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¿y Si Fuéramos Lo que Deberíamos Ser?

A inicios del Siglo XIX, François-René Chateaubriand llegó a decir: "La justicia es el pan del pueblo". Justicia y pan. Después de haber visto patéticas escenas de hambre extrema, de la temida y temible hambruna, leo que los organismos internacionales se han propuesto erradicar la pobreza en el mundo llegado el año 2030. Pienso que es difícil de sostener esa propuesta. ¿Llegará o no llegará el fin de la pobreza en dicho año?

De momento me he encontrado con los siguientes datos:
- Casi la mitad de la población mundial vive con menos de 2,50 dólares al día (75 al mes).
- Si usted gana más de 34.000 dólares al año forma parte del 1% de los ricos del mundo.
- 400 millones de niños viven en la pobreza extrema.
- Cada año 6 millones de niños menores de 5 años mueren por desnutrición.
- En África, el parto es la principal causa de muerte entre las niñas adolescentes.

Nos queda la siguiente esepranza: hace 25 años había más del doble de pobres que en 2013. Eso se basa en el siguiente parámetro: en 1990 había 1.850 millones de pobres en el mundo, mientras que en 2012 se redujo a 767 millones. Vemos un descenso continuo pero... ¿será suficiente o entraremos en una involución de cara al futuro?

En este asunto tenemos tres Historias: la Historia del Pasado (que nos habla de muchísimos millones de seres humanos hundidos en la pobreza); la Historia del Presente (en la que vemos muchos millones de seres humanos intentando superar la pobreza); y la Historia del Futuro (con la utópica esperanza de hacer que ningún ser humano sea pobre).

Me viene a la conciencia algo realmente paradójico: ¿es verdad que los pobres son felices cuando estamos viviendo en plena sociedad del consumo? ¿Con 75 dólares al mes se puede alcanzar la felicidad? Dejemos ya de publicitar falsas metafísicas. Todos buscamos nuestra felicidad si es que no somos masoquistas; pero el camino hacia la felicidad siempre es más bien duro. ¿Es durísimo para los pobres? Dejemos de ser fariseos. La pobreza nunca se traduce en felicidad y eso es una realidad visible. La clave de la solución todos la conocemos. Se llama "mejor distribución de los beneficios del capital". Un desarrollo sostenible que, hoy por hoy, sigue siendo una verdadera entelequia.

De todo lo que he leído últimamente sobre la pobreza se me han quedado grabadas en la memoria dos frases: una irónica de Woody Allen y otra reflexiva de Concepción Arenal. Woody Allen dijo: "De pequeño quise tener un perro, pero mis padres eran pobres y sólo pudieron comprarme una hormiga". No sé si en verdad Woody Allen pasó alguna vez por vivir en la hambruna pero la reflexión me llega a través de Concepción Arenal: "¿Los pobres serían lo que son si nosotros fuéramos lo que deberíamo ser?".

Los "de a pie", los ciudadanos comunes y corrientes, ni somos culpables ni somos responsables de la hambruna mundial; pero nos debe conmover que podemos gozar de la felicidad mientras millones de seres humanos solamente viven toda su vida hundidos en la desdicha de ser pobres. Quizás con un poco más de conciencia social y de solidaridad podríamos demostrar, a los poderosos que acumulan el máximo porcentaje de riqueza posible, y que son solamente el 1% de la población mundial, que para acabar con la situación de tantos seres hundidos en la mendicidad ellos deberían ser mucho más humanos y mucho menos divinos.

No puedo dejar de caer en la tentación de repetir lo que un día escribí con el título de "Conciencia Humana" pensando en estos asuntos: "Ante la incertidumbre urge que nos sintamos parte existencial de la Conciencia Humana. Quizás el pesimismo o el optimismo radiquen, en su esencia, en esa capacidad que debemos desarrollar para salir ante el público y decir a los cuatro vientos que necesitamos ya, urgentemente ya, una generosidad abierta para poder cambiar el mundo a través de nuestras propias vivencias. Es difícil no dejarse sucumbir ante los saltos de trapecio a los que nos instigan pero ante el desdén por lo verdaderamente humano debemos consolidar la creencia de que somos mucho más que masas sin horizontes. Ahí radica nuestra lucha de futuro".

Pero no nos preocupemos demasiado. La impotencia es saber que "nada somos" ante los que "todo son". No olvidemos que todavía nos quedan las emociones de la Champions y que este verano nos vamos a hartar de satisfacciones con los goles del Campeonato de Rusia 2018 marcados por "astros" que ganan 40 millones de euros al año mientras muchísimos maestros de escuela están a punto de morir de hambre. A lo mejor llega el próximo año de 2030 y algún inspirado escritor repite "Un mundo feliz" (de Aldous Huxley) pero esta vez no como ciencia ficción sino como una triste y amarga realidad si es que Dios no lo remedia porque los seres del poder no se dan por aludidos. También nos queda el placer de poder llegar a fin de mes sin dejar de comer algo cada día; aunque sólo sea esa justicia y ese pan que todos reclamamos.

Nos hacemos cruces cuando conocemos la enorme cantidad de sucesos luctuosos que se producen por culpa del hambre y sus consecuencias pero yo no puedo ni debo terminar estas reflexiones sin citar lo que dijo la escritora inglesa George Eliot: "Nadie puede ser sensato con el estómago vacío" y lo que dijo la artista y ex modelo norteamericana Birgid Berlin: "Lo terrible de la luz es que muestra la suciedad".
12 de febrero de 2018

2 Comentarios

  • Regina

    Un aplauso para tí, saludos muy cordiales.

    13/02/18 09:02

  • Diesel

    Gracias, Regina. Un abrazo amistoso y vamos a seguir adelante... porque la vida viene y va. Somo así. Viajeros del tiempo.

    14/02/18 10:02

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