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Impacientes

Vivimos en un mundo en dónde todo el mundo está apurado, todos tienen prisa, quieren todo rapido, son irritables, fastidiosos, huraños. Les molesta que las cosas no se hagan al ritmo que ellos desean, que el transporte público no vaya tan rápido como ellos quisieran, que el de la comida rápida no se apure aún más por entregarle el pedido, que el semáforo no cambie más de prisa para poder cruzar, que la serie que empezaron hace 1 día no saque rápido la próxima temporada, etc etc. La impaciencia es un mal que aqueja al mundo, pero no es tratado como tal o no se le da la importancia que en realidad tiene. Las personas con este peculiar mal son muy variadas, este mal no hace distinción entre sexo, etnia, religión o edad. Te convierte muy paulatinamente en un ser totalmente intolerante, odioso y muchas veces agresivo y hostil. Y cualquier situación mínima en el cotidiano del día puede desatar la locura y la ira de estos humanos infectados con este mal, desde el que corre apurado para llegar a quien sabe a dónde y empuja a todo el que esté delante suyo y tal vez hasta insultar porque los demas no se corren a tiempo. Este tipo de comportamiento lo podemos ver en muchos y variados sitios como situaciones. Ese apuro, esa ansiedad de que todo sea los más expedito posible también afecta a muchos pero desde otro lugar, por ejemplo los que el día lunes ya se quejan de lo mucho que falta para el fin de semana y cuentan los días, las horas y los minutos que le restan a la semana para terminar. Cuando llega el fin de semana tampoco les alcanza el tiempo para hacer todo lo que quieren, aunque al final no terminen haciendo nada. Y esto vuelva al mismo círculo vicioso de todas las semanas, quejas, falta de tiempo, ansiedad y estrés.
Puedo poner Miles de ejemplos de estás situaciones en dónde la ansiedad y la impaciencia de apoderan de las personas y las transforma de un modo radical.
Me preguntó que pasará por la cabeza de esas personas que no paran ni un segundo y que piensan que la vida es eterna. Me pregunto si en algún momento de la vida se darán cuenta de todas las cosas que se perdieron por querer que el tiempo corra más rápido. Tal vez lo noten cuando se vean al espejo y ya no sean aquella persona joven que el paso del tiempo no parecía afectarle, y que ahora frente al espejo esa juventud se marchitó. Y de repente haciendo un balance de su vida, se dan cuenta de que no sirvió de nada vivir tan acelerado. Quizá ya es tarde para querer que el tiempo corra más lento y que esos momentos en que queríamos que el tiempo vuele ya no van a volver. Maldeciremos por no haber disfrutado de las personas que nos rodeaban por el hecho de estar pendiente de otras cosas y tener un ritmo de vida tan agitado que no nos hicimos tiempo para ellos. Y en ese momento vuelve la guerra contra el tiempo y la ansiedad de querer hacer todo eso que, en su momento tuvimos tiempo para hacerlo y no lo hicimos, y ahora con los más años sobre la espalda, queremos realizarlos todos a la vez. Lamentablemente hay cosas que no vuelven y por más que hagamos el esfuerzo de querer hacerlas, muchas veces es imposible, porque el tiempo para hacerlas ya pasó y es físicamente imposible hacer que las agujas del reloj corran en el sentido contrario por más que lo deseemos con toda la fuerza de nuestro cuerpo.
El tiempo corre tan rápido como uno quiera y pocas veces se detiene, queda en uno aprovechar esos raros momentos en los que el tiempo cesa su marcha. Es contradictorio pensar que el tiempo deja de correr cuando en realidad es solo una ilusión de cada uno, ilusión que nos hace creer que el tiempo se detuvo por un instante, pero cuando nos damos cuenta en realidad no fue así. Sucede cuando estás en compañía de alguien especial, cuando besas a alguien o recibís un abrazo, en una buena charla, leyendo un libro, jugando o simplemente cuando te sentás a no pensar en nada y disfrutas del sonido del silencio o de la naturaleza o tal vez de alguna canción. En esos instantes únicos el tiempo se detiene, a pesar de que cuando salimos de ese limbo en el que nos encontramos tal vez hayan pasados horas sin darnos cuenta. La diferencia está en que fue un tiempo bien gastado.
Cada segundo, minuto, hora, día, semana, mes, año que pasa, jamás volverá. Y si no amortiguas la marcha y sacas el pie de acelerador por un rato, perderás muchas más cosas que solo tiempo.
Disfruta del ahora que para mañana falta, antes que el ahora se convierte en ayer...

Maxiaveiro18 de marzo de 2020

3 Comentarios

  • Luisjose

    Maxia!!! muy buenas reflexiones ... la vida es algo valioso que hay que valorar, sus momentos, su aprendizaje. Saludos!

    Luisjo

    18/03/20 10:03

  • Regina

    Muy buena reflexión, Maxiaveiro.
    Saludos cordiales.

    19/03/20 09:03

  • Madamebutterfly

    Querida Maxiaveiro, me ha encantado tu reflexión, me agotan los que están todo el día pensando en San Viernes porque luego tampoco hacen gran cosa durante el fin de semana. Correr mucho no significa que sabes donde vas y por experiencia propia te puedo decir que a esos que empujan, si les plantas cara se achantan rápido. Me ha gustado mucho un saludo!!

    01/04/20 12:04

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