El Día que la Muerte Me Abrió Los Ojos

Publicado por Escritosnotananonimos el 23 de septiembre de 2017.
Ese día llegó, el día que ella vendría a por mí, el día que mi vida estaba a punto de terminar, pues mi cuerpo había decidido que mis 76 años eran una edad más que lógica para abandonar este mundo. Fue una tarde bastante extraña, había salido al mercado a comprar esas verduras que tan jugosas me quedaban en el estofado y a dar una vuelta por el centro de la ciudad, envuelta en ese maravilloso ambiente primaveral que embriagaba incluso al viandante más estresado por su rutina. Esa tarde una nueva perspectiva del mundo se abrió ante mí, no sé si por una premonición de lo que estaba a punto de ocurrirme o porque realmente me di cuenta de las maravillas que mi entorno me ofrecía y que hasta ese momento no había percibido, el caso es que comencé a percatarme por primera vez de las maravillosas escenas que ofrecía aquella pequeña ciudad, desde los niños jugando en la plaza hasta los feligreses que salían de la iglesia después de la eucaristía. Cuando volví a casa, una sensación de cansancio se apoderó de mí, obligándome a recostarme en un viejo sillón que se encontraba frente a la televisión de mi sala de estar y haciendo que el sueño me venciera nada más sentarme en él. Lo que no sabía era que por mucho que lo intentara, no volvería a despertar jamás....
Cuando abrí los ojos de nuevo me di cuenta de que no me encontraba en mi casa, sino más bien en una especie de jardín lleno de flores y árboles, con bancos de madera para sentarse y enormes fuentes decoradas al estilo clásico. En la parte posterior del jardín, al lado de la fuente más grande, pude vislumbrar una silueta:
-Hola, me gustaría saber dónde me encuentro -pregunté, mientras observaba más detalladamente aquella extraña figura-.
Se trataba de una mujer de unos 60 años de edad, demacrada por el paso de los años y que caminaba con la ayuda de un bastón. Tenía el pelo blanco y vestía con ropas rasgadas de color negro, su actitud era amistosa pero su mirada tenía algo que me hacía sentir terror.
- ¿Dónde? -respondió- en ningún lugar querida, aunque si te sientes más cómoda, puedes ver esto como un 'espacio de espera'.
- ¿Un espacio de espera?
-Sí, mucho me temo que te encuentras en el limbo entre la vida y la muerte, pues tu cuerpo casi ha colapsado, pero sigues viva, aunque no por mucho tiempo.
- ¿Significa eso que me estoy muriendo y no puedo hacer nada?
-Así es
Me aterroricé ¿yo muriéndome?, pero si esa misma mañana había estado paseando y mi cuerpo no dio señal alguna de estar al borde del colapso ¿Era posible encontrarse perfectamente por la mañana y debatirse entre la vida y la muerte por la tarde? No quería creerlo, empecé a gritar y a intentar salir de aquel extraño jardín, ordenando a mi cuerpo que reaccionara, que se despertara y me permitiera huir de aquella pesadilla, pero por mucho que lo intentaba, no era capaz de salir del 'espacio' que se suponía debía albergarme hasta que mi destino viniera a por mí. Me encontraba tan absorta en el terror que sentía que no me percaté de que todavía desconocía la identidad de la anciana.
-No temas querida -me dijo cariñosamente, mientras me daba palmaditas en el hombro, como si ante una niña se encontrase- la muerte es tan sólo una parte del proceso de la vida, un cambio de estado, una evolución de tu alma. Comprendo que esto sea duro para ti, pero es necesario que el ser humano sea consciente de que se trata de algo inevitable para que aproveche el regalo que la vida le otorga.
-¿Qu....Quién eres? -pregunté con la voz entrecortada-.
De repente mis peores temores se hicieron realidad cuando mirándome a los ojos respondió:
-Tengo diversos nombres, unos me llaman Parca, otros sólo Muerte. Tan sólo soy la personificación de un proceso, aunque realmente no sea una persona. Soy la imagen que tu mente ha creado para que no resultara tan traumática la realidad a la que te enfrentas, pero estoy aquí para llevarte al otro lado cuando tu cuerpo deje de responder.
-Yo no quiero morir-grité, aunque mis fuerzas empezaban a flaquear- tengo una familia, amigos, gente que me quiere y que no quiere que me vaya aún, no estoy preparada.
-Dime, querida, ¿Cuántas veces te quedaste en casa viendo la televisión en lugar de salir a disfrutar del mundo que te rodeaba? ¿Cuántas veces ocultaste los 'te quiero' a las personas que amabas? ¿Cuántas veces olvidaste que la felicidad y no el trabajo o las responsabilidades, es lo que realmente hace de la vida algo tan magnífico? ¿Cuántas veces te venció el miedo a hacer algo sólo por lo que pudiera pensar la gente? ¿Realmente crees que disfrutaste del regalo de la vida? ¿De las extraordinarias experiencias que te ofrecía?
-Pero yo no era consciente de todas esas cosas, no quería pensar que mi final iba a llegar en algún momento, que no tendría la oportunidad de darme cuenta de lo equivocada que había estado y enmendarlo. Pero ahora, ¿Qué puedo hacer?
-Aceptar que tu momento ha llegado, pero mentalizarte de que puedes disfrutar realmente de la vida si te lo propones, si dejas de guiarte por dictámenes de la sociedad y empiezas a hacer caso a lo que te dicta el corazón, VIVE, no dejes pasar el tiempo hasta que yo tenga que venir a por ti. Hoy te voy a quitar los 76 años de vida que has desperdiciado, pero voy a darte una segunda oportunidad concediéndote una nueva, hoy volverás a nacer y espero que cuando nos reencontremos, sientas que tu llegada al mundo ha tenido un propósito, que has exprimido los minutos, horas y días de tu cuenta atrás, que estás preparada para irte definitivamente sin arrepentirte del tiempo que has desperdiciado.
-Pero...-dije, mientras sentía como mi corazón empezaba a ralentizarse- tengo miedo....
-No tienes nada que temer, recuerda que esto es parte del proceso.
Me tomó de la mano y comenzamos a caminar juntas hasta una pequeña salida de cuya presencia no me había percatado hasta ese momento, y por primera vez desde que llegué a ese 'espacio de espera' no sentí más terror, una extraña paz interior me embargaba a medida que se iba abriendo la puerta que me llevaría hacia algo desconocido ¿Era aquel el inicio de mi viaje?

Lo recomiendan

Para comentar debes registrarte ».
Si ya tienes un usuario debes iniciar sesión ».

Mas de Escritosnotananonimos