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Capitulo 3º

Una pierna, otra y de pronto un aire frío. El señor del bus llevaba la radio puesta, elixir FM, “addicted to you” de Shakira ft el cata sale por los altavoces a un sonido bajito.
La puerta se cierra y todo queda hermético. Allí adentro se está mucho mejor que en la calle.
-Dios que calorazo hace ahí fuera… Menos mal que decidí ponerme los shorts rosas, y aquella blusita que dejaba correr el aire.
El hombre del autobús se giró para guardar el dinero, dejándolo caer ordenadamente en cada montón correspondiente para luego sonreírle mientras le daba el cambio y el ticket.
-¿Vass un pooco tarde, no?-
La joven se quedó mirando el bono de hoy.
-Mmm 2x1 en dunkin coffe –Pensó. Miró sonriente al conductor de autobús mientas se llevaba el ticket al bolsillo trasero del pantalón- Si, la verdad es que sí, hoy voy a llegar realmente tarde, no se puede hacer nada para llegar antes ¿verdad Sherlock? -Dijo mientras sacaba la lengua-.
-Tee he dichoo que no me llammes así, que mi nombre es…
-Lo sé, lo sé pero es un nombre muy raro, y este me parece más divertido.
El señor soltó una carcajada. No sabía muy bien por qué pero aquel Ucraniano le recordaba al señor Holmes. Lo conoció a principios de año, apenas sabia encadenar dos palabras seguidas en español, se mosqueaba y gritaba en su idioma. Pobre, la gente pensaba que estaba loco aunque ella siempre le sonreía cortésmente y le daba los buenos días.
Ahora, después de siete meses como conductor de autobús se desenvolvía alegremente con el español, no era un experto pero él decía que escuchando a las señoras mayores se aprendía mucho.
Se despidió con la mano y se adentró en el pasillo.
- Valla casi todo estaba ocupado
Y aunque al principio había un par de asientos impares sueltos sabia perfectamente que era mejor alejarse de ellos. Ya se sentó una vez en uno de esos sitios y tuvo que levantarse muerta de vergüenza por que todas las señoras mayores no paraban de acusarla de no dejarle su asiento, algunas porque iban con bolsas de la compra, otras porque no podían sostenerse de pie...
Quizás al fondo… ¡Sí!, perfecto. Un lugar de cuatro asientos libre al completo. Se sentó dándole la espalda al conductor y levanto los pies acomodándolos en los asientos de enfrente.
-Al menos… Hasta que venga alguien- Pensó-.
Para ella los trayectos en autobús era una travesía. Un paseo para perderse en si misma y olvidarse de todo lo demás. Su parada era la última, así que no tenía problema en echar una cabezada cuando lo necesitaba. O leer. Le encantaba leer. Desde pequeña había tenido dos amores. Uno era el piano. Le encantaba tocar, le apasionaba. Pero, había algo mas que deseaba con mucha más fuerza. Algo que la llevaba a estar días sin dormir, llevando un aclarado maquillaje morado por debajo de sus ojos. Y eso eran los libros.
Sus amigas la llaman, “la chica del libro”.
-Mucho mejor ese mote cariñoso, a que la llamaran como a otra de sus amigas del grupo, “la Necesitada” -Sonrió para sí-.
Aún recuerda por que se lo pusieron. La pobre se acostó con tres chicos en menos de 3 horas y ninguno de ellos le había provocado un orgasmo. De hay que la amiga más espabilada, Sara, no tardara en buscarle un mote.
Se quedó mirando el libro que aún sostenía en la mano.
¿Y esto? Las gafas de sol ray bans estilo aviador estaban enganchadas por uno de sus dedos. Ni siquiera se había acordado de que las había recogido del suelo cuando ese niño la había empujado.
Su cuerpo se tensó tan solo de recordarle...

Si Quieres Terminar de Saber que les pasa a los protagonistas de esta historia, sigueme en el siguiente blog, te espero!:

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EquivocadosPublicado el 31 de julio de 2012
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