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El Charamina

Charamina era un bicho cagado que su tata lo había pegado y nunca se hizo cargo. La nana era loca, le habían dado calenturas de cipota o asaber si era que la habían botado, la onda es que en veces hablaba sola y cuando quedó panzona lo regaló, lo dejó afuera de la Iglesia El Calvario donde lo recogieron y lo mandaron al orfanato. Ahí lo bautizaron como Lorenzo pero solo como Charamina entendía. Traía avería, una pata era más larga que la otra y era más malo que la berenjena en ayunas.

Mejor ni lo hubieran mandado al hospicio, para qué!? solo mañas aprendió! se juntó con el Chimpenta, el Chichipince, el Chiricuita y el Chimichanga, se saltaban el muro y se iban a vigiar a las bichas cuando se estaban bañando en el río o sino se iban a los gallineros y así bien suavecitooo, sin hacer bulla, sacaban dos gallinas y las andaban ofreciendo para venderlas o sino las iban a hacer sopa a la orilla del monte Cusuco.

Le llegaba jugar futbol en el predio de la alcaldía, le valía que solo tuviera un ñuñuco en la derecha, era chuco, porque aunque era todo seco no le costaba correr, al contrario era bien ágil y para sacar la pelota le ensartaba el muñón en el tobillo a los otros, total el no sentía.

Una vez venía de la escuela la Carmen, la hija de Blasón, un señor altote que había sido guardia y que era bien delicado y el Charamina que era el único que no crecía y no era entendido, la quiso agarrar a la fuerza, así como pudo, se soltó y se fue para donde el tata y llegó llorando, toda aruñada.

-Qué te pasó - le dijo el maitro

-El Charamina me quiso agarrar a la fuerza allá por los cañales de mi tío Juan.

Ese hombre echaba fuego en la mirada, entró a la casa, le gritó a Mito, su hijo que agarrara el corvo y mientras él se fue a sacar el Galil que había guardado después de la guerra y que tenía escondido en un baúl todo polvoso.

No llegaron con Mito tres días a dormir a la casa, hasta que lo hallaron allá en el pueblo vecino, Charamina traía el lomo todo sarado que le habían reventado a puros planazos con el corvo y solo cuando el cura salió al camino a decirle a Blasón que no lo matara lo soltó, no sin antes advertirle que era la ultima que le perdonaba, que si lo volvía a ver se lo acababa. Esa fue la ultima vez que lo vimos, ya nunca regresó al pueblo.
Mariolino05 de marzo de 2009

3 Comentarios

  • Mejorana

    Una historia linda y tierna mi querido Mariolino.
    Me alegro much?simo de volver a leerte.
    Te haces de rogar.

    05/03/09 07:03

  • Mariolino

    Gracias Mejorana! el trabajo tu sabes, el mal de nuestro tiempo!

    05/03/09 08:03

  • Mejorana

    Quiero verte con m?s frecuencia Mariolino.
    Necesito que vuelvas a leerme y comentarme.
    Echo de menos tus palabras en mi casa.

    07/03/09 10:03

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