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Síndrome de Abstinencia Zombie


No sé exactamente cuándo fue que me contagié, solo sé que tengo el virus; ya está en mi sistema, alimentándose y creciendo día a día.
Yo nunca pensé que me volvería uno de ellos, me daban repugnancia. Y ahora me sorprendo a mí misma al ver mis ojos reflejados en el espejo, unos ojos tan perdidos como los de todos los infectados.
Como dije ni siquiera me di cuenta del día que la infección llegó a mí, pero si recuerdo exactamente cómo fue que el virus se desarrolló en mí. Todos piensan que es un proceso rápido, que con un solo contacto y ¡Boom! Ya eres uno de ellos; pero no es así. La realidad es que es un proceso bastante lento y un poco complicado.
¿Por qué complicado? Porque a veces puede ser sumamente doloroso y otras increíblemente agradable.
Los síntomas son muy claros, aunque fácilmente se confunden con una simple infección de estómago. Primero se inicia con una sensación extraña en las tripas, es difícil de explicar (aunque si también estas infectado podrás entenderlo rápidamente) se siente como si tus intestinos se juntaran en un solo nudo y rebotaran por todo tu abdomen como una pelota de pin pon.
Podrías intentar tomar un rico té, y esperar a que el efecto pasé, y talvez si lo haga pero vendrán más síntomas. Lo siguiente es temblores recorriéndote todo el cuerpo, como si tuvieras fiebre; incluso algunas veces la piel se te pone colorada, es aquí cuando empecé a preocuparme, pero no fue hasta el siguiente síntoma cuando me di cuenta que estaba infectada.
Podría llamársele “suspiro”, pero más bien sientes que te falta el aire; pero increíblemente, a pesar de saber que ya estas contagiado no quieres alejarte, sino todo lo contrario. Todo tu organismo pide a gritos acercarse más y más al foco de infección. Y es que te das cuenta que ya no puedes vivir sin esa ración diaria de “bacterias” que se trasmiten con el más mínimo roce de labios.
¿Qué por qué no me aleje cuándo aún tuve la oportunidad?
La respuesta es simple, te vuelves adicto a esa sensación, y te das cuenta que ese “foco de infección” (me refiero a la persona que te hizo contagiarte) ya es una parte sumamente importante de tu vida, que con una sola frase linda hace que tu corazón de un vuelco de 360°, que hace que vueles con un simple abrazó, que te hace sonreír como nunca con la más simple de las situaciones, cuyos besos son los más dulces del universo, que con el simple hecho de verlo sonreír viajas a la luna dos veces por minuto…
No importa dónde te escondas, o el tiempo que trates de huir. Tarde o temprano el síndrome del enamoramiento te alcanzara, y una vez contagiado ya no hay vuelta atrás, tu vida cambiara para siempre, porque simplemente te darás cuenta que esa persona te hace sentir ¡vivo!
Sí, estoy viva. No soy un zombie. ¿O qué creías?
JezelPublicado el 25 de abril de 2016
Archivado en amor enamoramiento zombie sintomas infeccion

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