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Olvidó Nuestras Estrellas.

Esa noche fatídica ella tomó una decisión fatal con los ojos en llamas…
[Se le olvidó llorar]
"Lady Dudas" se perdió a si misma y esa noche ni se pensó dos veces comprar un billete de ida a otra ciudad pero... no compró el de vuelta. Me arrugaba el corazón con cada mirada helada, mientras llenaba una maleta de libros, ropa y cigarros.
[Se olvidó sobre el lavabo su olor, en un frasco de 70ml]
Ella siguió recogiendo cosas, desplazándose a toda prisa, dándonos la espalda a mí y al piano de cola sobre el que descargaba en forma de notas toda la ira que iba acumulándose en mi interior en ese instante.
[Se le olvidó acompañar mi melodía con su voz]
Quizás desde la calle muchos verían danzando de un lado a otro de la habitación una silueta al son de la música que otra producía acariciando las teclas. Pero lo cierto es que ya no volveríamos a movernos al mismo compás.
Me sentía dentro de un sueño, ya que no lograba hacer memoria de como comenzó nuestra discusión, nuestro desastre. No lo conseguía recordar…
[Y estoy seguro de que a ella también se le olvidó]
Dejé de tocar el piano, y me apoyé sobre el cristal divisando la ciudad dormida de Madrid ante mí. Pasaron los minutos, más o menos unos diez, y escuché un portazo.
En ese momento, sentí que el peso de las cuatros paredes que me rodeaban caía sobre mí, como si protestaran por la marcha de ella. Una terrible sensación de agobio me recorrió la espina dorsal y rompí a llorar. Y como siempre, después del llanto viene el enfado. Y enfado, quiere decir destrozar todo lo que se te presente ante tus ojos. Y así, a ratos llorando y a otros gritando, esa noche mi salón y yo acabamos en ruinas.
Pasaron las horas, y yo continuaba dando vueltas en la cama despierto, nadando perdido entre unas sábanas frías que se me hacían enormes sin otro cuerpo a mi lado. Nervioso, me puse en pie y pegué la frente a la ventana de mi habitación, contemplando la noche. Y sonreí al caer en la cuenta.
Volveríamos a encontrarnos pronto. Estaba completamente seguro. Y no porque hubiese olvidado su colonia en el baño o algún vestido en el ropero...
Olvidó nuestras estrellas en las alturas; jamás podría hacerlas desaparecer. Y sabía que mientras ella y yo estuviéramos bajo las mismas estrellas, nuestros caminos volverían a cruzarse.
Gigi05 de marzo de 2014
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