Qué Mal Miento

No, no te quiero.
Me gusta poner mi pierna entre las tuyas
y aferrarme a tu brazo al dormir,
escuchando cómo respiras,
relajado,
con la boca abierta.
No, no te quiero.
Me gusta ver cómo se mueven tus manos
sobre el frío metal de los instrumentos,
cómo pasas tu lengua sobre los labios cuando tocas,
cómo te concentras en esas partituras
que hace tiempo que se me olvidó leer.
No, no te quiero.
Me gusta cocinar contigo cualquier cosa
y que nos salga un desastre
que estamos dispuestos a tragarnos
sólo para hacernos felices y demostrarnos que sí podemos solos;
me gusta sentarme en el sofá,
olvidarme de los kilos y picotear
viendo algún anime,
a pesar de que hace unos años
me juré a mí misma no volver a caer
en las redes sensuales de la cultura nipona.
No, no te quiero.
Me gusta la carita de travieso que se te dibuja
cuando intento provocarte rozando donde no debo,
cuando llevo falda
sólo para que me acaricien tus dedos
y se te acelera un poco la respiración.
No, no te quiero.
Me gusta que me digas que es permanente,
que no habrá nadie más en este caos tan nuestro,
que me mires desde el asiento del conductor
como si me quisieras más que al resto
mientras afirmas desear estar conmigo
más de lo que te atreves a confesarte a ti mismo.
No, no te quiero.
Me gusta cuando me cuentas cosas que has hecho,
cuando hablas del trabajo y de lo cansado que estás,
tirándote en el asiento
y peinándote frente al espejo retrovisor,
convencido de que estás hecho un trapo.
Me gusta decirte que no es así,
me gusta decírtelo porque realmente lo creo.
Me gusta que me gustes en cualquier situación,
en cualquier lugar,
en cualquier momento.
No, no te quiero.
Me gusta que acabemos siempre entre las sábanas
donde parecemos el talón de Aquiles del otro,
donde los besos le ganan el pulso al lloro,
donde se me olvida todo lo que podría ir mal.
No, no te quiero.
Me gusta cuando lees lo que te escribo
y te ilusiona lo que hago por ti.
Me gusta traer de vuelta a tu yo más niño,
poco a poco,
mientras mi yo más frío comienza a desaparecer.
No, no te quiero.
Me gusta formar parte de tu familia,
que formes parte de la mía,
que conozcamos nuestros entornos
y nos digan que encajamos bien.
No, no te quiero.
Odié estar alejada de ti,
odié dejarte e imaginarte en otras cinturas,
en otros abrazos,
conociendo nuevos horizontes sin mí.
No, no te quiero.
Me gusta ser capaz de cualquier cosa por ti,
me gusta el trabajo que nos cuesta
que siga funcionando esto,
que nos empeñemos,
que seamos tan cabezones
y nos salga bien serlo.
Me gusta que seamos tan despistados
y se nos olvide todo
excepto vernos.
No, no te quiero.
Me gusta que me beses las zonas heridas,
que arrulles mis demonios hasta que se duermen,
que me beses la frente,
me toques el culo,
me hagas feliz,
te haga feliz.
No, no te quiero.
Me gusta que el tiempo vuele estando contigo
y parezca no pasar nunca cuando espero estar junto a ti.
No, no te quiero.
Joder, qué mal miento.

Más en mi blog: http://myowncarpediem.blogspot.com.es

22 / mayo / 2018

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2 Comentarios

  • Clopezn

    Sentida declaración de amor sin condiciones que se profesa por la otra parte del binomio.Un saludo cordial.

    22/05/18 11:05

  • Foryou1396

    Gracias, Clopezn!

    29/05/18 01:05

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