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Hacerte El Amor

¿Me pasas un poco de sal? Hay demasiado azúcar en mi vida.

Se me secan los labios de comerte despacio y no hay excusa que me plazca más que acabar por debajo de tu cintura buscándote la boca.
La vergüenza la olvidamos, o la dejamos atrás en un peldaño con nuestros problemas, no lo sé. No me importa.
Tu espalda se arquea, se contrae. Veo como se erizan los bellos transparentes de tu piel. No sabía que existía una imagen tan preciosa para recordar.
No te muerdo, ni te beso. Solo soplo el aire que separa nuestros cuerpos. Lento, hasta casi parecer que voy marcha atrás.
No sabes controlar la risa, y eso me encanta.
Pero estas cosas no te las digo, claro que no.
Como voy a decirte, amor. Que muero y vivo en un segundo en la puerta al abismo que es tu boca.
Que nunca he perdido el norte o el rumbo, pero me hago el tonto recorriendo el hoyo de tus caderas que acaban en tus piernas. ¿Quién no querría perderse en el paraíso?
Cómo te digo, con palabras: Que el cielo ya no es un tope, y decir que Te quiero como la arena de la playa ya es algo pequeño en un mundo que se sube el amor a la nube.
Estoy esperando a que hagas ese sonidito, el que me da permiso para dibujarte en tu cuello dos marcas de un mordisco.
Como te digo que un beso contigo no se acaba. Si no que empieza una batalla entre el caos y el orden.
Entre la locura racional y la que no se puede pensar.
Eres el sombrerero loco que todo cuento del País de las Maravillas necesita.
Me alegro de estar loco.
Al menos de ti, aunque tú no lo sepas.
Y que nuestra hora del té nunca termine.
Porque tu risa es una ducha en el infierno.

Memorias de un Joven Escritor.
Instagram: Saaul91
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EquivocadosPublicado el 16 de junio de 2016
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