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De Campamento

Zacarías despertó sobresaltado; había estado soñando que se salía el mar y que un gran e inevitable oleaje se le venía encima, pensó que se iba a ahogar y desorientado y vestido únicamente con sus largos calzoncillos de lana salió gritando de la carpa:
- ¡¡Tsunami, tsunami, tsunami!!
Corrió como loco por la playa, subió las dunas, las bajó, las volvió a subir y las volvió a bajar, acelero a fondo y cuando llegó a la pista se acordó de David, y parando en seco y maldiciendo al destino exclamó: - ¡Tengo que rescatarlo! Y regresó corriendo lo más rápido que pudo (pero esta vez en línea recta). Pobre viejo. Esta demasiado chochito para estos avatares.
Cuando llegó al campamento se le descolgó la mandíbula de puro asombro ya que David, roncando con la jeta abierta, empujaba las olas hacia el otro extremo del mundo. (Lo cual confirmaba que era insoportable cuando dormía).
Aturdido y patidifuso se sentó en la húmeda arena y se puso a pensar- era lo mejor que hacía. Imposible - se dijo- estoy soñando. Se pellizcó para asegurarse de que no estaba soñando y le dolió. Sin duda alguna: estaba despierto. Después de pensar un rato exclamó: - He aquí la fórmula que tanto buscaba pensó, y sacando su calculadora mental se perdió en un universo lleno de números y ecuaciones. Cuando se dio cuenta del potencial que tenía entre manos se dio una palmada en la frente y exclamó: - Eureka. - Que significa: Lo encontré. Un término que nadie usa hace siglos pero que a él le encanta usar- ¡Por fin! - exclamó alumbrado. Había que tener cuidado, mucho cuidado esa fuerza podía desencadenar los mares, arrasar países y continentes y ágilmente (de mente porque de cuerpo está bien chochito) corrió a despertar a David antes de que ocurra una catástrofe mundial algo así como hundir al Japón.
- Despierta David estas roncando tan fuerte que estas inundando al Japón. David, sin dejar de roncar, volteó, y las olas se lanzaron contra el campamento arrancando la carpa y llevándosela al mar.
- ¡Despierta carajo que se sale el mar!
David despertó, la furia del mar se calmó y limpiándose la baba de la boca exclamó: - Ya pe tío; eres abusivo; primero me botas de la carpa y ahora me das mi maja. ¿Y ahora que estoy haciendo? ¿Qué hago? Dime pes.
- ¿Qué no te das cuenta? Estas a punto de inundar a Japón.
- Japón, Japón ¿Dónde? No lo veo. Hablas huevadas tío.
- Yo no hablo huevadas: Yo soy un genio- dijo. Y tomando un balde lleno de agua salada se la tiró en el rostro para que despertara. (A pesar de que ya estaba despierto)
- Nos vamos- ordenó.
- Glú, glú, ¿Qué, ¿qué, como, que cosa? - respondió David.
- Que nos vamos.  insistió.
- Pero si recién hemos llegado.
- No importa creo haber dado con una formula increíble que cambiara al mundo. Tenemos que llegar al laboratorio antes de que me olvide como era. Tengo que examinarte y asegurarme.
- ¿Como?
- Bueno; tengo que examinarte antes de que me olvide.
- ¿Qué vas a hacer? - pregunto David asustado.
- Tengo que abrir tu cerebro y examinar tus ondas alfa, omega y todas las que emita.
- Uh! ¿Abrir&? - la verdad que a David no le apetecía en lo mínimo que le abran su cabeza - y creo que a nadie- y trató de disimular silbando a un costado y haciéndose el huevón.
Mientras David se hacia el huevón Zacarías ya había recuperado la carpa, cargado todo en la minivan y lo apuraba rabioso haciendo explotar el chirriante sonido del claxon.
- A la mierda con mis vacaciones- se dijo David.

MclunaPublicado el 14 de marzo de 2019
Archivado en apneo novela costumbrista de ciencia ficcion parte iii

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