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Tu Error; mi Impulso. Confesiones Frente al Mar.

No lo entiendas, o mejor sí, entiéndeme, pero no me juzgues por no saber entenderme. No me sale ser tu sonrisa amiga después de que construyeras mis noches y destruyeras uno a uno mis amaneceres. O quizás sí. No lo sé, si te soy sincera no sé ni siquiera porque me estoy planteando esto de nuevo (una y otra vez). O quizás sí. Lo que ocurre es que no he dejado de saber ni un solo segundo el lugar que ocupas en mi vida, empezaste siendo grande y pasaste a ser la ceniza de último cigarro . Y lo sé, lo presiento, necesitas leer que te he perdonado, que se cerró una puerta y quedó abierta una ventana, y lo cierto es que estoy demasiado cansada como para negarlo, te perdoné desde el mismo momento en que te vi de nuevo y quedó clavado en mí el cruce de miradas entre tú y mis ojos. Ahí tienes, ahí tienes algo con que limpiar tu conciencia y sentirte mejor, te doy la mano en señal de tregua, de descanso entre los dos. Ahora bien, no me pidas un abrazo, no me pidas ser tu sonrisa, y ni se te ocurra darme las gracias. A pesar de todo, no he conseguido hacerme de hielo. Lo nuestro fue intenso, pero fugaz, demasiado fugaz para la vida real , me juzgaste antes de conocerme y me fallaste antes de tiempo. Mi vida ha cambiado mucho desde la última vez que nos sentamos a hablar, he aprendido a ver la vida diferente, han cambiado mis costumbres, mis maneras, he incluso mis ideales, pero sigo siendo la misma de siempre. Me sigue gustando subir al tejado y observar cómo pasa la vida por allí, sigo estando enamorada del verde, del aroma que desprenden aquellas tierras y de los viajes en tren. Hace ocho meses encontré un foco de luz blanca y permanente, que encontré alguien que supo valorarme mucho mejo de lo que lo hiciste tú, alguien que me ayudó a ser quien soy, y alguien que siempre estuvo ahí, ahora soy feliz, feliz con él, ¿y sabes qué? Te agradezco que me fallaras, te doy las gracias por dejarme tirada, por haberme hecho sufrir, ¿Quién sabe? Si no lo hubieses hecho quizás no le hubiese conocido y a día de hoy estaría arrepentida y sola, si no lo hubieses hecho no me habría hecho más fuerte y no habría aprendido a afrontar las cosas con otros ojos, con otro color. ¿Sabes lo que te digo? Que se acabó, que vamos a encender el motor del olvido, olvidemos el rencor, y no olvidemos lo que pasó, pues espero que te sirva de lección, la mitad al menos de lo que me ha servido a mí. Jamás pensé que te diría esto, pero sacúdete el dolor , mira para adelante, que del pasado solo quedan telarañas. Hay una gran diferencia entre el antes y el después, y es que tu hablabas de ti y de mí, y yo con él, yo con él hablo de nosotros . No voy a decirte lo que significa para mí, porque todo lo que pudiese escribir sobre él se quedaría corto, pero sí déjame decirte que te equivocaste, y que me alegro por ello.

M.
GotasdeacordesPublicado el 24 de marzo de 2009
Archivado en amor desamor fuerza coraje dolor impulso alegria bienestar

3 Comentarios

  • Alumine74

    Bellamente narrado
    Bienvenida para mi que es la primera vez que te leo!!!
    Escribes muy bien!!!
    Saludos

    24/03/09 02:03

  • Voltereta

    A veces la perdida de un amor no hace si no abrirnos la puerta a otro, y este puede llegar a ser rmucho m?s intenso que el anterior.

    Estoy de acuerdo con Alumine, escribes francamente bien.

    Un saludo y bienevenida.

    24/03/09 09:03

  • Polaris

    http://www.youtube.com/v/vMTzma2vF_0&hl=es&fs=1">

    25/03/09 03:03

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