La Fuente de Los Deseos

Érase una magnánima fuente de aguas dulces, que reposaba quieta en medio de un bosque que no era bosque; que existía y, a la vez, no; que nació a partir del sueño de un mortal que en su vida jamás durmió. Esta fuente concedía deseos a quien se le acercara con el corazón abierto de par en par, no importaba si era dinero, amor, sexo o paz, cumplía cada capricho que se le ordenaba.

Cierto día especialmente frío, un joven se acercó con el corazón en una mano y la llave de este en la otra, su mirada triste y el pálido color del órgano cardíaco daban a notar que la falta de amor lo estaba matando. A paso lento se aproximó a la fuente, dudando si era lo correcto o no, todos se veían felices con sus sueños y anhelos cumplidos, ¿por qué el debería carecer de esa alegría? No lo lograba comprender...

-Fuente, te pido que por favor me brindes a alguien que me ame... me siento solo, nadie me quiere, carezco de talento y físicamente soy poco atractivo, ¡aplaca esta soledad con las caricias amables de un ser capaz de entregarse a mí en cuerpo y alma!¡Te lo ruego! -dijo, mientras depositaba su corazón abierto en el agua fría que emanaba de la fuente.

-¿Quieres alguien que te ame? No hay problema... apenas llegues a tu hogar verás a la persona que mereces en tu vida; a la persona que debe amarte por sobre todo... si aprendes a quererla y cuidarla jamás estarás solo. -concluyó la fuente en un tono profundo que rebosaba sabiduría- Ahora vete, amigo mío, ¡hasta pronto!

El joven agradeció y se despidió con una feliz sonrisa. "¡Pronto conoceré al amor de mi vida!" se dijo a si mismo mientras traspasaba el umbral de la puerta de entrada de su casa y encendía la luz... lo primero que vio fue a si mismo reflejado en un majestuoso espejo cubierto de flores hermosas.

10 / diciembre / 2016

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