Desiertos de Tinta

No pudo seguir adelante sin ella. Cómo hacerlo después de todo lo gozado, de todo lo sufrido, de morir y renacer juntos una y otra vez. La buscó día tras día. Desesperado, removió cada rincón de su ser. Lloró amargamente al recordar el hechizo de mil y una noches sin dormir, encadenados en una mágica cópula. Anheló las caricias y los besos de aquella sombra que se debatía entre las olas de turbios amaneceres. Pero todo fue inútil, había desaparecido para siempre, jamás volvería; su alma de escritor se había extinguido. Ya solo atesoraba desiertos de tinta.

25 / noviembre / 2017

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2 Comentarios

  • Remi

    Las musas te rondan Juca, para componer este maravilloso texto, me emociona leerte, una emoción en cada frase, así lo he sentido.
    Un abrazo.

    26/11/17 11:11

  • Jucapega1963

    Gracias, de nuevo, Remi, por tus comentarios. Las musas, ya sabes, unas veces rondan y otras están de parranda.
    Un abrazo.

    26/11/17 11:11

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