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Preambulo

Buscaba una excusa para no aceptar lo que sentía.
Allí parado, en mitad de aquél pasillo sin saber muy bien que o como habían echo que llegara allí.
Tan solo sabía que allí estaba, medio embobado, medio ensimismado. Observando de cerca la puerta de aquel hotel. Otra como tantas, tantas como una única en especial.
Especial porque detrás estaba ella, ¿pero era eso especial? ¿era eso lo que quería?
El ruido de fondo, cada vez más sonoro.
Su móvil vibraba en su pantalón.
Con su mano lo cogió y miró quién llamaba. ¡OH!… Mierda.

En otro lugar, lejos de allí. En una habitación medio a oscuras.

Su voz se quebró, estaba cansada de llorar por él, por su arrogancia, por su orgullo, por sus ojos, por su maldita sonrisa. Sí… esa sonrisa que le hacia vibrar el corazón, y que estallase en miles de sentimientos a la vez. Esa sonrisa que le encantaba.
-¡No! -Se dijo la joven para sí
Esa sonrisa que odiaba, odiaba y quemaba todo su ser.
Era de noche, muy tarde, eso ella lo sabía. Casi no habían hablado en las últimas semanas. Quizás por su culpa, quizás por la de él.
Supongo que el orgullo tenía mucho que ver.
Y ahora estaba allí. Destrozada por él. Había ido a verle. A obsérvale desde lejos, desde cerca si era posible.
Pero él nunca la había aceptado la miraba con esos ojos vacíos, después de todo lo que habían pasado.
-Solo porque cometí un error
De nuevo su sonrisa se posó en su mente. Sus besos cálidos y la forma de su cuerpo, sus hombros definidos, su espalda marcada. Las venas en sus brazos, el color tostado de su piel. Su aliento sobre su nuca.
Se le erizó la piel.
Y sin saber muy bien por qué, a pesar de lo mucho que le odiaba le llamó.
Pi...pi…
Uno, dos, tres…
-Vamos maldito, cógelo.
Nada. Lo intentó de nuevo. Y una vez más. Tan solo una vez más se repitió seis veces.
Pero solo encontraba consuelo con la voz de su contestador, fría y apagada.

Mientras, en un hotel lejano…

El joven se quedó paralizado. Apenas sabía qué hacer, era ella, la joven con la que había vivido tanto y a la que le debía todo. Todo, incluso lo mal que se encontraba ahora.
Era culpa suya, es su problema.
De nuevo su móvil volvió a sonar.
Una, dos, tres hasta que con la llamada numero seis todo quedó en silencio.
Tres largos minutos, y el único ruido que hubo fue del ascensor mientras subía y bajaba para llevar a las personas.
-¿Ascensor? -Se había olvidado por completo de dónde estaba-.
Volvió a mirar la puerta del hotel.
Llevó su mano al bolsillo contrario de donde se encontraba el móvil, sacó una pequeña carta y una tarjeta de ella.
-La número 427
La carta, que había leído esa mañana, le había pillado de improvisto. Una chica con la que también había mantenido una pequeña historia, le citaba allí.
Nervioso, se llevo la mano a la frente, sudaba. Sudor frío y seco. Sus ojos se desenfocaban, miraban la puerta y la llave.
Bip bip.
Un mensaje.
-Dios lo siento tanto…-dijo el chico mientras leía la primera línea-. No lo hagas más difícil, por favor…
Guardó el móvil sin esperar a leer el sms completo.
Indeciso, metió la tarjeta electrónica en el hueco, y con un leve click, el color rojo paso a verde y la puerta se entreabrió sola.
Sin duda era un lugar muy caro. Quizás, si no hubiese sido invitado, nunca hubiese conocido aquel lugar.
Un pasillo largo desembocaba en la sala principal de aquella habitación de hotel.
Justo a tres pasos del pasillo, a la derecha, emanaba de la puerta corredera del
baño, una luz roja suave y tenue, dando un colorido a éste.
De fondo música de bachata, Romeo Santos quizás, o algún otro que desconoce.
Una figura, una sombra.
No hay más luz que la que puede entrar desde afuera.
Y ella está allí.
Sus ojos se encuentran y ella contrae una sonrisa.
Nerviosa, muy nerviosa, se levanta de la cama.
Tacones negros, medias por encima de la rodilla, ligueras…
Su cuerpo se queda parado. Sus ojos recorren el cuerpo de la muchacha en más de una ocasión.

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http://saauljesus.blogspot.com.es/2012/07/preambulo.html



EquivocadosPublicado el 26 de julio de 2012
Archivado en historia amor

2 Comentarios

  • Libelle

    Nos.equibocamos tantas veces me gusto tú texto

    Saludos

    27/07/12 05:07

  • Equivocados

    Lo dificil es saber que esta bien y que no... Muchas gracias por tú comentario! Es el principio de una Pequeña historia que iré colgando poco a poco. Espero que os guste! Saludos =)

    27/07/12 07:07

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