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Novela Propia Capitulo 1 (sin Titulo)

Genero: Romantica Juvenil

La historia que voy a contar es tan cierta como increíble, a aquellas personas que les haya pasado algo parecido saben de lo que estoy hablando. No suelo escribir cosas que me pasan pero verdaderamente siento que alguien más tiene que saber lo que me ocurrió ese día, por más que no les importe, por más que no cambie su forma de ver las cosas (y estoy seguro de que no lo va a hacer) yo necesito decirles.
Mi nombre es Joaquín Aguirre tengo 18 años y vivo en la zona de Castelar de bs as. Es una muy bonita zona, pintoresca diría mi abuelo. Yo le diría insegura teniendo en cuenta como ha aumentado la delincuencia. Soy un chico callado, pero muy observador y pensante, miro ciertos detalles que otras personas no. Y cada vez que conozco a una persona me gusta estudiarla. Suelo hacer diferentes tipos de preguntas, normales nada de otro mundo, pero según las diferentes respuestas me es fácil saber como es la persona en realidad y más aun importante, sus verdaderas intenciones.
Vivo con mi madre en una casa no muy grande pero para nosotros dos está bien. A pocas cuadras de mi casa vive el hermano de mi madre con su hija, Daniela. Daniela tiene 13 años en un par de meses va a cumplir 14. Somos buenos primos, tenemos muchas cosas en común y nos llevamos muy bien. Al igual que yo, ella no tiene hermanos así que yo ocuparía un lugar así para ella.
Como vivimos cerca suele venir a menudo para mi casa, a saludar y a pasar el rato. Esa tarde ella tenía que pasar a buscar ciertas cosas que mi mamá le había mandado a mi tío y que por cuestiones de falta de ganas mías, no se las quería llevar.
Era un lunes, mi mamá trabajaba toda la semana, era normal para mí estar solo durante la semana. Así que ahí estaba yo, haciendo mi clásica rutina de no hacer nada cuando de repente tocan la puerta. Supuse que era Daniela ya que al venir a menudo, tenía por costumbre el no golpear las manos, si no directamente, pasar. Sin pensarlo, solo le grite que pasara, que la puerta estaba abierta, refiriéndome a que no estaba cerrada con llave. Tenía razón, era ella, aunque venía con compañía. Una compañera de escuela de su edad muy bonita, la acompañaba. Era la primera vez que la veía, aunque simplemente me dejé llevar por la situación y trate de que ella hiciera su comentario. Efectivamente luego del saludo inicial Daniela la presentó. Su nombre era Camila una compañera de su grado que se estaba quedando a dormir en su casa por unos días.
Camila era un poco más alta que Daniela, pero por muy poco, era de piel morena y unos ojos muy bonitos. También tenía 13 años aunque parecía un poco más grande. Como era de esperar solamente se remontaba a hablar lo necesario por el hecho de estar en una casa desconocida con alguien que era la primera vez que veía.
Sin darle mucha importancia al hecho de que había venido con alguien, le alcance las cosas que había venido a buscar y esperé a que me dijera que se tenía que ir que era lo más probable. Aunque que sea lo más probable no significa que sea lo que vaya a ocurrir. Daniela no tenía intenciones de irse tan rápido, se quiso quedar diciendo que en su casa el papá la estaba molestando con tareas absurdas que no tenía ganas de hacer.
Echarla no la podía echar pero el hecho de que la amiga estuviese tan callada hacia que me sintiese incomodo así que para romper el hielo las invite a jugar a las cartas. Obviamente dijeron que sí.
En este momento Camila había tomado un poco mas de confianza con el lugar y conmigo. Cuando quiero puedo ser simpático y brindar esa confianza en la gente. No lo hago para que las personas se sientan más a gusto, si no para evitar ese molesto silencio que es, como ya dije, incomodo.
Mientras estábamos jugando, aproveche para saber más de Camila, como ya había dicho, suelo hacer ciertas preguntas normales para conocer a la gente, para mí es un hobby. Siendo simpático, para que parezca normal y no un interrogatorio. Cuanto más hablábamos, Camila mas se soltaba hasta que por fin logró estar tan suelta como mi prima, es decir, normal.
Durante el resto del juego cuando Daniela o yo jugábamos, Camila me observaba. Podía notarlo porque lo sentía. Por más que yo no la miraba fijo, la tenía en frente y sabía que me estaba mirando. Sin embargo, hasta ahora, todo había sido normal, hasta que terminamos el juego y mi prima se levanto para ir al baño porque ya se tenía que ir. En el momento en que Daniela fue al baño, me había quedado solo con Camila. Para mí era un momento incómodo, por más que ya habíamos tomado cierta confianza el hecho de que no estuviera Daniela me ponía extraño y se puso peor cuando de la nada, Camila me pregunto si tenía novia. En ese momento pensé muchas cosas pero quería saber porque el interés. Contesté la pregunta negándolo obviamente y haciendo un chiste insinuando que no soy lo suficientemente atractivo para tener novia. No quería esperar a ver si hacía algún comentario al respecto, así que inmediatamente le contesté, le devolví la pregunta. Yo le había contestado ahora ella me tenía que contestar aunque la respuesta era obvia. Ella tampoco estaba con nadie, y a su respuesta agrego que seguramente se quedaba sola toda la vida. Por la fuerza que tenía el comentario, era mi obligación decir algo. Hice lo correcto, le dije que era muy chica todavía para pensar así y que es una chica muy hermosa seguramente iba a encontrar a alguien. A todo esto yo estaba parado ya haciendo otras cosas, sin importancia alguna, solo evitaban que el momento no sea tan pesado, por así decirlo. Después de mi comentario ella se levantó y acercó a donde yo estaba. Justo estaba dado vuelta. Cuando escucho que se me había acercado, me doy vuelta para verla y cuando quise acordar me estaba besando. No sé si mi reacción fue la correcta, o si a lo mejor tendría que haber hecho otra cosa, pero por simple reflejo mío, me deje llevar y también la besé. La había tomado de la cintura y ella había cruzado sus brazos por detrás de mi cuello. Fue un momento hermoso, muy excitante, mi corazón palpitaba muy fuerte, podía sentirlo, lo estaba disfrutando. Cuando de repente escuchamos que Daniela sale del baño. en ese momento caí a tierra. En ese instante recuperé la noción de lo que estaba haciendo, estaba besando a la amiga de mi prima que tiene su misma edad y a la cual le llevo 5 años. No sabía que hacer, no tenía palabras, solo la miraba como avergonzado. Ella me miró, me sonrió y dijo gracias.
Daniela volvió con nosotros donde estábamos diciendo que ya se tenían que ir. Para cuando lo hizo, tanto Camila como yo estábamos de vuelta en nuestras sillas como si nada hubiera pasado. Le alcancé las cosas que se tenía que llevar, las acompañé hasta la puerta, saludé a mi prima y saludé a Camila diciéndole que era un gusto haberla conocido (no por nada en especial, sino por costumbre y respeto cada vez que conocía a alguien) ella respondió de igual manera y fue entonces cuando me miró con los mismos ojos de hace un rato y me volvió a sonreír.
Lo que había pasado era nuestro secreto. Ninguno de los dos se lo iba a contar a Daniela. Y por mi parte, yo no se lo quería contar a nadie
Esa noche no pude dormir. Una parte de mí pensaba que lo que había hecho estaba mal. Pero por otro lado me había encantado. No sé como se sentiría Camila, o que es lo que pensaría. Lo único que sé, es que yo la quería volver a ver.
Lemaverick02 de abril de 2012

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