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Las Cenizas de Aquel Libro que Escribimos

Aún me sigue escociendo abrir viejas heridas, y hace mucho, mucho, que no me permito ni escribirte, pero ha llegado el punto en que me ahogo con mis propias palabras... y como no soy capaz de decírtelas, quizás si de escribirlas.

Siempre pensé que era capaz ¿sabes?, de olvidarte, me convencí de que lo nuestro tendría fecha de caducidad para no sufrir cuando decidieras marcharte, pensé que mi orgullo me lamería las heridas hasta que cicatrizaran, pero resulta que me equivocaba, me equivocaba en todo, ni te olvidé ni mi orgullo me sacó del pozo de la amargura solo me hundió con mas fuerza.
Y es que, me arrepiento cada día, cada día desde hace años me arrepiento de haberme rendido, de haber tirado la toalla y de haberte dicho "vete si es lo que quieres, no me importa", porque joder si me importó, pero me puse una falsa capa de héroe y pensé que hacia lo mejor para ti, agachar la cabeza y dejarte marchar, pero y si, ¿sin querer te eché yo?, y si ¿con mi actitud de batalla perdida no vi la oportunidad de apostar por ti?, y si ¿no lo hice por valiente si no por cobarde?, porque quererte tan profundamente siempre me dio miedo, porque sabía que si el amor se midiera ganaría yo por goleada, y no quería, no quería querer mas de lo que me quieren, así que decidí no hacerlo.

Me molestaba tanto que me dijeras que entre tu y yo había un gran salto generacional, porque tenías razón, tu ibas 5 pasos por delante y yo, tenía miedo, de intentar ir tras de ti y no llegar, y entre tu y yo hubo un gran salto, es verdad, y yo no supe darlo, y lo siento, lo siento de verdad.
Siento mucho no haberme sabido sentar a tu lado cuando el mundo se te hacia cuesta arriba, siento no haber sabido escucharte porque la verdad es que no entendía por lo que estabas pasando y ahora lo entiendo, siento no haberte sabido abrazar cuando necesitabas que estuviera ahí, siento no haber sabido coger todo lo que quisiste enseñarme, siento no haberte sabido limpiar las lagrimas, no haber sabido que era lo que necesitabas y si lo supe siento no habértelo dado por miedo a equivocarme, siento haberme cerrado en banda contigo cuando tu estuviste ahí para recogerme cada vez que me caía, siento no haber sabido ver que te sentías sola y que necesitabas que te ayudara a sentirte fuerte y capaz, siento haber dejado que fuera tan fácil alejarte de mi, lo siento por todas las veces que pude hacer algo pero no lo hice, porque vi mas fácil rendirme y agachar la cabeza que luchar por ti.
En aquel momento, pensé que era el camino fácil, el corto, pero se convirtió en la piedra que cargaría día tras día y aun no he sabido deshacerme de ella, pensé que si, pero supongo que me acostumbre a caminar con ese peso de mas.

Se que la vida sigue, y ha seguido, y tu te enamoraste y yo te prometo que me alegre por ti, pero me sentí una verdadera gilipollas no te voy a mentir, y me pudo el orgullo otra vez, tu me habías olvidado y yo ni lo intenté si quiera. Te esperé, por si acaso decidieras volver, esperaba que quisieras, lo dejé en manos de no se qué la verdad, pero esperaba con todas mis fuerzas que por alguna razón una segunda oportunidad no te sonara tan locura... pero las cosas rotas no se pegan solas.
Y yo me enamoré también, y tu seguías en tu maravillosa historia de película, y ya no quedaba ni rastro de lo que una vez fuimos, ni si quiera en mi cabeza, y poco a poco todo eso lo enterré, y el mundo siguió girando como si no le faltara nada, como si no me faltara nada. Y quise, amé mucho, con ganas, con ilusión y con todo lo que tuve, una cosa no quita la otra, son libros diferentes, historias diferentes con nada en común o eso quería pensar yo, pero resulta que por cada pagina que leía de ese libro nuevo que apareció en mi camino, se quemaba una pagina del nuestro y cuando quise darme cuenta todo estaba ardiendo y yo no supe que hacer... lo perdí todo, me perdí a mi en ese libro cuyo final me atormentó durante meses, perdí mis ganas, y los últimos pedazos que quedaban de mi, y me senté a ver las cenizas de lo que escribimos, preguntándome una y otra vez, como puedo no querer barrer algo que para ti se quemó ya hace tanto, como puedo guardar los restos de algo como si algún día se pudiera hacer algo con ellos. Y caí en que cuando hay entierro tiene que haber duelo, tarde o temprano, y a mi me llegó tarde, varios años tarde...

Y aun cada vez que te veo, vuelvo a sentirme así, como si fuera una tremenda gilipollas y me invade la vergüenza de saber que yo aún te estoy olvidando, supongo que otra vez me puede el orgullo porque se que llego dos años tarde y a nadie le gusta que le recuerden que ese tren salió hace ya tiempo, pero a veces, me gusta sentarme en el anden por si algún día volviera a pasar, aunque se muy bien que no, por eso nunca te lo diré del todo, pero ¿quien no se quita la costra de las cicatrices de vez en cuando?

Perdóname por llegar tarde o por no llegar nunca, se que tu hace tiempo que esas paginas las guardaste, no querría volver a hacértelas leer, y también se que nunca sería capaz de meterme en medio de todas las historias que tu aun sigues teniendo aunque yo algunas quisiera borrarlas.
Dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan ¿no? las cenizas de aquel libro que escribimos...
Escribiendomematas16 de diciembre de 2020

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