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Sangre y Deshielo

Cuando sentirse mal es costumbre, uno sabe lo carente de si mismo que es. Cuando uno sabe lo carente de si mismo que es, suele volverse un poco intenso e inseguro. Pareciera como obra del destino, o quizás, obra de la misma naturaleza por la cual yo me acerco, y con el mismo impulso puedo alejarme. Es humillante la vida para mediocres como nosotros, la vida se vuelve una mentira difícil de soportar. ¿Estaré totalmente atravesado por todo aquello que me rodea? ¿Sera realmente mi culpa? Yo no estoy seguro de tantas cosas, he cometido tantos actos imbéciles en mi vida, como escribir este simple texto mediocre, que tal vez alguna vez, termine en alguien como símbolo de... ¿De qué? Yo tampoco se, capaz alguien sienta como yo, piense como yo, o se sienta atravesado por las mimas cosas que yo. Por ahora todo marcha de mal en peor, pero si hay algo de lo que carezco, más allá de todo lo que puede verse a simple vista, es de estabilidad emocional, de un corazón fuerte para ser más preciso.

Volviendo letras atrás, en realidad hay algo de lo que si estoy seguro. Yo supe amar a una mujer de verdad, yo la supe amar como tal vez nadie podría comprenderlo ((por lo menos así lo creo yo (en realidad conozco alguien que hasta España llego por amor, y a su casa volvió solo y vacío, también por amor)). Pase horas, días, meses, años de mí corta vida buscando en ella, lo que quizá nunca tuve y nunca podre tener.

Le di todo lo que cualquier guachin común como yo podría tener, estoy seguro de que le regale los más cálidos segundos de mi vida. Ella sabe todo, sabe que en este momento podría estar escribiendo en Word, sabe que mi vida sin ella no vale nada.

Sabe que no vale nada sin ella, porque... nunca valió nada. ¿Quién quiere un corazón vació?

No había pensado en lo pobre que era mi alma, nunca. Me inicie en estas prácticas con las primeras lágrimas que brotaron de mis ojos, producto de sus movimientos indiferentes.

Yo no caminaba, yo volaba como a 10 cm del suelo. ¿Qué fue de aquellos días llenos de sueños? Esos días fueron mutando hasta convertirse en el puñal que, dejándose llevar por el rio que YO deje pasar, naturalmente, hoy se clava en mi. Y cada gota de sangre que cae de mi cuerpo, rápidamente se transforma en lágrima, realmente me costó mucho.

Todavía no termina aquel disco que puedo asociar con ella y con todo su extraordinario mundo. Lo más doloroso, es que todavía me gusta. No solo eso, si no que todavía, dejando un rastro de sangre al flotar, el efecto dura. Y durara hasta anidarse en mis más profundos recuerdos en forma de... ¿Qué? No lo sé, pero... algún tango innecesario, alguna estúpida canción de amor, algún mal recuerdo de los momentos más hermosos, alguna reivindicación a los tiempos más felices de mi vida ¿Será suficiente para empaquetar el efecto de su boca al sonreír y enviarlo lejos de mi?

Nunca me sentí tan débil. Yo deje todo, y lo sigo haciendo. Que iluso fui, yo no estoy preparado para querer, yo no estoy preparado para seguir viéndola día a día, yo no estoy preparado para nada que requiera de la participación de mis sentimientos.

El ultimo adiós. EL ÚLTIMO ADIÓS. Mi último adiós. SU ÚLTIMO ADIÓS.

Como dolió aquel momento y yo... y yo que sonreí triunfante pensando en que no la necesitaba y me libraría de mis más temidos dolores. Que iluso fui, que iluso soy, que poco valor tuvieron aquellos insignificantes versos.

Porque al fin y al cabo soy solo un estúpido joven pretendiendo escribirle a la vida de lo que ella misma sabe e inyecto en mi fortaleza como la droga más fuerte y destructiva. Solamente soy un estúpido más, que tendría que dejar de volar, volver a cargar más peso, otro peso y continuar. Después de todo, de eso se trata la vida.
Hemofilia30 de marzo de 2016

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