Ego de Golfa

Publicado por Ivethdoba el 17 de julio de 2017.
Ella pensó que podía quebrantar el corazón de cualquiera, se pensó poderosa, con el control total, no sabía que quien estaba más quebrantada era ella, ella que creía poseer belleza, una belleza que en realidad nunca había estado ahí pues se encontraba podrida por dentro, no se respetaba así misma y peor aún estaba en contra de su propio sexo, era una mujer desertora, atacante de otras como ella. Pensó jugar un juego en el que aparentemente siempre obtenía lo que se proponía, pero, ella no sabía lo más esencial del amor que es que el corazón solo se entrega una vez en la vida. Frente a ella estaba algo que le llamo la atención, algo que supo que podía tener y lo consiguió fácilmente, pero todo lo que fácil llega, fácil se va, pues aquel corazón que ella deseo ya había sido entregado hace mucho tiempo, y había en esa entrega un amor inmutable muy lejos de su entendimiento pues ella solo sabía de pasiones pasajeras. Pasajero si, un instante en el tiempo que, si bien pudo repetirse varias veces en el lapso de unos meses, no dejaba de ser eso, pasajero; solo la baja autoestima y la búsqueda de un consejero en tiempos de desamor pueden hacer caer a alguien sensato en tal equivocación y, ese consejero se vuelve tan bueno que terminan enamorándose o algo parecido a eso. Tampoco sabía que aquel dolor que había provocado tan solo era temporal para la tercera persona, pero para ella tendría consecuencias eternas; esta es quizá la parte que me llevo a compadecerme de ella en primera instancia pues además se veía triste, vacía, llena de ignorancia pues ahora tenía una condenación que tal vez no conocería hasta después de atravesar el velo de esta vida.

Esa mañana pude ver en ella una cobardía reprimida, un esfuerzo de mostrarse fuerte y segura de si, nada más alejado de la realidad. Creía que su elevado tono de voz demarcaba confianza, por el contrario, esto la delataba, hacia relucir su incredulidad y sorpresa de verme. Pude ver su rostro descuidado, algunas pecas asomaban en sus mejillas disimulando esas manchas que deja el sol cuando se espera el autobús diariamente bajo su inclemente calor, esa mañana no estaba maquillada, no era aquella criatura que encendía las pasiones de los miserables y ociosos con sus fotografías retocadas en la red, era tan solo la absurda niña de dentadura amarillenta y cabello desarreglado, aquella de quien después de ver su falta de finura al vestir pude saber que no podía lastimarla más pues ella ya se había hecho suficiente daño.

Note fácilmente todas las mentiras desatinadas que dijo, su nerviosismo la hizo pasar por alto las primeras palabras que intercambie con ella en las que le mencione que conocía mejor que ella la verdad pues la tenía por escrito. Obviamente como la mayoría de las personas que suelen decir patrañas ya había olvidado la gran cantidad de tonterías que había escrito en la red y evidentemente no sabía hasta que grado debía sentirse profundamente humillada. Sus mentiras solo me compadecieron más de ella pues era su impulso natural de tratar de mostrarse como algo que no era, en este caso el jugador y no el juguete. Tiempo después pude darme cuenta de que era una de esas personas que no encajan en ninguna parte y buscan la atención de cualquier persona que este igual o más desubicada que ellas para que sorpresivamente la haga darse cuenta del montón de posibles talentos escondidos que tiene, virtudes y cuanta cosa nos gusta escuchar al ser elogiados. Supe también que escribía e incluso leí algunas cosas de su autoría, desafortunadamente ese no era uno de sus talentos escondidos.

Definitivamente ese día no espera encontrarse conmigo ni con lo que me acompaña desde el día que nací, la inteligencia, la fortaleza, él carácter y la educación jamás se dejan en casa así como lo bueno, así me gusta llamar a la esencia bondadosa de algunas pocas personas en este mundo en el que vivimos pero al cual no pertenecemos; eran tantos sus desatinos en la vida que seguramente erro en sus suposiciones sobre mí, pensó encontrar insultos y falta de modales, incluso también una pelea de esas que son muy comunes en las vecindades o las colonias marginadas como en la que vive ella, que poca elocuencia al juzgar a alguien, ya todos conocemos bien aquel dicho que dice como vives juzgas. Claro, para ese entonces yo sabía eso y más de su vida, pobre niña mala fingiendo ser buena y tener talento y belleza natural pues era claro que vivía de las capacidades de los demás ya que no sobre salía en nada más que en su soltura al hablar, ese talento seria bien recibido en alguna de esas líneas telefónicas en las que los desdichados pasan muchas horas y pierden más dignidad que dinero.

Un punto más para compadecerse de ella, y no es que esta sea una lista de las razones por las que provoca lastima pues es bien sabido que la lastima te despoja de la dignidad, pero la de ella ya se la habían llevado hace mucho tiempo varios borrachines en algún tokin metalero de mal gusto y en última instancia un pseudo escritor mojigato acompañado de un montón de alumnas fracasadas burlonas, de esas que como última opción se inscriben en escuelas particulares por que en cualquier universidad reconocida definitivamente no logran dar el ancho; muy buen negocio para los estafadores hacer creer a esta clase de personas que pueden ser profesionistas excelentes pagando una buena colegiatura mensual; lástima que esté llena la ciudad de esta clase de mediocres. No hace falta hacer esa lista por que leerla quita tiempo, en cambio verla a ella frente a mí me ayudo a ahorrármelo.

A veces imagino lo que ella estaba esperando, un reclamo fuerte y potente, un tirón de cabello tal vez e incluso una humillación publica, cuando pienso en eso algo recorre todo mi cuerpo, una sudoración y palpitación incontrolables, me imagino que es algo que algunos buscan sentir haciendo cosas riesgosas y es poco real negar que a veces pienso en esas emociones y me digo a mi misma que debí haber hecho eso y más, tener a alguien en la palma de tu mano realmente te hace sentir emociones que no conocía bien, luego viene a mi esa cordura y sensatez que no muchos poseen y me pregunto, de haber hecho eso, entonces, ¿Quién hubiera sido yo? .

No merece la pena volver a pensar una y otra vez en ellos, los he borrado ya de mi vida y mi memoria, obtuve suficiente satisfacción al ver la preocupación y miedo en sus ojos al tenerme de frente y descubrir en mis palabras que soy completamente su opuesto, y ella tan alterada tratando de darme mil explicaciones, después de todo ni él ni ella tienen la culpa de no reconocer lo verdaderamente bueno, el brillo y talento que emana de muchas personas como yo. Eso solo es invisible para aquellos que están ocupados con sus pretensiones, viviendo una doble moral, creyéndose tan poderosos para destruir lazos atados por Dios, gastando sus fuerzas en acciones que hicieron necesaria la creación de palabras como: golfa, prostituta y ramera, o como mojigato y rabo verde etc.

El ver destruido en segundos el ego de aquella golfa ese día no represento nada para mí, igual que aquel día que vi correr las lágrimas por el rostro de él, repentinamente autodestruido. Solo me hizo saber que, como ellos, aquello había sido una insignificancia.

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