Bosque de Memorias (divago Sobre Ti)

Cruzan la llanura para ver morir el Sol y en los mares de la Luna esconderán su corazón.
Canto tu canción.
Se me pegan tus manías.
¿Qué nos sucedió?
Toda mi vida he permanecido dormida con los ojos abiertos, eso y con una voz que nunca se calla. El final del sueño fue que una voz me alcanzo, era tu voz. Me obligaba a parpadear hasta que mi conciencia despertara y vestigios de mi alma pudieran filtrarse hasta lo que llaman realidad. No pude hacerlo. El final de mi sueño fue el comienzo de otro nuevo. En el que estabas tú. Suavemente me fuiste despegando del lugar donde yacía hasta llevarme a un sueño más magnifico. Uno que estaría más allá de lo que hubiera podido imaginar. Una hermosa ilusión que me volvió dependiente a su dulzura y calidez. Pero solo era una invitada, así que llegado el momento de marcharnos, me aferre a tu gentil recuerdo hasta el momento en que nos volviéramos a ver.
El tiempo pasó y volví a encontrarme contigo, aquellas memorias grabadas en mi mente cobraron color y mi tiempo, siguió tiñéndose del tuyo.

Era un caos.

Para ese momento ya era consciente de mis acciones y en contra de lo que mi voz interna me decía y mostraba, desperté. Desperté.
Pero con solo mirar de nuevo tus ojos, mi anestesiada alma por tu cariño volvía a dormir. Incluso tus toques que hacían palpitar a mi corazón, me despertaban y sedaban por más y más tiempo, hasta que no pudiera volverme y olvidar lo que me enseñaste no, no podría. Pero al parecer tú sí. Yo era la sedada y tú solo estabas ahí disfrutando el show. Quizá anhelando que aquella castaña chica a tu lado te mostrara una señal de amor, ocurrió, de hecho. Pero no lo notaste o no fue suficiente. Y por qué no lo fue, te retiraste sin más. Regresabas y te alejabas. Hasta que llegado un día cortaste todo el vínculo y te alejaste. Me abandonaste aun con sed de ti.

Lo único capaz de despertarme por fin y servir como ancla a este mundo, para no volver a dormir. Era tu voz, pronunciando unas simples palabras llenas de significado. Eso, solamente esas palabras que no dijiste. Y por qué no lo hiciste me quede divagando entre lo que es y lo que no, lo que fue y lo que puede ser. Olvidando que aún quedaban vestigios de mi alma en la tuya y, por qué no, de tu alma en la mía.

Más allá de lo ideal, aprendí a sobrevivir con lo que es y nada más. Para así no hundirme más en tu ser y así seguir adelante conociendo que habías hecho lo mismo. Desconociendo, viviendo al máximo y a medias, porque esa parte de mi corazón se quedó flotando en las miradas, se quedó flotando en las partículas que dividen tu cuerpo del mío. Se quedó suspendido en el tiempo que compartimos y los recuerdos que albergamos en nuestro corazón. Ahí, ahí se quedó mi amor. En lo que nos alimenta el espíritu, y en lo que consume nuestra esperanza.

En el bosque de memorias que yace en lo profundo del corazón y a veces se cuela en la mente consciente. Trayendo un anhelo consigo, un deseo muy débil para ser concedido y demasiado fuerte para ser detenido. Solo así me quedare.
Observándote a lo lejos o ignorándote, da igual. Nada cambiará, Solo este bosque de memorias y los grabados de tus manías en las, ahora fisuras, de mi corazón.

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1 Comentarios

  • Janet

    Muy sentido tu escrito, con un relato que hace sumergir al lector a ese instante de amor y recuerdos.
    Saludos

    24/06/16 07:06

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