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Reloj

El bus traqueteaba, el zumbido del motor desgastado le molestaba en los oídos. Era de noche y habitualmente las calles a esas horas estaban vacías y el vehículo proseguía con calma, dejando atrás una, dos y tres paradas. Se respiraba tranquilidad, después de días de lluvia el cielo se había despejado y la luna brillaba ligera en el cielo. Veía como dejaba atrás las casas sin luces, los parques vacíos y alguna que otra persona que, vencida por las pocas ganas de dormir, salía a pasear fumando un cigarrillo. Estudiaba el paisaje sin verlo, con parte de su mente puesta en otro sitio. Le había costado horrores acostumbrarse, pero por fin había conseguido hacerse amiga del insomnio.

Trabajaba sin descanso, desde la mañana hasta la noche, muchas veces los siete días de la semana sin pararse a pensar qué sería de ella el día de mañana. Agotaba las pocas horas que le quedaban bebiendo alcohol en un bar y leyendo libros por las noches. Dormía poco, a veces nada; estaba acostumbrada. Las pesadillas tampoco la dejaban descansar y su conclusión había sido no forzarse a dormir. Si no se rendía involuntariamente al sueño se mantenía en vela, alerta de cualquier señal que indicara que los recuerdos estaban cerca, intentando colarse por los resquicios de su memoria, vulnerables ahora que tenía la mente casi en trance.

Tuvo muchos tiempos duros y éste no fue menos, los vicios la consumían por dentro y por fuera y poco a poco el sentido de las cosas se fueron nublando hasta dejarla vagando en la nada, esperando a que pasaran los días sin más.

Pero de eso hacía ya mucho tiempo, se recordaba. Las noches seguían siendo tortuosas y a veces el infierno se plantaba a sus pies dispuesto a arrancarle el alma, pero se conformaba con sentir un dolor diferente, sensaciones nuevas que florecían cada mañana al abrir los ojos. La sociedad hacia mucho tiempo que para ella era algo externo y lejano a su persona, no entendía de empatía y era reticente a nuevas compañías. Los únicos lazos que mantenía eran por pura necesidad; había aprendido con mano dura a apañarse por su cuenta sin obviar la soledad en la que caminaba día a día.
09 de julio de 2018

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3 Comentarios

  • Regina

    soledad, que mala compañera, Buen escrito, me gustó.saludos cordiales.

    09/07/18 04:07

  • Diegozami

    Excelente texto.

    Saludos.

    09/07/18 05:07

  • Idytwy333

    Gracias a los dos!! Cosas así animan a seguir.

    09/07/18 08:07

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