Despedida

He visto reír a los pinos,
cuando el viento dice adiós a sus anchas,
enamorados a primera vista,
divorcios por un adiós a ciegas,
neuróticos aferrarse a sus mantras,
y valientes que dicen adiós al temor.

He visto a sobrios tomando botellas de licor,
caminando por andar dejándose embriagar por dolor,
diciendo adiós a su paz interior.

He escuchado verdades falseadas,
mentiras a medias, secretos de cuarto ,
he buscado la manga al chaleco y encontré de la ilusión el encanto
y de tu vileza el descontento y tu adiós que rompió el pacto.

He hablado de ti con gente corriente
con una boca y dos lenguas
y no son consientes de que van simulando&
pues sigues mi alma matando,
he pecado de santo,
he creído en tu adiós
pero regresas y me pones al tanto
de que la tristeza sucumbe
y sonríes cuando logras mi llanto.
Ahora voy a la trinchera,
donde daré el golpe mortal,
no se trata del hubiera
sino del que va a pasar,
no se trata de quien lo escribiera,
sino de quien lo ha terminado,
entre puntos y comas,
va lo escrito a lo descrito,
entre lo que has visto y yo he perdido
queda el instinto que jamás volverá
ni a tu sexo ni a tu sitio.

Me tomaste de la mano
y me dijiste sólo sueña,
mi vida fue en pena
mi pena fue tras la muerte,
ahora he visto vida en la muerte
también muertos en vida,
esa mirada que a veces te mata
y otras da vida,
si te mira con pena en desdicha
la peor injusticia,
tan sucia y perdida
fue la astucia en tu huida,
porque tu adiós en mi mente
se plasmó débil y diluida,
pero el sello de mi corazón fue fuerte,
eso no es mentira.

Por eso&
Tengo la pena adiestrada,
la nostalgia medio amaestrada
y no las dejo que anden en cabeza o corazón
ni que canten al son de mis palabras.

Entraste en mí punzante en tus caprichos,
Pasaste por mis venas como sangre,
saliste como un profundo suspiro
y te fuiste directo al centro como bala
directo adentro, haciendo diana
y con el adiós apuntamos,
yo siendo hombre que apretó el gatillo
y tú la mujer del arma.

A lo tonto creo más al reloj
que me miente con segundos
mientras va mi corazón rebasando los minutos
para llegar hasta esos tiempos
donde te diga a ti mujer vencida;

cuando muera seré un suicida
aquel muerto que saltó al vacío
para poder volver a la vida,
y tu adiós sea retórica y armonía.
Porque&
Maté a la verdad tantas veces
que odio vivir en la mentira
porque mentí al conocerte
y mentí en la despedida&
por eso escribí sobre tu vientre
cien para siempres con saliva
pero te quieros que no se sienten
no son labia ni errores de yo escriba,
son peores mis fallas
que las faltas que quedan escritas.

Así que& Nos evitamos,
he inventamos la verdad,
así, nos evitamos evitar
por principios por maltratos
y por más
y evitamos volver a empezar,
para el final, ahogar la pena
y morir por bien amar ,
morir tú también con tu adiós en tu mirar.
LEONARDO BELLOC AGUILAR

17 / noviembre / 2017

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3 Comentarios

  • Chay

    Creo que es la primera vez que no tengo palabras para describir lo que me apasiona de un texto.....Mi enhorabuena,Leox.

    18/11/17 12:11

  • Regina

    Fantástico, saludos.

    18/11/17 10:11

  • Remi

    Encantada de leerte Leox, un saludo.

    24/11/17 08:11

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