Conversación Con Ella (mi Fuero Interno)

YO- ¡BASTA!, le digo a mi fuero interno que quiere llorar. Es cierto que los demás te hacen daño, pero son personas que no les importa sino su propio bienestar, su propio bien, ¿olvidas acaso aquellos que te quieren, aquellos a los que les importas, y aunque no saben de la totalidad de tus demonios internos, podría decir que con la mitad de ellos te aceptarían?

ELLA: Es algo difícil de creer en las últimas semanas, acaso no recuerdas lo que ellos te hicieron, se reían en tu cara sin compartir nada de lo que se decían o hacían, dolía y mucho, nos duele, el cuerpo están exhausto de tanto dolor y no es físico. No nos prestan atención, siempre nos trata mal… ¡ENTIENDE QUE ESO DUELE!

YO: soy mejor que eso, me tengo que valorar, no importa que pasó antes… ya paso, entiéndelo, no sigas. Yo soy fuerte eso es lo único que tienes que entender. Duele, sí, pero no lo hará más.

Ella: no, no lo eres, te afliges con cada palabra que sale de su boca ya sea hacia ti o hacia ella… cualquier toque físico o emocional te afecta, eres débil… tú lo sabes, tú padre lo sabe… todos lo saben.

Yo: ¡cállate de una buena vez! Estoy harta de ti y de todos esos sentimientos que afloran en mi justo en los peores momentos. Te he dicho que ya no voy a permitir que me hieran.

Ella: eso es lo que quieres, supongo que hasta yo lo quiero, pero ambas sabemos que es casi imposible. Y sabes algo… no solo lo digo por él sino por todos, de alguna forma siempre te encuentras a la sombra, sola todo el tiempo aunque aparentemente todo se vea diferente. No eres fuerte, lo siento… espero realmente que algún día puedas serlo pero los problemas aunque creas solucionarlos rápido, no es así.

Yo: sabes algo, sé que me aflijo rápido, se lo que me ha pasado, no tienes necesidad de recordármelo, y sabes que ha pasado ¿cierto? Lo he superado, y esta vez no será la excepción. Sé que ahora puedes ver lo negativo porque al final eso es lo más fuerte de momento. Tengo dudas, sí, pero se cuál es el camino… no me confundas, cállate y desaparece maldito fuero, deja de llorar, no dejaré que tú me afectes, yo sé quién soy, y como de fuerte puedo ser.

Ella: jajaja (sollozos) mentirosa, no te engañes, no eres tan fuerte como crees. Al final del día siempre terminas huyendo.

Yo: te diré algo. Ya estoy cansada de huir… Entendí que a de donde salga o a donde llegue, las pesadillas no desaparecerán, porque vive en mí, en mi mente y estoy dispuesta -créeme que soy capaz- de avanzar… yo no me estanco. Es más lo he demostrado. Lo he visto con ella, los he visto dormir juntos al lado mío, he visto como lo mira… sé que lo niega pero nadie es tan tonto como para no darse cuenta; he visto como se le acerca y como la besa sin vergüenza a nada ni nadie. Lo he superado cariño, ya no duele… al menos no como antes.

Ella: eres demasiado terca corazón, mira lo que hiciste… recurriste a alguien más, alguien que probablemente no es el más acertado para tener a tu lado… pero te conformas… ¿cómo es que puedes hacer eso? Decepcionas sabes… No solo buscas consuelo en otros brazos sino que también adicciones.
Dime algo, ¿Ah eso le llamas seguir, superar?... Te estás perdiendo y no lo aceptas… eres débil, tu padre tenía razón.

Yo: Cállate, es cierto que de cierta forma perdí mi rumbo pero lo he encontrado mi camino de nuevo a pesar del lastre que eres, de la repugnancia en la que me convertí. Pero estoy a tiempo y te lo demostraré… solo espera…









06 / mayo / 2016

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