Buscando El EspÍritu de la Navidad

Estoy cansado, muy cansado, a punto de abandonar. Juro que lo he buscado sin parar, he mirado en el fondo de mi armario, me he asomado a todas las ventanas, he excavado en mis entrañas hasta hacerme daño, y nada; el espíritu de la Navidad se ha ido, dejándome vacío y triste. Se ha marchado y tengo la impresión de que lo hizo hace ya mucho tiempo, sin que me diera cuenta, con sigilo, muy despacio, como se marchan los besos que no se dan y que siempre se echan de menos.

Creo que se fue cuando dejé pasar el tiempo haciéndome mayor, cuando dejé de pensar en él como lo hace un niño pequeño, cuando Peter Pan se convirtió en un adulto preocupado por nóminas e hipotecas y su sombra huyó de mí, horrorizada ante un futuro de pagos y miradas de fin de mes.

Se fue con mi abuela, que lo tenía encerrado en una “palomita” de anís con agua y en una olla de pava perfumada en pepitoria. Se fue con mi padre, vagando entre la diálisis y el sentir de una pierna ausente; y con mi madre, que solo pudo superar el dolor recomponiendo sus trozos con una dureza pétrea, insensible. Y ahora es mi suegra la que me lo ha arrebatado, lo ha agarrado de la mano, lo ha seducido, adulándolo con su conversación de perfecta anfitriona y ¡zas!, ha desaparecido.

Pero, sobre todo, se fue cuando mis hijos se empeñaron en crecer desoyendo mis consejos de que siguieran siendo niños eternamente. Me esforcé, amarré sus años con apretados nudos de hilo de bramante, pero sus ansias de hacerse mayores pudieron más y lo desataron todo, descosiendo mi ilusión para poder coser sus vidas.

El espíritu de la Navidad desapareció definitivamente con aquellos días llenos de risas infantiles, de visitas a belenes, de villancicos gritados con una alegría desaforada, días en busca de regalos y sorpresas, a la caza de fotografías con Papá Noel y los Reyes Magos, instantáneas con las que intentar retener el inevitable paso de la vida.

Hoy sigo buscándolo, dentro y fuera de mí, con la desesperación y el pesimismo del que no es capaz de sentir de nuevo todo lo que alguna vez significó el espíritu de la Navidad, y eso me entristece y me produce un pesar y un cansancio infinitos.
Publicado por Jucapega1963 el 23 de diciembre de 2014.

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2 Comentarios

  • Polaris

    Ese espíritu viene y va, yo no le haría mucho caso, lo digo por experiencia.


    Feliz Navidad.


    Pol.

    24/12/14 12:12

  • Sonoridario

    Deja de existir cuando lo imponemos, cuando lo compramos, cuando jugamos a crear una noche diferente...Un abrazo supera mil navidades y la verdad...siempre nos permite crecer con un claro sentido de que aquello que nos hacen creer...no es bueno encontrarlo en el fondo de ninguna parte.

    24/12/14 07:12

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