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Horror que Me Acecha

La noche llega silenciosa y sigilosa, trayendo consigo mi más cruel tormento. La oscuridad se esparce por las paredes de mi habitación, consumiendo los últimos rayos de luz, cubriendo con su manto negro hasta el último rincón. De repente brotan detrás de las cortinas, de lo profundo de los rincones, debajo de mis cobijas. Sombras oscuras sin rostro sin forma, comienzan a moverse entre la oscuridad. De pronto sus ojos brillantes se posan en mí, sin más se detienen, caminan hacia mí, sonriendo con malicia muestran sus afilados colmillos, sus dientes roídos, sus manos como ramas secas intentan alcanzar mi piel. Sus labios se mueven, no se escucha palabra, solo su eco retumbando en mi mente, sembrando palabras, depositando pensamientos que se anidan en mi mente. Sombríos recuerdos, nostalgias que ahogan, suspiros que vagan en la oscuridad, arrancando lamentos inadvertidos, mi corazón doliente sufre atormentado, en el mundo ficticio que me he fabricado. Felicidad efímera, que escapas al alba, arrastrando contigo la paz, la esperanza. Lágrimas que brotan sin ningún sentido, dejando al descubierto mi alma desnuda. Escapar no puedo del terror que me acecha, cercenando mi piel, alargando mi pena. Sonrisa mía, que te escodes de mí, dejando en tu lugar una mueca deforme en mis labios confundidos. Duelo nocturno que en tus redes me aprisionas, envolviéndome con mantos de aflicción agudizas mi congoja. Encadenándome, apretando mi pecho compungido, robándome el aliento, lanzándome a un profundo vacío que me suspende en el tiempo. Sombras que se arrastran por las paredes, figuras deformes que alargan sus dedos fríos intentando alcanzarme, murmullos que brotan de sus labios partidos susurran palabras desconocidas a mis oídos confundiendo mi mente, llenándome de horror, entumeciendo mi cuerpo. Canciones silentes, esparcidas por el viento, en busca de almas que sufren en silencio llegan hasta mis oídos prometiendo alivio a mi eterno tormento. Horror que me acechas, desde las penumbras, con ojos ardientes y uñas afiladas, alargando tus dedos, intentas tocarme, partiendo tus labios de muerte absorbes mi aliento. Mi cabeza da vueltas, mi cuerpo pierde sus fuerzas, sin poder resistir dejo salir un fallido suspiro. Gritar no puedo, mi garganta se rehúsa, mi cuerpo no responde, mi mente estalla, la oscuridad me amenaza. Abro mis labios, dejando salir un grito silente que solo yo escucho en mi confusa mente. Pedir auxilio es imposible, atrapada en las garras del terror deliro, caras deformes desfilan ante mí, hablándome palabras mudas que no logro entender. Mi mente gira, perdiéndose en un torbellino de confusión, deslizándome al vacío no encuentro de que asirme, hundiéndome en un hoyo oscuro de angustia infinita por fin pierdo el sentido. -Silvia Gomez-
Gomez26 de mayo de 2016

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