió a aquel espíritu, diciéndole:

- ¡Cállate, y sal de este hombre!

El espíritu impuro sacudió con violencia al hombre y, gritando con fuerza, salió de él. Todos se asustaron, y se pregunaban unos a otros:

- ¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva y con plena autoridad! ¡Hasta a los espíritus impuros da órdenes y le obedecen!

(Marcos 1:23-27)

¿Quién más podría saberlo todo de un desconocido?

Cerca del mediodía, Jesús, cansado del camino, se sentó junto al pozo... una mujer de Samaria llegó al pozo a sacar agua, y Jesús le pidió:

- Dame un poco de agua.

Jesús le dijo:

- Ve a llamar a tu marido y vuelve acá.

- No tengo marido -contestó ella.

Jesús le dijo:

- Bien dices que no tienes marido, porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es tu marido. Es cierto lo que has dicho.

La mujer dejó su cántaro y se fue al pueblo a decir a la gente:

- Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho.

Muchos de los que vivían en aquel pueblo de Samaria creyeron en Jesús por las palabras de la mujer, que aseguraba:

- Me ha dicho todo lo que he hecho.

(Juan 4:6-8, 16-18, 28-29, 39)

¿Quién más podría perdonar pecados?

Entre cuatro, le llevaron (a Jesús) un paralítico. Pero como había mucha gente y no podían llegar hasta Jesús, quitaron parte del techo encima de donde él estaba y, por la abertura, bajaron en una camilla al enfermo. Cuando Jesús vio la fe que tenían. diojo al enfermo:

- Hijo mío, tus pecados quedan perdonados.

Algunos maestros de la ley que estaban allí sentados, pensaron: "¿Cómo se atreve éste a hablar así? Sus palabras son una ofensa contra Dios. Sólo Dios puede perdonar pecados".

Pero Jesús se dio cuenta en seguida de lo que estaban pensando, y les preguntó:

- ¿Por qué pensáis así? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados quedan perdonados", o decirle: "Levántate, toma tu camilla y anda?" Pues voy a demostraros que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados.

Entonces dijo al paralítico:

- A ti te digo: levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.

El enfermo se levantó en el acto, y tomando su camilla salió de allí, a la vista de todos. Así que todos se admiraron y alabaron a Dios diciendo:

- Nunca habíamos visto nada semejante.

(marcos. 2:3-12)

¿Quién más podría resucitar de entre los muertos?

Hubo un fuerte temblor de tierra, porque un ángel del Señor bajó del cielo y, acercándose al sepulcro, quitó la piedra que lo cerraba y se sentó sobre ella. El ángel brillaba como un relámpago, y su ropa era blanca como la nieve. Al verle, los soldados temblaron de miedo y se quedaron como muertos.

El ángel les dijo a las mujeres:

- No os asustéis. Sé que estáis buscando a Jesús, el crucificado, pero no está aquí; ha resucitado, pero no está aquí; ha resucitado, como dijo. Venid a ver el lugar donde le pusieron. Id aprisa y decid a los discípulos: "Ha resucitado".

(Mateo 28:2-7)

¿Quién más podría darnos una nueva vida?

Jesús dijo:

- Te aseguro que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios.

Lo que nace de padres humanos es humano: lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes de que te diga: "Tenéis que nacer de nuevo". El viento sopla donde quiere, y aunque oyes su ruido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son todos los que nacen del Espíritu.

(Juan 3:3, 6-8)

¿Quién más podría hacer todo esto?

- ¡Nadie sino Jesucristo!

Dios ha mostrado su amor hacia nosotros al enviar a su Hijo único al mundo para que tengamos vioda por él. El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo, para que, ofreciéndose en sacrificio, alcanzara el perdón de nuestros pecados.

(1 Juan 4:9-10)

Jesús dijo: "La vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadro, y a Jesucristo, a quien tú enviaste"

(Juan 13:3)

¿Quieres saber más?

Lee la Biblia, empezando por el Nuevo Testamento. Allí cuenta muchas más cosas de Jesucristo y cómo él puede cambiar radicalmente tu vida.

Texto bíblico: Dios habla hoy, la Biblia en versión popular.
1992 Sociedad Bíblica de España.
Usado con permiso Sp: E WEC
SGM Internacional
3 Eccleston Street
Londres SW1W 9LZ
Inglaterra.

Mateo 10:32.- Por tanto, todo el que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

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