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New Laredo Times Parte Ii

La fecha del 24 de marzo del 2012 recuerdo exactamente donde estaba parado cuando sucedió, es una de las fechas más recordadas en la historia de nuestra ciudad, nuestro presidente municipal Jorge Valladares Espinoza fue declarado ganador para fungir como Presidente de nuestro municipio, la población tenia depositada todas sus esperanzas en el, prometió cambios, la gente creyó en él, su mirada transmitía confianza, su sonrisa calma, sus palabras honestas y llenas de prosperidad fueron las armas que utilizo para convencer a todo un pueblo de que todo estaría bien, su victoria pondría fin a un debate eterno, ¿Qué puede más, el miedo o el valor?, pese a mi incredulidad de que un solo hombre podía cambiar las cosas en tan poco tiempo, tengo que admitir que sus tres años rigiendo como presidente municipal fueron los mas pacíficos, no podía recordar cuando había sido la última vez que había salido con mis amigos por la noche y hombres armados no nos detuvieran solo porque nos veíamos sospechosos, no me malinterpreten, por pacifico no me refiero a que la calma había vuelto, más bien fue como barrer y esconder la tierra bajo la alfombra, pese a que la violencia continuaba esta había disminuido, y todo gracias a un hombre, nuestro presidente Jorge Valladares Espinoza, gracias a su arribo la ciudad era otra, y mi columna estaba muriendo lentamente, porque aceptémoslo, la gente no se impresiona con historias rutinarias en donde al final todo concluye con un abrazo y un beso, la gente quiere dolor, pena, lastima, violencia, yo era capaz de darles eso y más en mis columnas diarias, pero gracias a la armonía que reinaba en la ciudad ya no era capaz, mis lectores disminuían, al igual que mis ideas, me veía limitado e escribir sobre conflictos en el extranjero, pero no era lo mismo, la gente quería la cercanía de la acción aun y cuando eso significaba vivir con miedo, la ley impuesta por los malhechores aun existía, pero ya no era aplicada como antes, la libertad de expresión ya no era castigada, eso me deprimió un poco, ya no existía nada que me hacía sentir la emoción de escribir, el peligro de decir la verdad, mis primeros escritos en el New Laredo Times fueron ovacionados, lastimaron a las personas que solían lastimar, me sentía importante y temerario hablando sobre lo prohibido, no me asustaba poner mis opiniones y pensamientos en papel, al contrario, me era placentero, en mi ciudad solo existen dos formas de lastimar a alguien, una es con balas, y la otra es con palabras, ellos utilizaron la primera para dañar a mi ciudad, y yo contraataque con la segunda para defenderla, me sentía como un superhéroe, solo que en vez de enfrentarlos cara a cara, yo los exponía y los hacía ver como cobardes, era una estrella local, todos aplaudían en la obscuridad mi valor, no tenia límites ni fronteras, no tenía miedo de las consecuencias, idiota, era un idiota, La fecha del 24 de marzo del 2012 recuerdo exactamente donde estaba parado cuando sucedió, me sentía enérgico, el cielo era el limite, cada mañana antes de empezar mi redacción, realizaba una rutina simple, me preparaba un café, platicaba sobre deportes con mis compañeros, fumaba un cigarrillo, le coqueteaba a las chicas del servicio social, me postraba frente a mi escritorio, y dejaba que la magia fluyera, cada día de la semana era igual para mi, antes que ese día recibí la noticia de que cuatro personas habían sido colgadas del cuello en el puente que se encuentra entrando a la ciudad, me pareció fascinante, otra historia venia en camino, nunca he perseguido una nota, ellas llegan a mí, pero ese día me sentía con la curiosidad de ver los cadáveres de las personas colgando en el puente, así es que me dirigí así ese lugar, en el camino solo podía pensar en las palabras que estaba a punto de escribir, debían ser contundentes, esta sería mi mejor columna, mi obra maestra, debo adelantarles que así fue, al llegar a mi destino me di cuenta de que era tarde, ya habían bajado los cuerpos, pero no una manta que tenia escrito un mensaje, el sol cejaba mi visión, no podía ver con claridad lo que decía, me enfoque los cuerpos, saque mi celular para poder tomarles una foto, los cuerpos tenían una manta que los cubría por completo, excepto una manta que no cubría por completo el cuerpo de una víctima, se podía ver su mano, ensangrentada y torturada, me acerque para poder tomarle una foto a esa mano, note que era una mano un tanto arrugada, era una persona mayor, era delgada y lucia delicada, como la una mujer, portaba un anillo en su dedo anular izquierdo, una sortija de casados, es poco común que alguien lleve puesto un objeto así en esta ciudad debido al miedo de ser una posible víctima de un robo, no conocía a nadie que portara esa clase de sortijas, excepto una, mi madre, decidió utilizarla una vez que mi padre falleció, desde entonces mi madre nunca se retiro la argolla, mi voz se cerro, mi ojos se fueron cubriendo poco a poco de pequeñas lagrimas, todos esas palabras que formaban la historia de mi próxima columna se desvanecieron, una nube tapo el sol por unos segundos, gracias a esto pude leer el mensaje anotado en la manta que no había sido removida del puente, el mensaje decía: -NOSOTROS TAMBIEN SABEMOS ESCRIBIR, SOLO QUE NOSOTROS NO UTILIZAMOS PLUMA NI TINTA, UTILIZAMOS LA SANGRE DE SUS SERES QUERIDOS-, no tuve el valor de remover la sabana que la cubría, ella yacía a mis pies por mi culpa, mis palabras habían puesto fin a su vida, no era un superhéroe, no era un temerario, era un idiota que no pudo ver mas allá de su ego, tenía las palabras adecuadas que formarían mi próxima columna, mi columna diría: “DESCANSE EN PAZ HELENA VALDEZ DE CASTAÑEDA, AMADA ESPOSA Y MADRE, TE AMO MAMA”.
Leocastvalz199105 de marzo de 2015

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