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Si Tú Me Dices Ven (cuento)

SI TÚ ME DICES VEN
(Cuento)
Por: José Orero de Julián "Diesel"

Esta noche, en el silencio de la estación, Mercedes pasea por el andén. Envuelta en la neblina, la vida es para ella ese amor que tanto esperaba. ¿Regresaría José vivo o era verdad que había muerto? Durante las últimas semanas le habían estado contando historias increíbles de las hazañas de aquel inolvidable héroe; desde el mito de su muerte a orilllas del río Volga hasta la leyenda de que había sobrevivido a todas las batallas y que volvía todavía más sano que desde cuando se fue. En medio de aquel andén semidesierto todavía sigue oyendo la voz como penetrando en sus entrañas.

- Al salir de España sola se quedó llorando mi marcha la niña de mis amores. Cuando partió el tren allí le dijo así mi corazón: "Me voy pensando en ti, adiós Lilí Marlen". Aunque la distancia vive entre los dos yo siempre me acuerdo de tu claro sol, cuando tu carta llega a mí se alegra mi corazón, pues sólo pienso en ti soñando con mi amor. Cuando vuelva a España con mi División, llenará de flores mi niña su balcón. Yo seré otra vez feliz pero no sabré más que decir: "Mi amor, Lilí Marlen, mi amor es para ti".

Y ella es, bajo el cielo azul del invierno, aquella Lilí Marlen de la que hablaba José siempre que se iniciaba un combate. Para Mercedes cada noticia que había estado recibiendo a través de sus conocidos era como una espada de doble filo: a veces decían que sí y a veces decían que no. Sólo sabía que él le dio el beso de amor de la despedida. El beso y una afirmación: "Si te dicen que caí un día volveré". Aquel día había llegado.

La gran ciudad de Madrid palpita entre las luces de miles de farolas ya encendidas; pero la estación permanece gris, envuelta en la neblina y con la cantina abarrotada de mujeres para combatir el frío y la soledad. ¿También esperan ver volver a su amor? Cada una de ellas es una esperanza. Cada una de ellas es una ilusión. Cada una de ellas mira al cielo. Cada una de ellas recuerda la canción.

- Al salir de España sola se quedó llorando mi marcha la niña de mis amores. Cuando partió el tren allí le dijo así mi corazón: "Me voy pensando en ti, adiós Lilí Marlen". Aunque la distancia vive entre los dos yo siempre me acuerdo de tu claro sol, cuando tu carta llega a mí se alegra mi corazón, pues sólo pienso en ti soñando con mi amor. Cuando vuelva a España con mi División, llenará de flores mi niña su balcón. Yo seré otra vez feliz pero no sabré más que decir: "Mi amor, Lilí Marlen, mi amor es para ti".

Mercedes no se siente Penélope olvidada. No se siente abandonada en la estación por su amor que regresa. Mercedes no piensa ser la esposa de Odiseo. No tiene que esperar veinte años el regreso de su marido. Por eso sigue siendo símbolo de fidelidad a pesar de haber sido pretendida por miles de hombres deseando su cuerpo. Ella sueña que José vuelve para seguir recitando en sus oídos poemas salidos del corazón. Acurrucada en una esquina sigue esperando la llegada del tren, pero el poema no lo olvida.

- Por el camino largo sigue marchando... sigue marchando... un caballero con alma que va soñando... que va soñando... En las laderas las fuentes están cantando... están cantando... versos de agua limpia que van manando... que van manando...

- ¿Tiene usted frío, señorita?

Le mira a los ojos. Es un viejito de noventa años de edad con una sonrisa infantil.

- Estoy bien. No se preocupe.

- Dicen que sólo vuelven muy pocos...

- Pero sé que mi José no se iría al Cielo sin haberme visto una vez más.

- ¿Cómo puede estar tan segura de eso?...

- Porque es muy valiente.

- Los valientes también mueren...

- Los valientes nunca se marchan de la vida sin besar los labios de su mujer.

- Usted perdone... pero como es tan joven...

- Soy joven y soy hermosa.

- ¿Y si él ya ha muerto?

- Como eso es imposible prefiero escuchar su voz,

El viejito de los noventa años se pierde entre la niebla. Sí. Mercedes está oyendo la voz de José.

- Y llovía llovía y la estatua permanecía muda. Y anduve observando la lluvia caer sobre mi cuerpo... hasta que una luz del cielo bajó para secarme por completo... y una voz me dijo: "Sigue más". Y seguí hasta la misma puerta donde bramaban los de siempre... y me sequé con la luz del sol... y llovía llovía... y una voz me dijo: "Entra ya". Y entré y todos se quedaron mudos de asombro... y llovía llovía... y una voz me dijo: "Habla ahora". Y en ese ahora hablé y todos quedaron callados... y llovía llovía... y los demás se quedaron en aquel lejano ayer que ya quedó seco para siempre.

La noche se ha oscurecido y el azul del cielo se vuelve de color turquesa...

- La noche eres tú convertida en Realidad porque el Amor está presente. Claro que te amo. Te amo con toda mi alma.

Mercedes no sabe rezar pero quiere hablar con Dios.

- Muchas gracias, Jesucristo. Me alegra mucho que le hayas podido proteger porque me sirve par soñar. Sí. Yo también le quiero. No me lo quites, Dios mío, por favor.

Mercedes sabe, porque se lo había explicado su amado José, que a veces una corta y sencilla frase sirve para mucho más que un largo sermón. Y vuelve a oír la canción.

- Yo te llevo en mi corazón. Al salir de España sola se quedó llorando mi marcha la niña de mis amores. Cuando partió el tren allí le dijo así mi corazón: "Me voy pensando en ti, adiós Lilí Marlen". Aunque la distancia vive entre los dos yo siempre me acuerdo de tu claro sol, cuando tu carta llega a mí se alegra mi corazón, pues sólo pienso en ti soñando con mi amor. Cuando vuelva a España con mi División, llenará de flores mi niña su balcón. Yo seré otra vez feliz pero no sabré más que decir: "Mi amor, Lilí Marlen, mi amor es para ti".

¿Volverá siendo poeta o se habrá olvidado de los versos? Escucha claramente su voz firme y varonil.

- Lléname metáforas de sueños como gaviotas bajo la luna, como de brisa prendida en el recuerdo, como de signos del silencio anclado. Lléname de forma encausada, poco a poco, como queriendo arder en el anhelo, como queriendo ser arteria del tiempo. Lléname metáforas que vengo de unas manos con fulgor de aurora recitando un nuevo abecedario cómplice en la desnudez de esta noche.

Mercedes sabe que esta noche el destino se desliza hacia el crepúsculo. Mira el reloj de la estación. Sabe que él en verdad vuelve para poder, los dos juntos y unidos, cambiar el mundo de todos los relojes.

Silba la locomotora y el tren emerge de entre la niebla.

Autor: José Orero de Julián "Diesel"
(Molina de Segura, 28 de septiembre de 2017)
Diesel29 de septiembre de 2017
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1 Comentarios

  • Diesel

    Jesucristo es el Camino, Jesucristo es la Verdad y Jesucristo es la Vida. Sólo a través de Jesucristo se llega a Dios Padre gracias al Espíritu Santo.

    29/09/17 11:09

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