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La Visita

Aquel día las sombras cubrían las calles bajo la sempiterna niebla de aquel vetusto trozo de tierra. La agonía del día llegaba a su clímax, mientras el velo nocturno acechaba el horizonte. Un día sumamente frío y sombrío, más de lo habitual tal vez. O sólo la caricia de la parca buscando otro espíritu al cuál acoger entre sus brazos.
Era un 19 de abril en Londres y aún pesaba la consternación en sus ciudadanos por la trágica caída del titán de acero...
Sin embargo él se encontraba ajeno a esta atmósfera, sólo se hundía en la cama ante los males que le azotaban por mortal enfermedad. Los dolores se intensificaban y su cuerpo no resistía ante la fatiga que se hacía de sus miembros. Abandonado a su suerte en aquella pensión londinense, postrado y agonizando, recibía una de sus últimas visitas. No siendo la más esperada.

- Buenas tardes, Abraham. Qué gusto volver a verle.

El enfermo, Abraham, miró hacia el rincón de la habitación. Sus ojos se desorbitaron, la sorpresa, el pavor y el dolor impidieron que pudiera articular palabra alguna.

- ¿No saludará a un viejo servidor? Qué ingratitud, después de gozar de la amabilidad y la hospitalidad de mi señor. Pero perdonaré su descortesía, veo que no está para saludos ni charlas. Siendo ese el caso, me remitiré a transmitirte el mensaje que mi señor ha encomendado a éste fiel sirviente.

Sus palabras se articulaban bajo un sabor cínico, casi cercano a la mofa. Pero el efecto de éstas era aterrador, pues su mirada felina y la palidez cadavérica de su rostro le daban un imponente aire macabro.

- Ejem! Mi señor envía los saludos a ud. y, a la vez, sus felicitaciones por la excelente BURLA FARSANTE que ha hecho con los secretos revelados acerca de su regia merced. Linda novela en realidad, seguro será de gusto de jóvenes de pensamientos livianos y sin mucho juicio. Pero no hace justicia a mi señor conde de Wallachia. Es por esta razón que se me había enviado para entregarle su cortesía y manifestarle infinita gratitud, pero veo que la fortuna le ha concedido a ud. esos dones de una manera mucho más generosa de la que yo pudiera proporcionarle.

El enfermo se aferró a la cama con todas las fuerzas que quedaban en su exangüe cuerpo. Intentaba gritar, pero no pudo hacer fluir la voz hacia afuera de su garganta.

-Me despido, sr. Abraham. Le deseo una muerte tranquila...
No, la verdad es que eso no le será posible. Si fuera otra la situación, yo cumpliría con mi cometido y también vería el final de sus días sumido en profundos dolores. Pero más rápido soy yo que su enfermedad, así que cedo a ella la labor de acabar con su vida. Nos vemos, si es que hay algo después de la existencia.

El misterioso personaje se descolgó por la ventana y desapareció, mientras la sorpresa no dejaba a Abraham. Ni siquiera siguió su trayectoria con la vista, sólo se quedó pasmado mirando hacia el rincón en dónde antes se posó su interlocutor. Ya en el límite de la sorpresa, recién pudo articular un profundo alarido. Éste se convertiría en lo último que pronunciara hasta el día de su muerte.

-¡¡¡STRIGOI!!!
EspectroPublicado el 08 de marzo de 2009
Archivado en abraham vampiros bram stocker abraham bram stoker

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4 Comentarios

  • Voltereta

    Siempre dejan un regusto amargo este tipo de visitas, sobre todo cuando el que las recibe siente la muerte cerca, es una forma m?s de hacerle agonizar m?s aun dentro de sus propios temores.

    Como siempre un texto excelente.

    Un saludo Espectro.

    08/03/09 01:03

  • Dama

    Espectro, hac?a mucho que no le?a nada tuyo.
    Esta escena que relatas es de un horror digo de Poe.
    La muerte lenta y corrosiva es peor que cualquier venganza. .

    Mis felicitaciones por tu texto, es muy bueno.

    Un abrazo.

    09/03/09 07:03

  • Espectro

    Gracias, est? inspirado en la muerte de Bram Stoker, creador de la obra Dr?cula, l?nea que comienza interesarme.

    Saludos y gracias por opinar!

    13/03/09 06:03

  • Anakin85

    Me ha encantado!! Quien sabe que fué lo que le paso por la cabeza a Abraham en ese momento, si solo fueron alucinaciones debido a la agonía, o que realmente vió algo... Enhorabuena Espectro, me encantó tu narración!

    02/04/16 02:04

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