¿por Qué?

Publicado por El el 08 de abril de 2017.
¿Por qué?

Bueno, la verdad es que esta historia nunca pensé que la contaría, nunca pensé que llegaría a atreverme a escribirla, y espero de corazón que alguien la pueda leer. Así que bueno ahí voy.
Me llaman Cristóbal, y mejor dejemos ese como mi nombre real, y vivo en un barrio bastante tranquilo en Zaragoza, Aragón, junto con mi familia en la cual somos seis personas, mi padre, mi madre, mis dos hermanas, mi hermano y yo (una familia un poco grande para la época en la que pasamos donde no es muy habitual pasar si quiera de los dos hijos).
Mi casa no es que sea muy grande así que me toca dormir junto con mi hermano pequeño en una cama nido, él duerme abajo y yo arriba. Ahora mismo estoy estudiando primero de bachillerato científico, y digamos que no estoy en mi mejor época, pero no vengo a contaros eso ahora, sino lo que me pasó ayer noche.
Ayer era jueves, un jueves muy tranquilo. Tenía que estudiar para un examen el viernes (menudo examen, jajajaj, menudo examen) y me estuve toda la tarde estudiando, libro tras libro, mientras se me cansaban los ojos, y mi sueño y cansancio me ganaba, ya te digo que si me ganaban, solo pensaba en cuando iba a llegar a casa. Después de estar cinco horas en la biblioteca por fin me fui, a mi casa, aunque por otra parte tampoco quería, no me gusta mucho mi casa, solo oigo chillidos, y chillidos&., aunque al final son divertidos ¿sabéis?, si, muy divertidos, me gustan, creo.
Cuando por fin estaba en mi puerta, esa puerta blanca, delgada, en la que se podían oír los gritos, gritos, voces que se alteraban y creaban una guerra, una guerra contra otra voz, cuando estaba en esa bonita puerta, la abrí. Entré en mi casa, no dije nada, cené, no tenía mucha hambre, pero mi glotonería (la cual pienso matar, matar, y me la comeré jajajaja, sería divertido comerte tu propia glotonería ¿no?) me ganó. Nada más cenar me eché en la cama, una cama blandita, pasaba mucho tiempo en ella, la quería mucho, mucho. Me senté en ella, y plaaaaf, se cayó una lama, siempre me pasaba, no me gustaba.
Estuve leyendo, y mi hermano Samuel (creo que se llamaba Samuel) se quedó dormido, ains ese pequeño monstruo, me desquiciaba, estaba en la edad del pavo, mala edad, muy mala edad. Pasaban las horas, mi hermana pequeña lloraba, era un bebe, si, muy guapa, era muy guapa, me gustaban sus ojos mucho, sus mofletes eran redondos muy redondos, ya te digo que si eran redondos. Llegó la hora de echarme a dormir, ya era tarde, las doce de la noche creo, no se no me acuerdo muy bien, apague mi móvil para que no me molestase y me eche, ojala nunca hubiera echo eso, fue un error.
Cerré los ojos, quise dormir, ese placer es necesario para todo el mundo, sea persona o no, es necesario, pero no podía dormir, no, no podía, no sabía porque, pero no podía. Puesto que no podía dormir me quedé pensando, pensando en mis problemas, no es bueno hacer eso ¿sabéis?, no es bueno. De pronto note algo, un frio suspiro de aire, esa brisa que te llega cuando abres la nevera, ese aire, frio, muy frio, lo note en mi mejilla, que frio. Abrí los ojos despacito, muy despacito, poco a poco, quería saber si era el, el, me había venido a ver, por fin, me gustaba el, era mi amigo, un buen amigo. Abrí los ojos por completo, no estaba, no era el, no había nadie. Decepcionado me giré, ¿por qué no quiso venir?, yo quería que viniera, era mi único buen amigo, el que siempre me acompañaba a todos lados, y sin embargo esta vez me había fallado.
Mi amigo era un poco raro, era chico, ¿o era chica?, no sé, a veces era chico, a veces era chica. Cuando era chico solía venir de payaso, un payaso muy mono, con una sonrisa muy grande, tan grande que cabía mi cabeza ahí, ¡y aun sobraba espacio!, en esa bonita sonrisa había unos dientes, perfectos, eran perfectos, sus caninos bien desarrollados, afilados, como hechos para desgarrar carne, carne dura. En cuanto a su vestimenta, vestía como cualquier payaso, una nariz roja grande, un sombrero negro muy gracioso con botones de color oro, y hay algo que siempre llevaba, un bastón. Con él iba dando golpecitos en las puertas, ventanas, en las paredes, y también te da golpecitos a ti, si, unos golpecitos justo en la zona de la cosquilla donde hasta el más matón de todos tenía cosquillas. Yo le pregunte porque hacia eso, me contesto con una sonrisa y acto seguido me dijo que le gustaba hacer reír, la risa era buena, era como el kétchup en una hamburguesa, o la sal en una ensalada, o el aceite para freír unos buenos trozos de carne, que ricos. Yo no entendía muy bien porque me dijo eso, pero yo me dormí y él se fue.
No siempre venia como payaso, que va, él era el mejor de todos. A veces venia como una persona, pero una persona un poco rara, con unos brazos largos, muy largos, y unas piernas largas también y delgaditas. Los brazos acababan en unas manos delgadas, en las que los huesos eran perfectamente visibles y unas grandes garras. Yo le llamaba Largi (ya se no soy muy original), y de todos era el que peor me caía.
En una cosa él me visito en forma de ella, una ella muy guapa, preciosa, de otro mundo diría yo. Me miraba, con que ojos me miraba, pero no me acuerdo de ella muy bien, solo me acuerdo de quedarme dormido a la vez que me decía:
- Para que hay miedo tiene que haber felicidad ¿sabes?, es más divertido cuando ellos saben que esa felicidad que tuvieron una vez ya no la volverían a ver nunca, jajajaja, es muy divertido cariño, ya te enseñare.
A mi extraño eso, pero que bien dormía yo. A las tres de la mañana le vi, por fin le vi, había venido a verme. Pero estaba dormido, abajo mío, oiga su respiración, estaba muy dormido. ¿Por qué se durmió?, ¿ya no me quería?, ¿acaso me pase con él, no le hice feliz? Me cabree mucho, mi amigo, mi único amigo, me había fallado, ya no quería estar conmigo, prefería dormir, pero tranquilo amigo mío, gracias a mi dormirás mejor y más que nunca.
Bajé de mi cama, la lama se volvió a salir de su sitio, pero él no se despertó, menos mas, destrozaría mi sorpresa. Me puse junto a él, nunca le había visto en esa forma, nunca, pero me gustaba, me gustaba mirarlo, incluso le toque la cabeza, tenía un pelo corto, muy duro, pero me gustaba, me gustaba bastante. Su respiración, era como la respiración fría de antes, me encantaba, me quedé un rato junto a él, lo amaba, lo hice por él.
Después de un rato me decidí a levantarme, me puse encima suyo, era muy blandito, y le tape la boca y la nariz, abrió los ojos, él estaba feliz, si, yo lo veía feliz, me sonreía, sabía que lo hacía feliz, recuerdo que me dijo gracias, como le quería, el si que sabía apreciar lo que hacía, lo que hacía por él. Poco a poco fue dejando de sonreír, iba cerrando los ojos, se estaba quedando dormido, le gustaba dormir, ahora dormiría mejor que nunca. Le tape con la manta, aunque me hubiera fallado yo le quería y mi intención no era que se resfriase, claro que no. Yo me eche en la cama, estaba cansado, nunca pensé que hacer dormir a alguien era tan cansado, y tras apoyar mi cabeza en la fría almohada me dormí.
Que bien dormí, si señor, como un campeón, me desperté de un golpe, salte de la cama y fui a la cocina. Mi madre se despertó justo después, a prepararle el biberón a mi hermana pequeña, pero no sé porque me miro raro. A mí no me gusta que me miren raro. Tenía la cara entre asustada y preocupada, no sé, era raro, me hizo la gracia su cara. Yo le pregunte si le pasaba algo, no me contestó, no me gusta que no me conteste. Le quería abrazar, si un abrazo muy fuerte, muy muy fuerte, parecía cansada ¿y si le ayudaba a dormir? Cuando me acerque chilló, mi padre se despertó, salió corriendo, y no sé porque puso la misma cara que mi madre. Después de eso solo recuerdo como mi padre cerró la puerta de la cocina, no sé porque hizo eso, no pasa nada yo les prepararía el desayuno como un buen hijo. Mientras preparaba los cafés (con dos de azúcar solo dos, uno no, uno es malo) veía a través del cristal opaco de la puerta de mi cocina como mis padres estaban llamando a alguien, no sé porque llamaban a alguien, pero yo les quiero. De repente cuando fui a llevarles sus cafés con dos de azúcar, no una, sino dos, la puerta se abrió de golpe, me dio un fuerte golpe en la cabeza, me dolió mucho, y me quedé inconsciente.
Recuerdo que mientras estaba inconsciente, le vi a él, era el sin dudas, en su versión de payaso, no paraba de reír, jajajajaja, me contagiaba la risa, era increíble, le quise abrazar, pero se fue mientras se reía más y más y más.
De repente me desperté en una celda, ¿qué hacía yo en una celda?, con lo bueno que había sido yo, en mi vida jamás me había metido en una pelea, ni contra aquellos chavales que se metían conmigo, no lo entendía, ni lo entiendo aún. Por la derecha de la habitación al otro lado de los barrotes, yo también quería estar al otro lado de los barrotes. Se acercó ¿y sabéis lo que me dijo?, me llamó asesino, ¿a mí?, que no había hecho nada, me enfade mucho, no me gusto lo que me dijo. Ese hombre era un mentiroso, según él, había matado a mi hermano ¡asfixiándolo mientras dormía!, pero ¿quién se creía que soy yo, un loco?, no, no, no, no, no soy ningún loco. Le explique todo, pero se rio de mí, no me gusta que se rían de mí. Pasaron días, y fui conociendo a mas mentirosos que decían que yo era un asesino, y mis padres, a los que yo quería tanto, me odiaban, no me miraban, querían que me matase, no lo entiendo, ¿por qué?.
Yo no he hecho nada malo a nadie, yo solo quería que el durmiese, el, ¿Por qué no me creen? Quien lea esto por favor, de verdad sacarme de aquí, no me gusta esto, estoy encerrado sin motivo en una habitación muy grande, blanca, demasiado blanca, tengo una hora para salir, y aquí dentro me aburro, quiero que alguien juegue conmigo, quiero que el venga otra vez, ¿por qué ya no viene?, me ha abandonado seguro, estoy seguro de que ahora está con otro, no, esto no se va a quedar así nononono, no me gusta que me mientan. Oye espera, tu, si tú, esa persona que me está leyendo, tú me vas ayudar ¿verdad?, si, tú vas a ser mi amigo, un buen amigo, lo vamos ha pasar muy bien, te iré a buscar durante la noche ¿vale?, me podrás llamar El

Escrito por: El

1 Comentarios

  • El

    Seguramente haya alguna falta de ortografía, siento si veis alguna, es el primero que escribo y espero que os guste mucho.

    08/04/17 07:04

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