Tortilla y Ribera Del Duero. y un Hermano.

"Kiko, nos acoges esta noche en tu casa, que vamos a hacer una excursión -desde Santiago: Su hogar-. Y la finalizamos en A Coruña", dijo mi hermano Suso por teléfono esta mañana.
"Tengo clase de árabe hasta las 20.30, pero os recibiré igual. Estupendo".

Luego, se me ocurrió que era una buena ocasión para que Suso conociese a Tayyeb, quien a buen seguro se quedaría a cenar.

Pero estaba sin agua ni calefacción por una avería en el edificio.

Teresa, quien me limpia cuatro días a la semana, se ofreció para que se duchen en su casa. Y limpió a fondo, pues mi cuñada Ana le acababa de decir -de muy buenos modos- que cuidase un poco de mi imagen, pues el otro día había ido a un entierro que daba pena verme: Sucio y arrugado.

Tras superar la vergüenza inicial mi hermano aceptó encantado.

Y yo, como no, me metí en la cocina a preparar la cena: Tortilla de patatas, patés con fríjoles, queso y membrillo. Y todo ello regado con un Ribera del Duero.

"No me metas prisa que es mi día libre y lo hago todo con mucha calma", me advirtió Suso.

Tayyeb aceptó encantado conocer a Suso. Y más desde que lo tengo acostumbrado a un buen Ribera del Duero.

El asunto es que ya está decidido que en semana santa nos va a hacer de guía turístico por Túnez y a cambio nosotros le pagamos el avión para que así pueda visitar a su familia.

07 / enero / 2018

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