Parece que No Me Canso.

Estoy corriendo.
Llevo ya mucho tiempo corriendo.
Parece que no me canso.
Miento.
No quiero cansarme.

Cabeza testaruda la mia.
La rutina del autoengaño.
Sigo corriendo.
Siento estar dentro de un tren e intento ir corriendo desde el último vagón hasta el primero.
No sé qué pasa que no avanzo, como yendo a contra corriente.
Miro hacia los lados y por las ventanillas solo veo los destellos de un mundo fugaz que voy dejando atrás.
Sigo en el mismo jodido sitio y siento una fuerza que tira de mi hacia atrás.
Quiero que todo pare. Quiero que todo se detenga.
No soporto esta presión sobre mí y solo quiero descansar.
Cómo hacerlo si necesito llegar a ese puto primer vagón.
Grito.
Nadie parece escucharme. Nadie puede parar este tren.
Nada me demuestra que haya un atisbo de posibilidad de poder ver lo que hay allá fuera con claridad.
Quizás deba sentarme y simplemente dejarme llevar. Romper con todo lo que creía que me hacía ser yo.
Y no sé si eso sería salvarme o traicionarme.
Me arrodillo en el suelo. No puedo más.
Cierro los ojos y empiezo a sentir fatiga por todo mi cuerpo. Respiro casi sin fuerzas y mi corazón late tan fuerte que lo puedo escuchar entrelazándose con gritos de socorro dentro de mi cabeza. Quiero levantarme y seguir pero me quedo dormida.


Abro los ojos.
Estoy corriendo.
Llevo ya mucho tiempo corriendo.
Parece que no me canso.
Miento.
No quiero cansarme.
Muero.

16 / octubre / 2017

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