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O´pequeno y El Estanque de Libélulas

Esta es la historia de O´ Pequeno y el estanque de libélulas, acontecieron estos hechos durante un breve retiro otoñal de O Pequeno a su querida tierra con el objetivo de buscar esa dosis de inspiración que la gran ciudad no era capaz de proporcionarle, hacía ya un tiempo que había regresado a su hogar donde, una vez concluidos los rituales de bienvenida con familiares y amigos, se dispuso a la tarea de seguir convirtiendo sus sueños en ideas, su ideas en palabras y sus palabras en historias, sin embargo la inspiración, esa musa libre y caprichosa, no parecía tener intencion de acudir tan facilmente. Al principio no dejó que esto le estresase; cada mañana daba pequeños paseos por la playa desierta, acostumbraba a ir descalzo para sentir en sus dedos la arena fina, mientras que el sonido del oleaje y la fragancia marina mecían sus sentidos invocando toda un amalgama de recuerdos y sensaciones que durante mucho tiempo habían permanecido dormidas en el fondo de su ser, sin embargo ni rastro de aquella añorada inspiración, su mente seguía en blanco, bloqueada Ya vendrá, ya vendrá decía para sí mientras se alejaba de la playa con los pies llenos de arena y las manos y el rostro entumecidos por el frío.
Así fueron pasando los días que pronto se tornaron en semanas y lo que en principio parecía ser un efímero contratiempo acabó convirtiéndose en una verdadera crisis creativa, pero O pequeno no decayó, nunca lo hacía pues tenía el alma llena de esperanza desde siempre y era consciente de lo inútil que resulta regodearse en la autocompasión, es por ello que un día se levantó de la cama y bajó a desayunar con radiante sonrisa, se tomó su café, despacio, saboreando cada sorbo y cuando por fin terminó decidió hacer algo que no había hecho desde que llegó a su tierra, cambiar su ruta matutina , y es que la tierra de O´pequeno aparte de estar bañada por el océano se encuentra a su vez rodeada de verdes y frondosos bosques donde aún hoy, todavía se puede escuchar tenuemente, como un susurro, el aliento puro de la diosa natura.
Se sumergió entonces nuestro amigo en el inmenso verde a través de una estrecha vereda dejándose embriagar por la fragancia de los árboles y el cantar de los pájaros, no llevaba rumbo alguno más que el curso natural que marcaban sus sentidos, y así fue introduciéndose más y más en las entrañas del bosque, hacía ya tiempo que había perdido cualquier referencia con su punto de partida cuando, de repente la veredita por la cual había estado caminando se abrió majestuosamente y la frondosidad dio lugar a un radiante claro por el que brotaba un riachuelo que desembocaba en un pequeño estanque de aguas cristalinas donde rompía en mil fragmentos el reflejo del sol.´
Se fue acercando con la curiosidad de un niño, pasito a pasito y a cada paso que daba notaba como algo iba creciendo inexorablemente más y más en su interior hasta que por fin alcanzó el pequeño estanque, fue entonces cuando descubrió a un pequeño grupo de libélulas azules revoloteando alrededor de una gran roca ubicada justo en el centro de este y ahí fue cuando sucedió, fue en ese preciso momento, observando el gracioso baile de esas mágicas criaturas, cuando la catarsis se completó y pudo sentir como se abría el candado que había estado bloqueando su alma dejando entrar a borbotones un inmenso torrente de ideas e imágenes que entremezclados entre si configuraban nuevos e infinitos mundos potenciales, deseosos de ser transformados en nuevas y variadas historias.
O´Pequeno esbozó la más sincera de las sonrisas pues el sentimiento de alegría era supremo; la musa de la inspiración había regresado para quedarse.
GrouxomxPublicado el 23 de enero de 2018
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1 Comentarios

  • Grouxomx

    Muchas gracias Regina! es un cuento muy sencillito que le debía a un buen amigo escritor que me regaló uno hace un tiempo, te mando un besote y un buen punado de libélulas azules a revolotear cerca tuyo cuando te sientas sola o triste !

    24/01/18 01:01

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