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Y Además Somos Historia (reflexiones)

Aplicando el detector de índices sociológicos descubrimos que, si las formas varían, los fenómenos vitales de la historia humana persisten de manera análoga en todos sus tiempos por el método de la comparación. Podemos suponerlo porque los impulsos trascendentales se forman a través de las características innatas en los hombres y las mujeres de todos los tiempos, aunque se configure con maneras distintas en cada época. Y uno de los parámetros más importantes de esta continuada evolución es la manera de interpretarnos mientras estamos existiendo. Por eso lo individual y lo social son dos vertientes que encuentran siempre su eco en lo íntimo de los seres humanos.

Antes, ahora y después, son tres dimensiones conjugadas que se postulan a través de ciertas secuencias políticas, sociales, económicas, religiosas, etc. que vienen a ser los simbolismos rituales cargados de significación específica y no pueden reducirse a una simple representación porque se manifiestan de manera maximalista a través de los siglos.

Hablemos de las analogías simbólicas. El fundamento básicamente radical del hombre y de la mujer es, metafísicamente, una dimensión estructurada de lo humano. Es por eso por lo que la inteligencia y la fe no pueden ser eliminadas jamás por una cultura solamente secularista. Debemos considerar que la clave histórica del proceso del tiempo humano es analizar la esencia de lo humano pero, para hacerlo, no podemos desmontar al humano de su condición espiritual porque, en caso contrario, la evolución humana hubiese sido siempre caótica y simplemente casual. Por eso es bien sabido que no somos casualidad sino causalidad del tiempo histórico.

Los mapas simbólicos de todas las edades nos llevan a comprimir los significados de los hombres y las mujeres de cada época como un enunciado sociológico y metafísico que nos ha inspirado siempre una apertura para la solución de los problemas a los que siempre nos tenemos que enfrentar. El simple secularismo -que tanto está abundando en los momentos actuales con lo que conlleva de tragedia humana- es una forma exclusivamente temporal y, para mayor inri, es una manera muy chata de comprender y analizar a los individuos tanto en lo personal como en lo colectivo.

Estamos en una época de filosofía con parálisis, porque muchos pensadores se empeñan en eliminar lo sustantivo y espiritual de cada ser humano para analizarlo como simple objeto de consumo existencial. ¿Es el consumo existencial la meta buscada por los hombres y mujeres del planeta Tierra? Contra lo que muchos pregonan con soflamas antisonantes somos mucho más. Es por eso por lo que, desde el plano de lo espiritual, hablamos de "hombres nuevos" y "mujeres nuevas" para dar a entender que lo más exacto de la evolución humana es podernos concebir a través de un pensamiento "superior" al simple "materialismo" decodificador.

Decodifiquemos la existencia humana. Para los solamente secularistas, la historia de los procesos humanísticos se puede concebir simplemente con el microscopio y el telescopio; o sea, como si el ojo humano fuese el único detector de vida que poseemos y lo único que podemos concebir es "lo que vemos". Pero ¿qué sucede con aquello que "no vemos" pero que sentimos con nuestro palpitar y que se manifiesta de manera puntual a lo largo de todas las épocas y dimensiones humanas? Sucede que el microscopio y el telescopio nunca son capaces de desentrañar la médula más profunda de cada ser. En otras palabras, existe evolución no porque exista solamente ciencia sino porque más allá de la ciencia, e incluso más arriba que la ciencia, se encuentra la capacidad creativa de los sentimientos.

Lo sustantivo de todas las cosas (y entre ellas el quehacer de los humanos) nos acerca, mucho más de lo que piensan algunos filósofos posmodernistas, a la carga emotivamente espiritual que poseemos y que siempre nos ha estado acompañando a través de todos los siglos. ¿Dónde está la ciencia cuando nos hacemos supremas preguntas sobre las ansias infinitas de "ser", sobre las emociones continuas de "estar" y sobre las afirmaciones y las negaciones que siempre manejamos en esto de "existir"? Somos una puerta de salida, somos un camino por recorrer y somos una meta de llegada. Somos cuerpo, alma y espíritu. Y además somos historia.
13 de abril de 2018

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