Un Curioso Regalo (microrrelato)

Aquella noche, víspera de su boda, Catalina no podía dormir y observaba la caja metálica que había recogido del armario y tenía encima de la cama. Él se la había entregado por la mañana, con el deseo expreso de que no la abriera hasta después de la ceremonia.

Pero..., cómo se le podía ocurrir hacerle esa putada. Es que no sabía que sería incapaz de cumplir lo que le pedía, que no pegaría ojo en toda la noche. Parecía mentira que, después de tantos años, siguiese sin conocerla; que no supiera que la incertidumbre la vencería, que no lo soportaría, que intentaría averiguar, como fuera, el contenido de la dichosa caja.

Y allí seguía, mirándola fijamente. Sus manos, sudorosas por la excitación, daban vueltas y más vueltas a la misteriosa cajita hasta que, de pronto, al manipularla, sonó un clic; se abrió por completo y todo saltó por los aires.

En un edificio próximo, una sombra, que acechaba desde la ventana, murmuró: "¡Qué pena! La curiosidad siempre mata al gato".

31 / enero / 2018

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2 Comentarios

  • Remi

    Curioso y macabro regalo, yo también la hubiera abierto después de preguntarme muchas cosas :)...
    Un saludo Juca.

    31/01/18 04:01

  • Jucapega1963

    Gracias por tu comentario, Remi. Un saludo.

    31/01/18 11:01

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