¿me Seguirás Amando por la Mañana?

Publicado por Entupuntodemira el 11 de noviembre de 2011.
Me levanté con un regusto a ron con tequila mezclado con una buena dosis de arrepentimiento en la boca. Ladeé la cabeza de una punta a otra de la habitación buscando algún objeto reconocible, para establecer dónde diantres me encontraba y que es lo que pasó anoche. En mi mente sólo aparecian algunos "flashbacks" y el primer síntoma de la resaca: El dolor de cabeza.

Me incorporé en la cama, y miré un poco allá de esta...

Alguien más había en ese dormitorio y parecía cómo si hubiesen pasado toda la noche juntos. Lo peor de todo, es que ya sabía a que venía ese amargor en lo más profundo de su ser, empezando a asimilar dónde estaba y a recomponer los recuerdos de la noche anterior.

Hacía cosa de un año y medio que no se veían, no después de lo ocurrido entre ellos dos. Él la abandonó justo en el momento que más lo necesitava, ella exigía más de lo que él le podía dar.

Pero, sin comerlo ni beberlo... allí nos encontramos. Él aún dormía. Su torso desnudo era iluminado por los primeros rayos de sol. Quería acariciarle la piel cómo lo hizo hará unas horas, cuando sus cuerpos se escondían en la penumbra de la noche haciendo el amor completamente ebrios de alcohol y sentimientos encontrados, besándose, jurándose amor eterno debajo las sábanas y fusionándose en un solo cuerpo.

No sé si lo sentí de verdad o fue fantasía, tampoco sé si él sintió lo mismo que yo. Miré su cara. ¿De verdad lo había hechado tanto de menos? A veces el corazón elige la peor opción, pero siempre la más placentera para nuestros sentimientos.

Sus ojos castaños se cruzaron con los míos. Estaba despierto. No se si mi mirada lo dijo todo, pero el habló antes de que pudiera reaccionar:

- Vaya pelos de leona... - Esbozó una sonrisa burlona - ...o de estropajo, no sabría ahora que decirte.

- Límitate a decir que pasó anoche - vociferé.

- Tus palabras llenas de furia no concuerdan con el rubor de tus mejillas - Se incorporó a mi lado y me abrazó por detrás. - Pasión, desenfreno y locura, mi leona - susurró a mi oído.

El cuerpo se me paralizó. Una descarrga de imágenes recorría por mi mente: Cómo nos encontrábamos en aquel bar, lo mucho que bebimos y que hablamos durante gran parte de aquella luna cuarto menguante sin olvidar luego el desenfreno, el éxstasis de nuestros corazones ardiendo en su cama.

- ¡Para! Para por favor, no sigas con este juego... tu me dejaste.

- Y aquí estoy de nuevo, ¿no te alegras de verme? - preguntó con un tono de diversión en su voz.

- No. - Me apresuré en responder.

- Eso no es lo que decías anoche... mmm, más bien era algo así cómo "te quiero, empezemos de nuevo" pero más subido de tono, tu ya me entiendes.

- ¿Qué? - Arqueé las dejas en modo de disgusto - ¿Cómo se te ocurre obligarme a hacer algo así? ¡¡Sigo estando muy enojada contigo!! - Grité - ¡¡Te busqué por todas partes, te necesitava y no estabas!! No diste señales de vida y luego vienes como si nunca hubiese ocurrido nada.. te detesto, me repugnas, te od...

Me besó sin dejarme terminar. De pronto, la furia, todo aquel resentimiento desapareció y me uní a aquel beso tan repentido, pero aún así, buscado desde hará ya mucho tiempo.

- Tuve miedo. - confesó. Su tono era sincero, con resquicios de culpabilidad y cierto rubor en sus mejillas, mostrando su mayor vulenaribildad - Fui un tonto. Pero te vi en aquel bar, en la misma mesa dónde nos solíamos sentar y me pareció una señal. No me rechazastes al saludarte y eso me dio fuerzas para ver que aún habría una posibilidad de solucionarlo todo.

- ¿De que tenías miedo? ¿Tanto te asusté? - me tenía acorralada entre sus brazos y sólo hacía que hundirme en su aroma con el corazón en un puño, esperando su respuesta.

- Miedo de...de no ser, lo suficiente para tí. - Hizo una pausa - Pero no te confundas, no fueron tus exigencias lo que me apartaron, sino el hecho de no poder hacerte feliz.

- ¿Por qué? Para mi, tu eras mi tesoro más preciado

- Cuando tuviste el accidente, me entró el pánico. Fue mi culpa que no estubieses atenta a ese coche que se apresuraba a toda velocidad ante ti. No sabía si volvería a hacerte sonreír de nuevo,ni si me querrías volver a ver cuando despertaras... así que decidí desaparecer, antes que me odiases, porque moriría de tristeza al oír esas palabras de tus labios.

- Por eso... por eso me besastes de golpe...

- Era ahora o nunca, amor. Ayer quizás bebimos demasiado, pero frenamos nuestras diferencias, lo que era correcto o no en ese momento, y le dimos rienda suelta a nuestros sentimientos.

Nos abrazamos. Quería parar el tiempo, notar su piel contra la mia y volver de nuevo a cómo eran nuestras vidas. No hacía falta decir nada, porqué al cruzar nuestras miradas lo dijimos todo.

Nos acostamos en la cama, bajo esas mismas sábanas dónde encendimos nuestro amor de nuevo. Él puso mis manos en mi cara, me besó la frente, me miró y preguntó:

- ¿Me seguiras amando por la mañana?
- Por siempre jamás, mi amor.


1 Comentarios

  • Mitzy13

    Es lindo... me gustaría que mi realidad fuera asi...tu texto me da esperanzas para seguir cuando siento que muero... es linda la historia: felicidades!

    11/11/11 05:11

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