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Seiko 3000 - Capitulo 81 - Sospechas, Cotilleos y Fiestas

Las esperanzas de Integra & Co se desvanecieron con el paso de etapas. De ser el vigente campeón a pasar a ser tercero, era el vaticinio de algo peor, mucho peor. Fugaz (2º) se había arrebatado la 2ª plaza de la general y con una ventaja de 2 puntos. Además ya iba empatado con Brilla, con 20. Deovosio había aprovechado el incidente para recortar posiciones y ganar 6 puntos y a tres del 3º (Integra). Agedia ahora se veía acorralado por un sorprendente Correrias con sus mismos puntos (12). Los que cerraban la serie, Génesis y Kovalan, habían conseguido puntos tras el abandono en carrera de Comet y Eureka. Aunque distaban mucho de pelear por otro puesto que no fueran los últimos.
Antes de que Eusebio pudiera volver a hablar con el misterioso patrón de Eureka Racing, éste ya había desaparecido del dirigible. Tras recoger los restos con su nodriza, de dar parte de daños y darse de baja, el equipo abandono la competición de madrugada y marchándose a Nthrolo, su país de origen.
El equipo Comet COGESEK hizo lo que pudo para recuperar su almindren, pero fue un fracaso absoluto. Nadie pudo suplir la ausencia de la aleta derecha y de recuperar el motor, destrozado por el golpe. Además, la piloto, lucía, tenía una severa quemadura en su brazo derecho debido a una fuga de aceite caliente dentro de su cabina. Su recuperación sería tan prolongada como la baja de Marina en Integra.
Inma se reunió tan rápido como pudo con su padre, Eusebio. Además, los últimos triunfos por encima de Integra, había enfriado las relaciones con su vecino y, de antaño buenos amigos, se habían convertido en rivales acérrimos.
- ¿Qué sucede papá? – preguntó Inma, al llegar al departamento de su padre.
Con el mismo traje con el que fue al dirigible se dirigió severamente a su hija.
- ¿Has pactado con alguien que yo no sepa?
La pregunta no cabía en la mente de una primeriza como Inma.
- ¿Qué te crees? ¿Qué Eureka lo ha hecho adrede?
- Su patrón me lo ha dicho
- Estas loco – espetó Inma
- Escucha – dijo Eusebio con su habitual tono férreo y seguro – Fugaz no puede costearse más patrocinios “caros” ni más mejoras costosas. Menos si cabe, de pagar a un equipo para que elimine a otro.
- ¿A que te refieres? – preguntó Inma, desconcertada
- Sabes de lo que hablo, Eureka ha ido descaradamente a por Comet
Se abrió un tenso silencio que acabo con las palabras, malhumoradas, de la piloto.
- ¿Y crees que tu hija les ha pagado para que lo hiciera, no?
Eusebio asintió con las manos entrecruzadas delante de su cara.
- Pues no – negó tajantemente su hija – No se en boca de quien has podido oír una barbaridad así. No puedo entender de cómo desconfías de tu hija. ¡Es increíble!
- Hija mía – Dijo Eusebio tras escucharla – En éste mundo es fácil de convencer a alguien con una suma de dinero. Cualquier suma de dinero. Por pequeña que sea…
Inma no le aguanto más. Se dio la vuelta y salió dando un grave portazo.
Salvador se cruzó con la irritada piloto. Aunque sus equipos fueran enemigos, el Aimier quiso ser educado y la saludo. Pero ella no lo hizo. Salvador la miro atónito.
- Deberías saber que estos problemas son normales en el mundo de los almindrens
La voz venía de Marina, que le estaba siguiendo. Salvador se giro, curioso
- ¿Pero, a ti no te parece raro la actuación de Eureka?
- Sin duda alguna – dijo Marina – Pero, sin embargo, desconocemos la razón que les impulsó que estrellar su almindren contra el Comet.
Salvador volvió a girar la cabeza. Inma se iba de su stand con un humor de perros.
Tal vez, los entresijos de la competición, acababan de florecer ante el Aimier.
El equipo Integra, con Cassandra al frente, debían tomar una decisión para forzar el almindren sin que el umbral del sentido se viera reducido. Durante la madrugada, los mecánicos se propusieron en reducir el peso del almindren, quitando objetos dañados y sustituyéndolos por diversas piezas de aluminio, más frágiles a los golpes pero mucho más ligeras que el acero o la fibra de carbono. Bastaría con que Cassandra no arriesgase en los adelantamientos para que pudiera notar los beneficios. Al día siguiente, de descanso, habría una fiesta multitudinaria para todos en la isla de Casanova al oeste del archipiélago de Milesciento. Aquel día se haría un balance de lo visto en las 3 últimas carreras por cada equipo.
Además la prensa estaba empezando a indagar sobre el grave accidente de la noche anterior. Se decía que un equipo de los restantes, presumiblemente Brilla o Fugaz, había untado a Eureka Racing para que su aparatoso almindren se empotrarse contra Comet. Sabiendo las espinosas implicaciones y las arduas acusaciones, la FIAL no tardo en aparecer y en zanjar el asunto diciendo que lo investigarían. Por el momento, el incidente sería denominado como “Accidente” y el evento podía continuar el jueves 10 de junio.
Me monto un pequeño escándalo dado a que los bulos ya se habían lanzado en contra de Brilla y Fugaz. El veterano equipo negó tales acusaciones y los repelió culpando a una persecución para quitarles del campeonato antes de que se terminase. Fugaz se mantuvo al margen y se abstuvo de dar contestaciones bajo un, “Confiamos en el juicio de la FIAL” del director Eusebio Mirelle. Pronto pasó a ser uno de los objetivos de la prensa sensacionalista y fueron comidilla en cotilleos dentro y fuera del recinto de la competición.
Eso era algo que se precipitó durante todo el miércoles por la mañana. Fugaz se había blindado y estaban estudiando en sus simuladores como dar caza al titulo. Los demás estaban a caballo de sus barcos nodrizas y de sus respectivos stands discutiendo, llevando y trayendo diversas piezas para sus almindrens.
- Cassandra… - dijo una voz
- ¿Sí?
- Ya puedes salir – dijo Atenea con una voz tras un micrófono
Los resultados del simulador habían sido favorables. Tras la remodelación del Integra 9 se probó que el umbral del sentido del propio almindren disponía de un margen muy superior al temperamento de Cassandra. Así podría forzar, sin verse damnificada por los bruscos acelerones que tuvo la noche anterior, a su máquina para adelantar sin dificultad.
El equipo dio por finalizada la tarea de su piloto a eso de las cinco de la tarde. A las 9 y hasta altas horas comenzaría el Gran Festival de Casanova. Mientras que parte de los mecánicos se encargaban de dar pequeños retoques hasta la hora de la fiesta, Cassandra se fue a ponerse sus mejores galas para aquella noche.
Los demás, exhaustos de trabajar en la mejora del Integra 9, también tuvieron permiso para abandonar antes el taller y se fueron a sus camarotes a cambiarse.
Tras un par de horas, los chicos se congregaron entorno a la entrada del stand, esperando a las mujeres. Roberto vestía un enorme traje negro, prestado, y con una recta corbata azul. Fran tenía un traje gris, a juego con su pelo. Su complexión delgada se asemejaba a un fideo. Salvador vestía un traje con una camisa y corbata violeta, a juego con el equipo. Cuando salieron las chicas, los chicos aullaron como auténticos lobos.
Mirilla apostó por un vestido corto amarillo y por un peinado ladeado. Alcoida iba con un vestido de corte clásico, marrón (su color favorito) y con una trenza impresionante a un lado. Pero la mirada del Aimier se posó en la piloto.
Cassandra vestí un traje hasta las rodillas, asimétrico pero con estilo, violeta fulgurante y con un amplio escote. Un moño alto, típico de señoríos importantes, impresionaba a todos los hombres que la veían como una diosa.
Cuando llegó a la vera de Salvador, boquiabierto por la asombrosa belleza natural de la Deltario, lució en su cara la mejor de las sonrisas
- ¿Nos vamos? – dijo Cassandra con un gesto radiante
- Sí… - murmuró Salvador. Aquella velada prometía ser inolvidable. Para siempre.
07 de septiembre de 2009

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