Nieves

Publicado por Janaantosova el 16 de agosto de 2017.
Botas militares pisoteando algunos objetos infantiles, libros, juguetes...
Unas escaleras y uno de ellos subia por ellas, todo estaba polvoriento y habia escombros, desde la ventana se podia ver la calle, una carretera con una acera con arboles y mas edificios con patios rodeados por altas verjas metalicas.
Era de madrugada o quizas el atardecer? una luz anaranjada se colaba por las ventanas y los pasillos que daban a las escaleras. Alli en un descansillo habia un armario gris abierto lleno de juguetes.
Al otro lado de la puerta no queria mirar, habia una sala grande y medio vacia, lo sabia por el eco de las voces y las pisadas de los soldados.
Era una escuela? Un hogar para niHos? que era aquello y donde estaba?
Cuando volvio a tomar conciencia estaba de camino a lo que parecia ser una cita o una visita.
Salia de un piso, recorriendo las calles a pie cuesta arriba, adoquines y asfalto, portales de viviendas con puertas de aluminio.
En una de esas se metio y subio unas escaleras blancas de lo que parecia ser imitacion de alguna piedra o marmol, la barandilla de la escalera fria y metalica.
Sabe que entro en un piso y seguramente hizo algo,vio a alguien y estuvo hablando, aunque no podia recordar el que,o quien.
Salio a toda prisa de alli y siguio caminando por aquellas calles que le parecian todas iguales.
Hasta llegar al centro, la parte antigua de aquella ciudad, le recordaba a algun pueblo antiguo. Habia una plazoleta adoquinada,a mano izquierda, unos porches con columnas de piedra sosteniendo edificios bastante antiguos, con ventanales y balcones de madera, llenos de flores. En la misma plazoleta una fuente redonda, justo en el centro de la misma. Alli mismo, delante de la fuente habian unos pocos vendedores ambulantes, que formaban un mercadillo. Vendian carnes y embutidos, quesos y dulces, y mil ricas olores se mezclaban en su nariz y en su paladar.
Siguio caminando por alli asomandose con curiosidad bajo los porches, tras las columnas blancas. Alli habia un cafe.
Entro en el local, que resulto ser una dulceria,con unas enormes neveras expositoras de un cristal reluciente a un lado, a lo largo del establecimiento, y en frente unas pocas mesas redondas y blancas, con cuatro sillas cada una. Al fondo, en la ultima mesa, estaba sentado alguien esperandole, le llamaba preguntandole si no queria tomarse un te con el.
Rubio de estatura media y complexion fuerte, vestido con un traje color marfil, con camisa y sin corbata, con unos ojos azules claros y sinceros. Se dieron un pequeHo abrazo amistoso y se sentaron juntos en la misma mesa.

Se conocieron de forma curiosa cuando llego a la casita del pueblo.
Primero penso que seria una temporada, pero luego se acabo mudando del todo, quedandose a vivir alli y cambiando su direccion definitivamente.
La abuela tenia un banquito de madera con patas de hierro tras la puerta del patio. La puerta del patio nunca habia funcionado bien, tenia truco, la cerradura antigua, con la llave de un palmo, que no cabia en el bolsillo, solo la abuela sabia darle la vuelta haciendo presion en un punto especifico, el viejo truco del almendruco, pero ella no conseguia cojerle el truquillo.
A veces llegaba de compras llena de bolsas, que tenia que dejar en el suelo mientras abria el porton de madera. Penso que poner el banquito al lado de la puerta, afuera en la calle, no seria mala idea, quien se lo llevaria? estaba tan viejo, y al menos le haria aun su servicio.
Eso hizo y el segundo dia se encontro con su vecino de al lado, le preguntaba donde tenia el banquito de madera, seHalando a su portal y riendose a carcajadas. Era gordo, enorme, y tenia un bigote gris en medio de su rechoncha cara, le quedaba bien tener buen humor. Ella quedo desconcertada y comento que podia haber pasado, se lo habian robado? El vecino no contesto a sus preguntas, le dijo que esperase un momento, que ahora volvia, y ya estaba montandose en su coche.
La muchacha se quedo perpleja y estaba esperando lo que pasaria.
Al cabo de unos diez minutos, el vecino estaba de vuelta con el banquito, le habian quitado la tabla de madera del asiento, y se ve que habian intentado venderla en el desguace, aprobechando el buen precio del hierro por aquel entonces.
El chico se llamaba Stanislav, StaHa. Tenia problemas y se habia quedado tirado en una casa abandonada, como muchos jovenes por aquel entonces.
Ella no sabia nada de aquel lugar, solo lo que le habia contado su padrastro. En realidad habia visto muy pocas veces a la abuela y estaba ya muy mayor. Ella era muy pequeHa y podia recordar poco de todo aquello...No queria recordarlo.
Ella habia decidido dejar su tierra y esconderse en la desconocida Europa del Este.
No queria recordar.
Un dia, habiendo salido a dar una vuelta por el pueblo, descubrio lo que parecia una heladeria-licoreria en una esquina, en frente mismo, y nunca se habia dado cuenta, una zona ajardinada con un camino adoquinado, que llevaba a un pequeHo circulo en el suelo, rodeado por tres bancos de madera a los lados.
Alli estaba un amigo de la familia, un progre cuarenton y barbudo con gafas de culo de vaso. La llamaba haciendo gestos con las manos y un botellin de cerveza que levanto en seHal de saludo.
Hola Nieves! Te presentare a unos amigos de por aqui.Le encantaba lucir lo bien que aprendio espaHol en sus aHos mozos. Y le fue presentando personas que habian sentadas en los bancos. El abuelo chatarra, su sobrino con la cruz egipcia colgada del cuello, la hija del alguacil con su pequeHo `tepan que jugaba a los cochecitos y mordisqueaba una manzana. La abuela que vivia al lado de la iglesia, con sus clanclas arregladas con un imperdible y su pelo largo hasta la cintura ya gris.
Habian demasiadas personas para ella, no estaba acostumbrada, queria irse ya cuando lo vio, venia en su destartalada bici verde, con su melena rubia de leon, y le dice su amigo a mira quien ha llegado, te presentare a StaHa, aunque creo que ya casi os conoceis, el chico se acerco saludo y estuvo a tiempo de darle la mano, un beso en la mejilla y preguntarle si era la del banquito aquel que vino a buscar el vecino bigotudo, se disculpaba, pensaba que lo habian tirado porque estaba en la calle.
Era el.
Sus ojos azul claro.

Despues le conto que habia estado en EspaHa,huyendo de sus problemas, probando suerte, pero tuvo que volver al fallecer su padre, y su madre en vez de acojerlo en casa de vuelta como a un hijo, se busco a un amante que poco a poco fue tomando poder, hasta hecharlo de casa al final.
Vivia en una casa abandonada delante de la de su madre,apenas quedaba una sola habitacion en pie.
Era cerca de donde ella vivia.
Pero nunca antes lo habia visto a el.

Pasaron diez largos aHos, hasta que por circunstancias de la vida se volvieron a encontrar.
Ella habia tenido un hijo y estaba divorciada.
El habia salido de los vicios y de las calles, por fin vivia en un piso compartido y tenia un buen trabajo fijo en el pueblo.
Y hasta entonces fue cuando ella supo que al le gustaba mucho el te, por todas las tardes de invierno que pasaron juntos desde entonces.














Lo recomiendan

2 Comentarios

  • Polaris

    Hermoso relato.

    Pol

    20/08/17 04:08

  • Janaantosova

    Gracias Polaris por leerme, un saludo.

    20/08/17 11:08

Para comentar debes registrarte ».
Si ya tienes un usuario debes iniciar sesión ».

Mas de Janaantosova