11 Historias Capitulo 05: El Pecado de Dafne (caps. 01 al 04

1

Pintor Deprimido

Eduardo Banes es un amante del arte, es pintor, ama pintar su vida siempre a estado ligada al arte, su madre era acuarelista y su padre un músico. Así que el talento esta en la sangre de Eduardo ya que desde que a los 14 años decidió que quería ir a la escuela de arte no ha parado en su afán de convertirse en un gran pintor alcanzando la fama con algún magnifico cuadro.

Lamentablemente su suerte no ha sido muy buena del todo, si bien sus cuadro se venden en una galería del padre de su prometida aun no ha alcanzado la fama que tanto desea.

Eduardo se pasa gran parte del día en su apartamento siempre creando nuevas obras, aunque estos últimos meses ha estado en blanco la mayoría de sus lienzos. Eduardo a perdido la inspiración luego de las criticas de un critico de arte que estudió sus trabajos mas recientes y publicó las criticas en una conocida revista de arte actual en la ciudad. Esto a hecho que Eduardo quede algo frustrado y decepcionado analizando.

Una noche en el bar mientras bebía unas cervezas y fumaba unos cigarrillos con uno de sus también artistas amigos el que le da una idea.

— ¿pintar un desnudo? — responde Eduardo al comentario de Jerson su mas antiguo amigo de la escuela de arte.

— Así mismo, hermano. He estado viajando mucho, y se que los desnudos son muy apreciados siempre y cuando estén bien hechos y quieran expresar algo realmente profundo… algo mas allá de solo un cuerpo. — le dice.

— Pero jamás he pintado un desnudo, me inclino mas a los que son paisajes, ya sabes, me gusta eso… — bebe de su copa.

— Lo se, pero siempre hay que abarcar cosas nuevas, yo por ejemplo, ya no solo pinto retratos, ahora pinto cadáveres y no sabes lo bien que m esta yendo. La critica ha sido dura, lo se, pero mis cuadros se venden cada día más, mi agente en Venecia dice que quieren unos de mis cuadros para una exposición, eso seguramente acallara las criticas.

— seguramente, pero tu eres mas arriesgado, haz viajado, yo no me puedo arriesgar a cambiar rotundamente mi estilo artístico, lo que me apasiona es pintar paisajes, es lo que me llena.

— Entonces trata de darle un toque particular, no lo se, debes variar, hermano.

— No lo se, quizás le hago mucho caso a las criticas…

— Pues eso seria un error, no debes dejar que eso te perturbe, aunque…—bebe —…creo que ya te han afectado.

— ¿Sabes? Tienes razón. No dejare que un estúpido critico que seguramente no puede ni tomar una foto me joda, este fin de semana iré con Sandra a un viaje al Bosque de Turino en las afueras de la ciudad, hay muy bellos parajes, voy a pintarlos, ya esta cerca la feria de arte de la ciudad, quizás pueda tener listos algunos cuadros para presentarlos ahí.

— Me alegra que recuperes los ánimos, aunque aun pienso que debes variar tu estilo. — le dice Jerson.

Ese fin de semana Eduardo y Sandra hacen un pequeño viaje a las afueras de la ciudad al Bosque de Turino, uno de los pocos lugares históricos y preservados de la ciudad en donde seguramente Eduardo podría concentrarse y pintar nuevamente. Lamentablemente ni ese hermoso lugar fue suficiente como para inspirarlo lo suficiente.

— ¡no, no! — grita Eduardo lanzando el pincel y la paleta sobre el lienzo que estaba casi terminando.

— ¿Qué haces? Estaba muy lindo, ya lo arruinaste — dice Sandra acercándose a Eduardo. — Mira lo que hiciste…— dice mirando el lienzo donde Eduardo había pintado el lago frente a ellos y las montañas al fondo.

— No… no esta bien, no… no logre plasmar la belleza del lugar…. — dice Eduardo Sentándose en el mantel que habían colocado en el suelo improvisando un día de campo.— … algo le falta, tendré que comenzar otra vez, esta vez tengo que hacerlo bien.

Sandra se acerca a el y se sienta a su lado, le da un beso tratando de animarlo.

— eres un gran pintor, lo sabes, no se por que te estresas tanto, solo deja fluir tus emociones a través del pincel, amor. — lo besa nuevamente.

— Gracias, mi vida, es solo que… quiero hacer algo grande… algo… algo fenomenal, y… pues las criticas que he recibido últimamente me han deprimido un poco…

— No les hagas caso, el critico ese que escribió sobre ti no sabe nada, el no aprecia la belleza de tus obras como yo.

— Lo se, pero… la gente le hace mucho caso, el cabrón es muy influyente. Y de esa forma nadie comprara ms cuadros y… ya sabes, yo quiero darte esa boda que sueñas, en grande, con todos nuestros amigos y familia…

— Eduardo, amor ya te dije que eso no importa, me casaria contigo en la tienda de mi padre si es necesario, yo solo quiero casarme contigo y pasar nuestra vida juntos, no me interesa una gran ceremonia ni nada de eso.

— aunque digas eso se que te gustaría una gran boda, amor… y si sigo así no podre dártela.

— Vamos, ya deja de pensar en eso, ahora comienza nuevamente, sabes que siempre me ha gustado verte pintar… — le dice sonriendo.

— Si, eso haré, preciosa — le da un beso y se pone de pie.

— Te traeré un nuevo lienzo del auto — le dice y se dirige a la camioneta.

Eduardo se queda mirando al hermoso paisaje del lago frente a el tratando de ver como plasmara tal belleza en uno de sus lienzos.

Para el día de la feria de arte de la ciudad Eduardo había logrado pintar 5 cuadros muy hermosos, estaba seguro de que esta ves las criticas le serian favorables y que recuperara del todo su confianza. En la exposición de arte muchas personas quedaron maravilladas por sus pinturas — ¡vaya, es realmente hermoso!, ¡casi se puede sentir el aroma del bosque y escuchar el agua de rio contra las rocas! — eran frases que se escuchaban decir a las personas que se detenían a ver las pinturas de Eduardo. Todo parecía adelantar que la critica seria positiva, ya que el que menos felicitaba al artífice de tales pinturas.

Lamentablemente la critica no fue del todo buena para Eduardo, ya que la revista le dio una mala calificación a sus obras calificándolas como “Simples”, “nada nuevo”, “sin aporte al arte contemporáneo”, esto realmente hizo que Eduardo perdiera mas de su confianza en si mismo.

Durante casi 3 meses enteros Eduardo no volvió a pintar un solo cuadro.

— ¿Por qué no vamos a otro viaje, nos distraemos y pintas algo? A lo mejor eso es lo que necesitas, alejarte de todo esto. — le decía Sandra a Eduardo quien estaba en su apartamento sentado en su mueble frente a la televisión, sin afeitar, sin bañarse y con la revista de arte al lado.

— No, no quiero ir a ningún lado, solo quiero quedarme aquí y… morirme.

— Ay, por favor… no digas tonterías, Eduardo, eres un artista, ¿Por qué no conviertes este traspié en arte? No lo se pinta tus sentimientos…. Pero pinta, es lo que te gusta hacer…— se para frente a el — me dijiste que lo que mas te gustaba era pintar, que no podías pasar un solo día sin hacerlo, que era como comer, ahora mírate… de verdad que te esta afectando mucho.

— Ya no puedo pintar, Sandra… he… he perdido las ganas de hacerlo.

— No digas eso…

— Es la verdad, no he logrado nada con la pintura, solo unas cuantas ventas en lo que va del año…¿Qué sentido tiene? Nunca lograre ser un artista de verdad.

— ¡no digas eso! — le grita enojada al ver como se menospreciaba a el mismo. —¡tu eres un gran pintor, me enamore de ti por tu amor al arte, por tu espíritu, por tu forma de apreciar las pequeñas cosas y convertirlas en bellas imágenes! ¡Me entristece verte asi, desganado solo pr una critica de un viejo hijo de puta!

Eduardo solo se quedaba mirando a vacio.

— Eduardo… quiero que te levantes, cojas tus pinceles tus lienzos y comiences a pintar, demuestra que eres fuerte y que seguirás luchando. — le dice

— No tiene sentido, Sandra… entiéndeme… ahora solo…. Solo quiero estar tranquilo, pensar….

— ¿Qué quieres decir? — le pregunta.

— Pues…me gustaría tratar de dormir un poco….

— ¿me estas corriendo? — le dice sorprendida.

— No te vallas si no quieres — se levanta — pero… yo me iré a dormir…— le dice dirigiéndose a su habitación.

Luego de esa discusión Sandra no regresó donde Eduardo, le había molestado mucho la actitud tomada por el a raíz de las criticas, ella pensaba que el seria más fuerte y que no se dejaría derribar solo por que un sujeto no apreciara su trabajo.

Eduardo en las siguientes semanas solo se la pasaba en su departamento lamentándose, solo salía para hacer algunas compras, en su mayoría cigarrillos y cervezas. Una tarde recibe la visita de su amigo Jerson quien regresaba de una exposición de arte en Venecia.

— Entonces fue un éxito. — dice Eduardo mientras bebe unas cervezas con su amigo en su apartamento. — me alegra muchísimo amigo.

— Si, ahí el arte es más apreciado que a nivel local, aquí se escandalizarían si les mostrara mis obas. — le contaba muy alegre y orgulloso.

— bueno, no a muchos les gusta ver a un niño atropellado, ya sabes.

— lo se, pero es que se debe ver desde el punto de vista artístico…

— claro…

— No solo es un niño atropellado con las tripas de fuera, es la representación de la sociedad, de los crímenes, de cómo la sangre y violencia proliferan y donde nadie hace nada, es una metáfora de la vida en si…

— vaya, se ve que haz aprendido mucho en Venecia. — le dice Eduardo escuchando a su amigo y bebiendo un poco de cerveza.

— Pues si, se aprende mucho viajando, deberíamos ir algún día juntos, hay exposiciones que seguramente te enloquecerían, paisajes realmente sorprendentes, tan reales… tu dime cuando y podría llevarte, la pasaríamos genial…

— Si, quizás un día de estos… — dice no muy animado.

— Vamos, Edi, el solo verte me deprime hermano. — se levanta y se dirige a la ventana del apartamento — he hablado con Sandra…

— ¿ah si? — pregunta aparentando poco interés.

— Si, sigue algo enfadada contigo… dice que… la decepcionaste.

— Ella no me entiende, no sabe lo que estoy sintiendo…´

— Bueno, es que tu ya exageras con esto de la depresión, amigo…

— ¿también tu, Jerson? — le dice inclinándose para tomar otra cerveza.

— Es que mírate, estas hecho un desastre, me recuerdas un poco a la Melancolía de Edvard Munch. Hermano, debes reponerte ya.

— No es fácil, no tengo muchas ganas de pintar, ya no puedo simplemente. — dice bebiendo.

—Vamos, crees que los grandes artistas, como Picasso, miguel ángel, Tiepolo, Whistler, Holbein o el mismo Edvard Munch nunca tuvieron mala racha, tu sabes que si.

— lo se, pero…

— Pero nada, Edi, debes reponerte, cámbiate de ropa, compra algo de pintura…— se acerca a los lienzos y les pasa el dedo —…limpia un poco….

— en serio no estoy de ánimos.

— Vamos, amigo mañana por la tarde debo salir nuevamente de viaje, tengo que ir a Inglaterra, estoy invitado a una exposición, no me quiero ir sin saber que vas a tratar de seguir adelante con lo que amas.

— No quiero prometer algo que no cumpliré, me conoces…

— SI, se que eres un cabeza dura, por eso me sorprende que estés actuando así. — se acerca y se sienta en el mueble frente a Eduardo. — de acuerdo, haz lo que consideres adecuado, ¿ok? Pero de verdad espero que te recuperes y… que regreses a ser quien eras, el buen pintor que conocí en la escuela de arte y que soñaba con ser grande. Aunque al verte así, me pregunto donde esta ese que conocí…

— Por favor, Jerson no me digas eso, amigo…— le dice bebiendo un poco.

— Bueno, creo que debo irme, ya. — mira su reloj y se levanta.

— ¿No te quedas un rato más? Aun hay algunas cervezas. — le dice Eduardo levantándose también.

— No, tengo algunas cosas que hacer, además debo ir a ver a mi agente, debe tener todo listo para mi viaje mañana.

Ambos caminan en dirección a la puerta.

— Fue un gusto verte nuevamente, Jerson— le dice Eduardo dándole la mano a su amigo — me alegra que aunque sea uno de los 2 saboree la fama.

— Tu podrías saborearla si quisieras, hermano, esta en ti, cambia, explora nuevas técnicas en la pintura, es tu decisión. — Le da un abrazo — nos veremos en unas semanas, amigo — le dice y se va.

— Nos veremos. — contesta mientras ve a su amigo marchar.

Eduardo cierra la puerta y camina lentamente en dirección a sus lienzos mientras termina su cerveza. Se detiene frente a ello unos segundos, luego toma la revista de arte que estaba cerca. La mira fijamente durante unos segundos y camina con ella hacia la ventana.

— Creo que… podría intentar algunas cosas nuevas, no lo se, no creo que me haga daño un nuevo intento. — entonces arroja la revista por la ventana.

En los siguientes días Eduardo visita algunos museos de arte, tratando de encontrar algo de inspiración mirando el pasado del arte y como los grandes artistas han plasmado sus mas grandes pensamientos en pinturas que perduraran haciéndolos inmortales para siempre.

Mientras caminaba por el museo y veía las grandes pinturas se detienen frente a una que particularmente llama su atención.

— Oh, La Venus del espejo, de Velázquez— dice un hombre mayor parado tras el, tenia un carnet en el pecho identificándolo como trabajador del museo. — ¿no es preciosa? — le pregunta a Eduardo.

— SI, es… muy linda la pintura. — contesta regresando la mirada a la pintura.

— es perfecta, y veo que lo ha cautivado…¿y como no? Es la diosa venus... — le dice sonriéndole.

— Si, siempre me gustó esta pintura, tiene un encanto particular entre otras de desnudos, nunca me decidí cual era mas cautivante, si esta o la Venus de Urbino de Tiziano Vecellio.

— veo que sabe algo de cuadros,— le dice el hombre parado al lado.

— SI, — lo mira — soy pintor — le contesta.

— Vaya, pero que sorpresa, pensé que era solo un admirador, yo que venia a tratar de contarle algunas historias sobre estas pinturas.

— Me las se casi todas, amigo. Solo vine para tratar de inspirarme un poco mirando el trabajo de los colegas. — le dice avanzando a través del pasillo.

— Ya veo, — camina a su lado. — muchos jóvenes artistas vienen en busca de algo de inspiración y me es grato decir que logran encontrar dicha inspiración entre estas viejas y hermosas pinturas.

— Es lo que espero, llevo mucho sin pintar…— se detiene frente a un cuadro.

—Olimpia, de Edouard Manet, pintada en 1863, muy controversial por cierto, pero llena de una gran belleza también.

— Sin duda, es muy atractiva, muy natural… me encanta, de verdad desearía pintar algo asi.

— ¿Esta usted interesado en pintar desnudos? — pregunta el Hombre mientras avanzan en el pasillo.

— No lo se en realidad, nunca lo he hecho. — contesta.

— Pues quizás debería intentarlo, quizás logre algo interesante, amigo. — le dice.

— Eso me gustaría, pero creo que se requiere más que el solo hecho de pintar, es decir… vea estas grandes obras a nuestro alrededor, todas ellas tomaron tiempo, dedicación, arte… para lograr tales bellezas.

— Tiene razón, pero también es cierto que ninguno de los artistas de tales obras pensaron lograr tanto al comenzar a pintar, nadie espera que algo tan simple como la imagen de una mujer desnuda logre traspasar la barrera del tiempo y seguir encandilando, sorprendiendo y escandalizando. Por ejemplo venga conmigo, le mostrare algo.

Eduardo camina con el Hombre a otra sala del museo en donde había en su mayoría desnudos.

— La gran odalisca — le dice parado frente a un enorme cuadro — fue pintado por nuestro amigo Dominique Ingres en 1814, una pintura que en un principio fue muy criticada, como puede ver la forma de la modelo en cuestión… es algo extraña y larga.
— Si, eso se nota, pero… es muy atractiva, me recuerda al estilo de Rafael.
— Sin, duda, ingres, era admirador del gran Rafael, al igual que yo… aunque yo seria incapaz de pintar algo de esta magnitud. — Regresa la mirada a la pintura — como te decía, esta pintura que fue criticada fuertemente es una de las obras de arte mas hermosas hoy en día, ¿crees que ingres sabría que una pintura que hizo para la reina de Nápoles, terminaría teniendo tal magnitud?
—Pues… uno siempre cree que si, yo siempre pensaba que mis pinturas serian grandes obras en su momento, probablemente ellos también. — dice caminando en la sala.
— Es probable que si, pero muchos de los artistas cuyas obras están divididas en muchos museos del mundo no sabían que serian inmortales al pasar de los años, gracias a sus obras.
Mientras caminaba a través de la sala, mirando las obras de arte la inspiración regresaba a Eduardo poco a poco, al mirar esos desnudos, los cuerpos femeninos representando una época, una metáfora, un simple cuerpo acostado en un diván, pensaba en como podría el plasmar algo de esa magnitud, de pronto las ganas de pintar le regresaron a los dedos.
2
La Niña rebelde
Puerto Conde, un pueblo al sur de la ciudad.
Fernando Gutiérrez es el adinerado viudo, dueño del más grande casino del lugar, es respetado, algo temido, pero sobretodo odiado por todos los del lugar, ha sido victima 5 veces de intento de homicidio, por lo que siempre camina con sus 2 guardaespaldas, también se le atribuyen mas de 15 muertes. Es un tipo duro, pero tiene un lado blando.
Dafne, su hija menor, la cual esta a su cuidado ya que su hija mayor se encuentra en estados unidos estudiando en una de las mejores universidades, Dafne que acaba d cumplir los 17 años esta en una etapa de rebeldía en donde no acepta ninguna de las ordenes de su padre, que a pesar de ser un cruel asesino presuntamente, ante ella se quiebra como una cañita seca.
Al ver que su nena es cada vez más rebelde y no puede controlarla ni asustarla decide entonces enviarla a un internado para que termine ahí su secundaria y esperando que se calme un poco, lamentablemente esta niña no es fácil de domar.
— ¡Sácame tus manos de encima! —grita Dafne mientras los guardaespaldas de su padre tratan de meterla al auto para llevarla al internado. — ¡que me dejen malditos! —gritaba
— Hija, será mejor que cooperes, no lo hagas mas difícil…— le decía su padre parado a un lado observando la escena.
— ¡¿Cómo me haces esto, papá?! — dice forcejeando —¡no te lo perdonaré nunca!
— Se que me perdonaras algún día…
— ¡claro que no!, ¡te odio!, ¡te odio muchísimo!— seguía gritando mientras los corpulentos hombres la colocaban en la parte trasera del auto a la fuerza y uno de ellos se colocaba a su lado para evitar que se saliera.
— Bueno, — dice Fernando acercándose al chofer del auto — llévala hasta el internado y no regresen hasta que ella este instalada y asegurada, las madres del convento sabrán que hacer con ella… he escuchado que son expertas controlando… chicas especiales como la mía. — dice mirando a su hija dentro del auto pataleando y luchando para escapar.
Uno de los guarda espaldas coloca las maletas de Dafne en la maletera del auto mientras el chofer entra al automóvil.
— ¡papá eres un maldito! — gritaba Dafne mientras el auto avanzaba y Fernando se despedía de ella con la mano y con una sonrisa de satisfacción.
— Sr. ¿Cree que eso sea lo mejor para Dafne? — pregunta uno de los guardaespaldas de Fernando, Junior.
— Si, estoy seguro que con esto se compondrá y dejara de hacer lo que ella quiere…salió a su madre… loca, por eso yo no quería tener hijas, menos mal deje de buscar el barón a tiempo… ¿te imaginas 2 mas como ella? — dice regresando a su enorme casa.
Mientras en el auto Dafne cesa de gritar y luchar por el cansancio.
—vaya, por fin algo de paz — dice Efraín uno de los guardaespaldas del padre de Dafne. — pensé que jamás te callarías, preciosa.
— Efraín…— le dice con la mirada en el piso del auto.
— ¿Qué sucede? — pregunta este.
— ¿Por qué no detienes el auto… y me dejas ir? — sugiere.
Efraín sonríe y el contesta.
— ¿Bromeas verdad? No puedo hacer eso, tengo que llevarte hasta el internado.
— Es que yo no quiero ir a ese internado… debe ser muy feo — le dice mirándolo con una cara de ternura e inocencia — y me da miedo que las monjas me vayan a hacer daño…— coloca su cabeza sobre el hombro de Efraín quien se aleja un poco.
— Vamos, sabes que… que no te harán nada, además últimamente estas algo… loca, y tu padre cree que esto es lo mejor para ti…
— Si, pero el no me entiende, en cambio tu si, tu eres mi amigo… ¿no es así Efraín? — le dice mirándolo a los ojos fijamente, aunque Efraín trata de evitar su mirada.
— Yo… yo no soy tu amigo…. Yo… trabajo para tu padre. — le contesta algo nervioso.
— ¿ya no recuerdas cuando jugábamos con la pelota, cuando me ayudabas a robarme las galletas de la alacena que estaba muy alta o cuando me ayudabas con mis tareas sin que papá se enterara? pensaba que era por que eras mi amigo, tu lo dijiste, ¿ya no te acuerdas? — le dice acercándose mas y mas a el y jugando con la corbata que traía puesta Efraín sin dejar la mirada lastimera.
— Si, pero… eso no quiere decir que desobedezca a tu papá… yo… yo no puedo hacer lo que me dices….
— Vamos, no quiero ir a ese lugar… — le dice desabotonándose uno de los botones de su bruza. — por favor…. ¿si? solo deja que me vaya….
— Yo…no, no puedo Dafne…. Este s por tu… por tu bien — dice incomodándose por el comportamiento sensual de Dafne al lado de el.
— Mira, si tú me dejas ir… yo… yo podría… ya sabes….
— ¿he? …¿Qué tratas de….? — dice algo extrañado y confundido.
— Ya sabes no te hagas — le dice con una sonrisa picara—… además tu siempre me haz gustado, Efraín. — le dice desabotonando otro botón más.
Efraín trataba de no verle el pecho ya que poco a poco se comenzaba notar.
— ¿Cómo es eso? — pregunta Efraín sin despegar la mirada de los ojos de Dafne.
— Si… desde los 11 años tu me has gustado mucho, recuerdo que cuando ibas a recogerme a la escuela…. Yo le decía a mis amigas que tú eras mi novio.
— ¿ah si? — dice el mirando como Dafne se desabrochaba un nuevo botón que ya casi dejaba ver sus pechos.
— Si, yo siempre tuve la fantasía de que algún día seamos… ya sabes… novios… es mas — le dice acercándose más a el y hablándole al oído —… a veces en las noches… cuando me toco… pienso en ti haciéndomelo.
Efraín se pone muy nervioso y trata de alejarse aunque ya no tenia a donde, estaba casi arrinconado a la puerta del auto.
Willi, el chofer que estaba mirando la escena a través del espejo retrovisor desviaba la mirada algo sorprendido mientras Dafne seguía susurrándole lo que hacia en las noches a Efraín en el oído.
— Dafne… ya… detente, me pones nervioso… tu, tu eres aun una niña…. Yo…— decía Efrain algo asustado mientras trataba e acomodarse de forma que no se notara la erección que estaba teniendo, pero que Dafne notó.
— Uy, mira, ¿eso es por mí? — pregunta cándidamente mientras desliza lentamente su mano por la pierna de Efraín.
Efraín algo distraído por la situación y excitado también aunque no por eso menos asustado no nota que Dafne toma su arma repentinamente y la coloca en su cabeza amenazándolo.
— ¡maldita sea…! — Dice Efraín quien por su puesto en cuestión de segundos pierde la erección.
— ¡Ahora detén el auto! — Le grita al chofer el cual se orilla a un lado del camino — Efraín, no quería engañarte, — le dice, — pero era la única manera….
— Dafne… por favor… baja el arma… ¿somos amigos, no? — le dice.
— Si… muy, muy amigos, un rato más y seguro que dejas que te haga sexo oral, idiota.
— ¡Cuadro tu papá se entere….!
— Si, cuando se entere que tuviste una erección mientras yo te tocaba… y te decía cosas sucias en la oreja y aproveche tu excitación para robarte el arma… ¿Qué crees que te haga? — le pregunta y se ríe.
Con el auto detenido a un lado de la carretera ella baja.
— ¡Dame tu arma también, idiota! — le grita al chofer el cual sin perder tiempo se la da. — ¡ahora bajen los dos, rápido! — les grita.
— Dafne, por favor… esto solo enfadara mas a tu padre… — decía Efraín tratando de convencerla aunque también muy asustado.
— ¡ahora voy a contar hasta 3, y si al llegar a 3 ustedes siguen aquí parados les juro que les voy a disparar en las pelotas, así que quiero que comiencen a correr lo mas rápido que puedan y desaparezcan entre esos arboles de allá…! — dice señalando al lado derecho de la carretera que daba a un bosque.
— Vamos, Dafne, se que no nos dispara…
Antes que terminara la frase Dafne dispara entre las piernas de Efraín.
— ¡mierda! — Grita Efraín — ¡¿Qué estas loca?!
— Tú me enseñaste a disparar, ¿no recuerdas? —le dice sonriendo.
— ¡Eres un estúpido! — le dice el Chofer.
— ¡Ahora corra! ¡Ya, ya, ya! — Dice Dafne mientras comienza a dispararles entre los pies.
Efraín y el chofer Salen corriendo rápidamente en dirección al bosque.
Mientras corrían escuchan como Dafne se lleva el auto a toda velocidad.
— ¡¿mierda, ahora como le explicamos esto al jefe?!— dice Efraín deteniéndose.
— ¡como se lo explicas tú, estúpido! — le dice el chofer empujándolo.
Dafne conduce sin detenerse hasta llegar a la ciudad donde se detiene en una gasolinera para llamar por teléfono y cargar combustible.
—…estoy segura que papá aprenderá su lección con esto, Sofi. — dice hablando por teléfono con su hermana en estados unidos mientras enciende un cigarrillo.
— seguramente ese panzón enviara a alguien a buscarte, Dafi…. Ya sabes como es papá.
— Si, pero esta ves le va a costar, la ciudad es bastante grande, no se le hará fácil, pienso conseguir un empleo y por mientras dormiré en el auto… será como unas vacaciones.
— Ay, hermanita, eres una loca…
— Lo se, aunque tu tampoco eres una santa, papá aun cree que estas en la universidad, no sabe que ya incluso es abuelo… — le dice sonriéndo. — ¿por cierto, ¿Cómo esta mi sobrinita? No me enviaste más fotos.
— Debi esta bien, cada ves más grandota y linda, pero no he tenido tiempo de enviarte fotografías. — le dice.
— Bueno, solo quería que supieras donde estoy ya que cuando papá se entere seguramente te llamará, y no quería que te asustaras, ¿ok? Quería que supieras que estoy bien.
— Claro y no te preocupes, no le diré nada al panzón, pero promete que llamaras una vez al día para saber que estas bien.
— SI, te llamare, no te preocupes, ahora debo irme.
— Ok, besos, Dafi.
— Besos, para ti, Sofí, salúdame a Joe y dale muchos besos de mi parte a Debi.
Dafne llega al centro de la ciudad y decide comenzar a buscar un empleo.
3
Un hombre peligroso
El chofer y el guardaespaldas llegan a la casa de Fernando, pero este no se encontraba al parecer había ido al casino, así que rápidamente se dirigen para allá, pensado en que le inventarían para explicar lo sucedido.
Al llegar al casino uno de los hombres que trabaja ahí les dice que esta en el sótano encargándose de un…problemita.
Tanto el chofer como Efraín ya sabían a que se refería.
Ambos bajan al sótano rápidamente y ahí encuentran a Fernando y a 3 de sus hombres corpulentos quienes le estaban dando una tremenda golpiza a un hombre atado a una silla mientras Fernando miraba y reía.
— He, muchachos ya regresaron…ahora hablamos, solo déjenme terminar aquí… — dice mirando a Efraín y al chofer. — este hijo de puta, dice que no me va a pagar... según el su mujercita esta muy enferma y gastó lo que me debía en ella…. — dice sonriendo.
— ¡Es verdad, se lo juro, señor Gutiérrez, se lo juro por dios! — gritaba el hombre atado y bastante maltratado.
— Ah…. Con que la puta de tu mujer esta enferma…
— ¡Si, por favor…!
Fernando hace una señal a Junior su otro guarda espaldas que estaba cerca, quien se dirige detrás de unas cajas y trae a una mujer atada, amordazada y semi desnuda.
— ¡nooo, Claudia! — Grita el hombre atado en el centro del sótano luchando por soltarse.
— ¡¿no que estaba muy enferma?! — le grita el señor Gutiérrez y le da un puñetazo. — ¡encontramos a tu mujercita en su casa muy tranquilita disfrutando de su nueva televisión de alta definición… entonces decidimos traerla para que nos ayude a darte una lección por mentiroso, y sobretodo por estúpido! — Mira a sus corpulentos hombres — ¡denle una lección que no olvidará, muchachos!
— Si… — contestan y comienzan a golpear salvajemente a la mujer.
— ¡¡No, déjenla, malditos!! — comienza a gritar desesperadamente.
— ¡nunca debiste usarla en tus mentiras, hijo de puta! — le dice el señor Gutiérrez sonriendo y mirando como sus hombres masacran a la esposa del sujeto.
— ¡cuando terminen con ella maten a este cabrón y desaparézcanlo!
— ¿y que hacemos con la mujer? ¿La desaparecemos también? — pregunta uno de los musculosos hombres de Fernando.
— No, si quieren quédensela como mascota, yo que se… pero encárguense de que no hable…. — les dice saliendo del sótano en dirección a Efraín y el chofer. — ¿y ustedes dejaron Dafne en el internado? — les dice encendiendo un puro.
— He… si, si…— contesta Efraín algo nervioso.
El chofer lo mira con una expresión de sorpresa por lo que estaba escuchando.
— ¿Ok, no lucho mucho al llegar? — pregunta subiendo las escaleras.
— Pues… si, si, lucho, pero al final… logramos dejarla ahí y ya las monjas se encargan…
— ya veo, espero que aprenda una buena lección esa niña caprichosa. — dice.
— Señor…, solo que hubo un problemita… — dice Efrain mirando al chofer.
— ¿Qué ocurrió? — dice Fernando mirando a ambos.
— pues… el auto… nos lo robaron… si. — dice Efraín asustado.
— ¿les robaron el auto? — pregunta con extrañez. — ¿a 2 sujetos armados?
— SI, es que… eran muchos… y ya sabe… la carretera es algo….
— Bueno, bueno, este día estoy de buen humor… ya no interesa, además era un auto viejo, era modelo del año pasado, así que… no importa… mañana enviare a comprar uno nuevo — les dice subiendo las escaleras nuevamente y llegando al primer piso. —… pero tengan mas cuidado, muchachos, y averigüen quienes fueron los perpetradores, les daremos una lección solo para que sepan que a mi nadie me roba. ¿Entendido? Por su puesto les descontare el precio del auto…
—Si, si, Sr. — contesta Efraín.
— Ahora creo que iré a jugar un poco… — dice dirigiéndose al salón acompañado por Junior.
— ¿Por qué le dijiste eso? — pregunta el chofer bastante consternado.
— ¿Qué querías que le dijera? ¿Qué su hija me sedujo y se llevo el auto? — contesta el Efraín.
— Cuando se entere de la verdad… ¡maldición ahora me descontarán! — exclama Willi
— y a mi también, pero… eso ya no importa, al menos estamos vivos…. — dice Efraín. — ya pensare en algo, descuida.
— mas vale, no quiero que…— mira hacia el sótano y escucha los fuertes gritos —… No quiero que esos gorilas me toquen un solo pelo… — dice nervioso.
4
Una nueva familia.
— vengo por el empleo de mesera, Sr. — Le dice Dafne al dueño del restaurante “Las delicias de Pancho” donde se necesitaba una mesera.
— ok, ¿tienes alguna experiencia? — pregunta Francisco, el dueño del local.
— Pues no, no tengo experiencia, pero… creo que puedo aprender, además… ¿Qué tan complicado debe ser? — pregunta.
— Bueno, no es tan complicado—le dice — además eres la primera en presentarse… creo que podría ponerte a prueba, preciosa. — dice sonriéndole y mirándola de pies a cabeza con una extraña mirada que rápidamente Dafne notó.
— ¿entonces me quedaré con el empleo, Sr? — le pregunta sonriéndole coquetamente.
— Pues debo hablarlo con… con mi esposa, pero si logras pasar el día sin ningún error, estoy seguro que te quedaras con el trabajo, linda.
— ¡que bien, que bien! — se acerca emocionada y le da una brazo. —le prometo que hare todo lo que usted me diga… absolutamente todo — le dice sonriéndole nuevamente.
— He…si,… bueno, ¿puedes comenzar ahora? — le pregunta sonriéndole algo nervioso.
— Si, por su puesto, solo dígame que hacer.
— Ok, primero… te daré un uniforme… todos los que trabajan aquí lo deben usar…
Sandra quien era la otra mesera ingresa al restaurante interrumpiendo en la escena.
— Buenos días, Sr. — saluda—… buenos días…— dice saludando a Dafne también.
— Buenos días, me llamo Dafne…— le dice dándole la mano amigablemente.
— ¿Es la nueva mesera? — le pregunta a francisco.
— Si, bueno, no… es decir… estará a prueba el día de hoy, Sandra, veremos que tal…. Se desempeña.
— Ya veo… — dice — no te preocupes, el trabajo no es muy complicado, aunque debes ser rápida y tener cuidado con las charolas, pero uno se acostumbra, — le dice.
— si, espero hacerlo bien. — le dice.
— Sandra, lleva a Dafne para que se cambie y comiencen de una vez, ya pronto llegaran los clientes y tenemos que hacer…
— De acuerdo, Sr. — le dice y se dirige con Dafne a la parte trasera del Restaurante.
— Es un lindo uniforme, muy sexy. — dice Dafne cambiándose de ropa.
— Si, el Sr. Francisco los diseñó, su esposa los odia. — Dice Sandra sonriendo.
— ¿Hace cuanto que trabajas aquí? — pregunta Dafne
— Pues llevo aquí ya 2 años, estoy juntando para terminar la universidad. — dice abotonándose la blusa
— ¿estabas en la universidad? — le pregunta con interés.
— Si, estudiaba arte, mi papá tiene una galería aquí no muy lejos, pero… el negocio del arte esta lento últimamente, así que tuve que salir a conseguir algo de dinero. No me falta mucho para terminar, seré escultora.
— ¿escultora? Vaya, que interesante, ¿y ya haz esculpido algo? — le pregunta.
— Pues si, he hecho algunas cosas, papá las tiene en la galería… aunque no son muy buenas, quizás pueda llevarte un día de estos, ¿te gusta el arte? — le pregunta atándose el cabello en una cola de caballo.
— pues si… aunque nunca he ido a una galería. — le dice terminando de cambiarse.
— Pues si te interesa podríamos ir un día de estos, si es que no tienes nada que hacer.
— Claro, tengo mucho tiempo libre.
— ¡Chicas! — grita el Sr. Francisco. — ¡comienzan a llegar los clientes, dense prisa!
— Vaya, parece que es hora de trabajar, — dice Dafne — será mejor que me apure si quiero quedarme con el empleo — sonríe.
Ambas se dirigen entonces a comenzar a trabajar.
Dafne hace su mejor esfuerzo en el trabajo durante el día y logra convencer al Sr. Francisco, aunque la esposa de este no estaba del todo contenta con la jovencita.
Esa noche a la hora de salida la interroga.
— te ves muy joven, ¿Qué edad tienes? — le pregunta la esposa con una mirada de pocos amigos.
— tengo 17, señora. — contesta Dafne con una sonrisa en el rostro.
— menor de edad… no lo se, no me convence. — dice mirándola también de pies a cabeza. — nosotros esperábamos a alguien mayor, con más experiencia.
— vamos, Dorotea, no seas dura, — dice Francisco a su esposa abogando por Dafne,—la chica a trabajado duro el día de hoy, además es buena con los clientes, no como la otra chica que se fue, ella no tenia buen trato.
— Lo se, pero…— la mira nuevamente —… ¿Vives por aquí cerca? — le pregunta.
— Si…he… aquí a 2 cuadras….si.
— Nunca te he visto por aquí, además tienes un acento extraño…
— Es que vengo de Puerto Conde, mi familia es de ahí, pero nos hemos mudado.
— Entiendo…— mira a su esposo y mira a Sandra. — creo que te pondré esta semana a prueba, con el sueldo mínimo, a ver que pasa…
— ¡Muchas gracias, señora Dorotea, le aseguro que no se arrepentirá! — le dice muy agradecida. — y también gracias usted, Sr. — le dice a Francisco con una sonrisa.
— He…no, no te preocupes… se ve que eres una chiquita trabajadora… si,…. — dice algo nervioso.
Su esposa lo mira enfadada.
— bueno, ayuden a cerrar y pueden irse. — dice La señora Dorotea dirigiéndose a la parte trasera del lugar.
Sandra y Dafne cierran el lugar y salen.
— Bueno, nos veremos mañana, Sandra — le dice Dafne a su nueva amiga.
Dafne trabajo esa semana duramente, tratando de dar lo mejor de si, rápidamente se hizo amiga de los clientes habituales, siempre atendía con una sonrisa. Entonces se quedó con el trabajo, por su puesto gracias también al Señor Francisco que siempre abogaba por ella. Aunque a su esposa no le caía muy bien del todo Dafne.
Inicialmente Dafne le pagaba a un vigilante de una cochera para que la dejara guardar su auto y quedarse a dormir en el, hasta que pudo pagarse un pequeño cuarto cerca a su trabajo.
Un fin de semana Sandra lleva a Dafne a la galería de arte de su padre para mostrarle las esculturas que ella hacia y los lindos cuadros que su papá tenia en el lugar.
— vaya, es precioso — dice Dafne mirando una escultura de una mujer abrazada a un niño — ¿lo hiciste tu? — pregunta.
— Si, fue uno de los primeros que hice. — contesta Sandra orgullosa.
— Pues esta muy lindo, de verdad que si, está bastante definido.
— me costo mucho trabajo, casi unas semana y media de esculpir y esculpir.
— vaya, yo sin duda no podría hacer algo así…
— me dijiste que te gustaba la fotografía, ¿no? — le dice mientras caminan a través de la tienda. — pues quizás puedas estudiar fotografía, es un estilo de arte también, Dafne.
— Si, lo he pensado, aunque… tendría que ahorrar muchísimo, y dudo que la señora Dorotea acepte darme un aumento. —dice sonriendo.
— Si, yo se lo pedí hace unos meses y se negó rotundamente, pero el Sr. Francisco secretamente me da algo más, el si es amable… aunque ya sabemos por que, ¿no?— dice Sonriendo.
— SI, es un pervertido, he notado como nos mira a veces. — le dice a Sandra. — pero es gracioso, a mi me divierte.
— ¿no te incomoda? A mi si.
— Pues a lo mejor le puedo sacar algún provecho…
— no hablaras en serio… ¿o si? — pregunta Sandra.
— Pues… no lo se, quizás cuando necesite más dinero haga uso de mi encanto femenino — le dice sonriendo.
— Estas loquita— le dice sonriendo también y empujándola de forma juguetona.
— ¡vaya, que linda pintura! — dice Dafne acercándose a un cuadro que ve en la pared. — ¿de quien es? Es precioso…
— Ese lo pinto… mi prometido, bueno, cuando lo estábamos… — le dice algo entristecida.
— ¿te ibas a casar? ¿A los 21 años? — dice sorprendida.
— Si, estaba muy enamorada… el era un artista…
— Uno muy bueno, este cuadro casi… — se acerca —…Casi parece una ventana a otra dimensión…
— SI, el era un gran pintor hasta que… bueno no quiero hablar de eso.
— ¿murió? —pregunta.
— No, claro que no… que directa…
— Discúlpame… es solo que me dio algo de curiosidad.
— te entiendo. Bueno, el no ha muerto, es solo que discutimos y decidí alejarme de el… creo que dejo de pintar, ya no se nada acerca de el desde hace meses. — dice avanzando a otras pinturas.
— Bueno…— va tras ella —… parece que aun no lo olvidas…
Sandra se queda en silencio.
— Perdón… no debí…
— No, no te preocupes… no te voy a mentir… aun siento algo por ese bobo, a veces pienso en ir a verlo, pero… no lo se.
— vaya, debe ser complicado…
— ¿y tu? Nunca hablas de un novio o de alguien que te guste… ¿hay alguien especial? — le dice mientras acomoda unos cuadros en la pared.
— pues no, no hay nadie que me guste en particular… es decir hay chicos muy guapos que van al restaurante y me molestan… ya sabes como son… pero hasta ahí, no quiero complicarme con una relación.
— ¿Y en Puerto Conde había alguien? —le pregunta.
— no… bueno, si, hubo un chico que me gustaba mucho, pero… mi papá se encargó de espantarlo… si, ahora ese muchacho esta en…dolo dios sabe donde estará…
— vaya, parece que tu papá es celoso… ¿Qué le hizo?
— te asustarías si te contara que le hizo…
— Vamos, cuéntame… — insiste Sandra.
— Pues… le rompió las manos a su papá que era albañil… y a el… pues… digamos que… quedó bastante feo…
— Santo dios… ¿que tu papá es un loco o que? — Dice sorprendida — ¿Hablas en serio?— pregunta.
— Si, no te miento, mi padre es muy celoso y sobre protector… por eso me escape… ¡rayos! —dice Dafne al descubrir su mentira sin proponérselo.
— ¿Cómo es eso que te escapaste? — Pregunta Sandra acercándose — pensé que tu familia se había mudado a la ciudad.
— Bueno, quizás… no fui muy sincera…Sandra.
— ¿entonces escapaste de casa? — le pregunta con seriedad.
— Si, mi padre… mi padre me quería encerrar en un internado con monjas… no podía permitir eso… entonces me las arregle para escapar y aquí estoy… viviendo la vida con la libertad que tanto quería…
— Rayos, tu si que eres…
— Anda, dilo, soy una loca…— termina la frase. — no me molesta en parte es cierto.
— No iba a decir loca, iba a decir arriesgada, es decir a los 17 años… es capar de casa venir a la ciudad a ser libre… yo no hubiera podido… ¿y que mas es falso?
— pues… básicamente solo eso, estoy sola en la ciudad, vivo en un pequeño cuarto que alquilé hace poco, antes dormía en el auto que le robe a mi papá.
— ¿Qué?
— Si, le robe uno de sus autos… pero bueno, eso es todo, básicamente.
— Entonces… ¿entonces vives sola en un cuartito? No te creo… no esta bien, Dafne.
— Aunque no lo creas es bastante divertido, claro que pienso conseguir algo mejor cuando me suban el sueldo. — dice sonriendo.
— No, claro que no, ¿Por qué no te quedas en mi casa, conmigo? Hay suficiente espacio, estoy seguro que a papá no le molestara, el es muy bueno.
— No, no quiero molestarte, además nos conocemos hace solo unas semanas… no creo que…
— por favor, será divertido, además así no gastaras tu sueldo en pagar alquiler, vamos di que si — le dice abrazándola amistosamente tratando de convencerla.
— Bueno, esta bien… me mudaré contigo, pero solo hasta que consiga un lugar mejor que el que tengo ahora…
— De acuerdo…puedes guardar el auto en la cochera de mi papá solíamos tener un auto, pero lo vendió.
— De acuerdo, Muchas gracias, Sandra, de verdad eres una buena persona.
— No es nada, te aseguro que nos divertiremos mucho…

Al día siguiente Dafne se muda con Sandra y comienzan a hacerse cada ve más amigas, salían juntas a divertirse, iban a exposiciones artísticas, ayudaban en la galería de arte los fines de semana, Dafne resulto una muy buena vendedora de cuadros, aunque su éxito mayormente recaía en venderle a hombres.

Continuara....

18 / febrero / 2011

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2 Comentarios

  • Norah

    Buenas charlas, buen definir los personajes...pero , y espero en verdad que lo lo tomes bien, no como crítica, me parece que deberias desplegar mas cada personaje, la historia promete.Beso.

    19/02/11 01:02

  • Norah

    Buenas charlas, buen definir los personajes...pero , y espero en verdad que lo lo tomes bien, no como crítica, me parece que deberias desplegar mas cada personaje, la historia promete.Beso.

    19/02/11 01:02

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