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Coloso

Atrás quedan las arengas que me enardecían para la batalla.
Lejos están los gigantes y a mi vera las aspas de un molino,
movidas por un viento de Levante que no calla,
comulgadas sus piedras en la bisectriz de mi camino.

Como en aquellos versos con los que me dormía de niño,
cierro los ojos para ser ave en extinción.
Y vuelvo a sentir la misma sensación impía,
a firmar la patente de corso
que deriva inevitable en parusía,
a cobrar todos los cheques en blanco,
bañarme en cerveza,
cubrirme de gloria,
a vivir mereciendo la pena,
ordeñando días de un rebaño de horas.

Pero entonces el siroco amaina,
y siento frío furtivo y desalmado.
Adiós a la promesa de una distopía futura
a riquezas canjeadas por el premio
de la pedrea de mi locura.
.-.
Mañana es día de trabajo.

Podaré las malas hierbas que enraizan mis excesos.
Y lamentaré alzar la vista y ver la torre,
en la que ahora existo, pero no soy.
Y no entiendo el Babel que aún se oye,
acallando el crujido de mis huesos
a través de los milenios hasta hoy.

Doblo la espalda, a la orilla de mi cárcel
soñando en secreto para que nada ni nadie
llegue a escuchar lo que pido.
Atesoro el simun, rey de los arietes;
entre todos los vientos
ese es el único mío,
y deseo que lo respeten.

Dejad los que aquí busquéis toda esperanza,
porque esperar es de estrategas:
el nombre que otorgan a los cobardes
que no encuentran la paz sino en la guerra.

Yo no sé mucho sobre torres,
nunca he mirado más allá de mis almenas.
Pero sé que más altas han caído,
y que el viento trae la memoria de su olvido.

Cuando el coloso
sucumba a la pena,
solo quedaré yo.
¡Que no me salven ni me esperen!
Preferiría ser brizna de hierba,
no la suela de la bota que la hiere.

Cuando del monumento ya no queden
ni la argamasa de sus piedras,
el aire de Poniente contará la gesta
de por qué hice de un faro mi prisión.

Entonces me sentía superior,
y no me di cuenta,
de que lo que yo creía
catedral del mar
era templo de un día
en el que el verbo "amar"
le seguiría
un "sin embargo".

¿Veis aún mi piel de acero brillar?

¿O quizá mi alma de cristal llorando?
Luko179123 de julio de 2019

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