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DoÑa Hilaria


Doña Hilaria, con un pucho de mapacho en la boca, cruza el Napo sola en su canoa y mientras su frágil cuerpo encorvado en proa lucha contra la corriente, su frágil canoa surca aguas marrones como una cuchara de palo batiendo chocolate. Va de vuelta a casa.

Al otro lado del rio el Profe y Uber la esperan para tomar Ayahuasca  tal y como ha sido acordado en el concilio de los brujos en Huamán Urco meses atrás.
El Profe ha sido diagnosticado enfermo incurable y terminal. El Profe lucha por su alma contra fuerzas arcanas temibles y poderosas y los brujos han prometido ayudarlo.
Doña Hilaria-en un momento de buena gente- se ha comprometida a ayudarlo. Ella sabe que es un caso perdido pero confía en sus fuerzas, en su poder y en la amistad que la une con la mama de la liana con quien es comadre. Es la única mujer que sabe curar con ayahuasca y se siente muy orgullosa de ello.
No hay muchas cosas por las cuales se siente orgullosa. Pero sin embargo es muy orgullosa- aunque no guarda rencillas por mucho tiempo. Si se le pudiese aplicar un término moderno se diría que es bipolar pero ese término ni ella ni la gente de la comunidad conoce. Para todos es una vieja loca, cascarrabias y renegada pero buena gente (cuando quiere).
Para mayor tranquilidad de la comunidad ella vive rio abajo a dos horas en canoa, en una escarpada pendiente con una caída libre de por lo menos ciento veinte metros.

-No veo venir a Doña Hilaria-dice el Profe. ¿Y cruza sola todo el rio?- añade.
- Si.  responde Uber escuetamente.
- ¿Sola?
- Solita.
- ¿Y que hace al otro lado?
- Siembra, cosecha y caza. Y dicen, también, que se pierde en el centro: que va a compactar con el diablo o con los demonios.
- ¿Y será verdad?
- No sé Profe. Dicen. Pero dicen miles de cosas de ella: que cuando va cazar y nadie la ve se convierte en jaguar al dar un salto mortal y que atrapa a sus presas en pleno aire. Otros disquen para atrapar varón se convierte en un hembronón: riquísima, mañosaza y con un apetito sexual insaciable. Que no te deja ni descansar y te chupa hasta lo ultimito. Dicen.

El Profe no lo puede creer: Doña Hilaria es un endeble esqueleto andante pero es, además, - cuando no esta de malhumor- una irremediable coqueta. Lo cual le ha valido/ganado la chapa de Kakàvera coqueta.
Es tan vanidosa que no quiere decir cuantos años tiene. Nadie sabe su verdadera edad, es más: hace muchos años atrás Doña Hilaria perdió la cuenta y aunque ella se siente como una chibolita quinceañera quienes la conocen le ponen entre setenta a cien años. En su casa no hay espejos que refuten lo contrario, ella no ha visto uno por siglos. Cuando llega a Huamán Urco los habitantes esconden los suyos ya que cuando ella pasa cerca estos revientan. La Doña es recontra vanidosa y no permite que le digan vieja o anciana; pero hay quienes sospechan que en su juventud se extinguieron los dinosaurios.

El día se ha vuelto- a medida que avanzaban a casa de Doña Hilaria - gris y oscuro. Hay amenaza de lluvia y pareciese como si en este lado del rio se hubiesen concentrado todos los rayos y relámpagos de la amazonia.

El Profe tirando el cuello hacia atrás ve el escarpado camino que tiene que trepar, su mirada se pierde en la densa niebla que cubre el monte y se siente transportado a Transilvana. Todo es tan escalofriante y de mal agüero que piensa que si saliese un vampiro o un murciélago se cagaría de miedo.

Sale.
Se caga.

Como invocado, salido de la nada se materializa en la bruma un bicho tan cerca de él que hasta puede olerlo. El bicho rechina, abre la boca; el Profe se agacha para no ser mordido y se caga en el pantalón. Pensó que se lo había rasgado o roto. Pero no: era peor. ¡Que roche! Mudo baja al rio y se tira de cabeza al agua. Al salir a flote tiene sus shorts en la mano y los esta lavando.

- ¿Lo viste?- pregunta.
- ¿Viste? ¿Qué?- responde Uber preguntándose que es lo que hace el Profe.
- El murciélago.- dice mientras se asea dentro del agua.
- No Profe. Dice Ubert mientras piensa: ¡Ah ña& el Profe se ha cagau!
- Pero si paso cerquita&

Después de lavarse concienzudamente y saliendo del agua, el Profe exprime los shorts y se los pone húmedos aún. Ya vestido el Profe sube con Ubert la empinada cuesta en silencio. Hay una duda flotando en el aire y el Profe a pesar del miedo de preguntar no puede más con la curiosidad.

- ¿De verdad que no lo viste? ¿Al masho?
- No Profe. Pero pa mi que ese era el Maligno. Esta jugando con usted. Usted sabe como es él. Le gusta jugar con la gente. ¿Que se le puede hacer? Así es el.

Contrario a lo que se piensa hay más de un maligno: son muchos; viven escondidos y apartados en lo más profundo de la selva. Entre ellos son antisociales pero gozan de acólitos y discípulos entre los humanos.
Los malignos (como se los llama en Huaman Urco) son muy competitivos y territoriales. Aunque por necesidad a veces hacen pactos con otros malignos, pela caras, tunchis, el cuyachaki u otros demonios, brujos y hechiceros, plantas, animales o lo que sea.
Un maligno es un miembro de la clase de los chupa almas, emparentados con los vampiros en grado lejano. Son algo así como primos recontra lejanos. El maligno gusta de juegos de ingenio y de probar sus poderes contra otros sean hechiceros, brujos, demonios o lo que sea. Pero es aleve y traicionero.

- Mantenga su pensamiento alegre Profe pa que no le afecte. Usted sabe que el Maligno se alimenta de nuestros miedos y los usa contra nosotros. Así le chupa su alma a cualesquiera. Pero no se preocupe Profe apenas subamos al sendero de Doña Hilaria ese ya es su territorio de la Doña. Allá no llega el Maligno, le tiene miedo.
- Bueno si es bruja&

- No es que le tenga miedo, así es el protocolo. Además esta es su zona y cada uno es dueño de sus territorios. Solo hay que ver quien tiene mas- piensa el aludido, escondido como un masho en una rama alta, al verlos pasar.

Trulis Pendeivis posee un enorme territorio el cual es también su coto de caza privado: quien se mete por su territorio pierde: le pertenece. Cuando entra un ser humano en los predios de los malignos estos son perseguidos y cazados como en safari. Trulis Pendeivis posee varias casas por el condado y hasta su propia isla, su propia playa. Tipo Marlon Brando es el chuccha. Para que no lo sorprendan en su hábitat Trulis ha marcado todo su territorio con una muy fuerte y pestosa/hedionda orina que había matado toda la vegetación hasta veintidós metros. Pero ahora esta en territorio ajeno. Esta en la propiedad de Doña Hilaria. Doña Hilaria no es aliada del Maligno. Mientras él no joda ella tampoco lo jode a él. Entre ellos hay límites y limitaciones. Viven bajo un muy ajustado protocolo que tiene sus propias leyes, sus propios jueces, juzgados y jurisprudencias, así como sus propios castigos y penalidades. Ellos tienen un pacto de no joda y no se joden. Es muy difícil que Trulus salga de su territorio y peor aún que invada territorios ajenos pero se la ha jurado al Profe y lo persigue a donde vaya. A pesar de no tener forma sólida el Maligno prefiere viajar de noche - que es cuando alcanza su máximo poder - en la forma de una caja negra y cuadrada y pasa silbando escandalosamente por donde va. Pero en momentos como este en los que es mejor pasar de incógnito el Maligno ha adoptado la forma de un masho, un animalito que le gustaba tanto como a un niño un peluche. Y el cual además le sirve para incrementar la esquizofrenia y paranoia en el profe.  Hay que gastarlo poco a poco para después rematarlo.  piensa el malvado Maligno.

El Profe vuelve a mirar hacia arriba, las paredes del escarpado son tan altas que de tan solo ver la empinada cuesta se cansa. Desde abajo se observa un colosal acantilado, lleno de barro, lianas y espinas: hay que tener mucho cuidado al pisar y considerable fuerza para trepar.

Al contrario del Profe, Doña Hilaria no solo trepa con gran facilidad sino que se da maña para vadear el rio sola en su canoa, entrar al centro de la sacha, cultivar, cosechar y cargar pacas de yuca y/o aguaje y animales, o pescados como el paiche o el dorado por si sola y subir con ese enorme peso a la espalda.

- ¿Y sube solita? ¿No hay quien le acompañe?
- No Profe. Solita.
- ¿Y le da el cuerpo?
- ¿Qué? ¿No se acuerda en la fiesta en la escuela?

Doña Hilaria nunca se pierde un tono va a los bailes de la comunidad bien arregladita, pintarrajeada y con las ropas más escandalosas que haya visto en su vida el Profe. Ahora Doña Hilaria esta en su etapa de Paris Hilton. Además de coqueta siempre sorprende a todos con el derroche de energía que tiene para su edad. Nunca se pierde una pieza.
Es de más decir que a Doña Hilaria le encantan las fiestas por lo tanto en ellas es quien normalmente la que más aporta masato. La mastica a solas en su guarida en compañía de Pulgoso y Roñoso.
Cuando Doña Hilaria toma masato se pone toda una loba y al toque sale a chapar presa; los saca a bailar, los festeja, los engríe, los enamora y después se los roba. Lo que hace con ellos nadie lo cuenta. Nadie se atreve. Nadie lo hace. Cuando se pretende hablar de ello los intrigantes pierden el habla por veintidós días. Lo cual es aceptado como una fatalidad más del destino. O algo así como que te caiga un coco encima. Kind of thing.
Doña Hilaria - con el eterno pucho de mapacho en la boca- escupe entre las rajaduras de la pona y acepta un cuenco de masato; esta distraída se le va la mirada ensoñando a un joven mozuelo- camada de la nieta de su amiga Luzgarda- quien se encuentra en su punto, según ella.
- Y que fue Doña. ¿Pa´ cuando?- pregunta don Aníbal el brujo amigo. Abuelo de Jacoba.
- ¿Cuando que? Ah ña. Mándemelo pal veintidós pez. Que venga a mi casa ahí le voy a convidar. Perdónenme señores pero la vida es corta y soy muy joven para perderla. Y levantándose de un tirón se lanza al ruedo sacando a bailar al mozuelo ensoñado. Tardó cinco días en regresar.

- ¿Y funcionara?
- ¿Que será Profe? Pero dicen que es buena.
- Bueno, si es bruja&

Doña Hilaria no solo es experta en la toma de ayahuasca sino que también es una Celestina renombrada. Es decir una tremenda alcahueta. En Huaman Urco y alrededores hay varios matrimonios y concubinatos felices testigos de su intromisión.

- Bueno subamos- dice el Profe.
- Subamos pué.

Cuando el Profe y Uber, sudorosos y cansados, están por la mitad del camino escuchan unos terribles aullidos y rabiosos ladridos viniendo raudos hacia ellos, el Profe aterrado busca un lugar donde esconderse y se apega a la falda de la escarpada montaña cuando ve bajar- cuetado- un perro cargando un gato a sus espaldas, el Profe despavorido al pensar que es el Maligno disfrazado que viene por él, en un instante de pánico trata de esquivarlos saltando al abismo; pero , oportuna, la mano de Uber lo toma del pecho y lo empuja contra la pared de la ladera y los animales pasan de largo.

- ¿Qué pasó?- pregunta apenas puede recobrar el aliento.
- Ya llegó Doña Hilaria. Esos son sus animales que salen a recibirla. Ellos cuidan la casa.- responde Uber.

Doña Hilaria vive acompañada de su perro pulgoso y su gato roñoso- nombre y características en uno solo. Doña Hilaria, además, es una de las pocas personas que lee en la aldea y alrededores. Le encanta leer a Corín Tellado en voz alta mientras despulga a Pulgoso o cura a Roñoso y hablándoles como a criaturas trata de inculcarles romanticismo y galantería a sus zarrapastrosas mascotas.

Cuando Doña Hilaria lee con voz de seda estilo Anne Bancroft-el gato ronronea, cuando hace una pausa y vierte una lágrima - o se va en jugo- Pulgoso acompaña su tristeza con largos aullidos, ladra tan fuerte que desconcentra a Doña Hilaria y ella le mete un leñazo para: que deje de joder el perro de mierda. Cuando por fin Pulgoso calla y Doña Hilaria retoma la lectura el gato roñoso vuelve a ronronear, ella vuelva a llorar y Pulgoso a aullar; le cae un leñazo, lo vuelve a putear y el perro vuelve a callar, ella a leer, el gato a ronronear& y así se pasan toda la tarde cuando no hay nada que hacer.

- Dicen Profe que esos animales son sus padres de la Doña Hilaria, dicen que se llevaban como perro y gato y que Doña Hilaria cansada de verlos pelear todo el día los convirtió así. Si se quieren comportar como perro y gato. Que así sea. - Dicen que dijo- dice Uber.

Santo remedio. Ahora se pelean como lo que son y con razón. Pero Pulgoso y Roñoso tienen también sus momentos tiernos y románticos. Total, al final, se llevan como cualquier pareja vieja que a fuerza de costumbre no hacen más que joderse el uno al otro.
Sea lo que sea; es bien sabido que Pulgoso y Roñoso son fieles guardianes y cuidan la casa, choza, guarida -o como quieran llamarle- cuando Doña Hilaria se ausenta y no permiten que nadie se acerque.
Cuando Doña Hilaria se ausenta; ellos cuidan la casa. A veces Roñoso, - cuando la ausencia es larga - trepa a un árbol a otear desde arriba pero se asusta al bajar y no puede. Cuando esto pasa Pulgoso se caga de risa- una risa como de fumador viejo- y da palmazos contra el suelo, el gato desde arriba - cagándose de ganas de bajar y meterle un zarpazo por las narices -solo atina a mirarlo con rabia. Pero Pulgoso nunca lo deja, siempre se queda acompañándolo bajo el árbol esperando hasta que Doña Hilaria regrese y lo baje. A veces demora toda una tarde y otras son días, semanas que esperan.

Retomando el camino, un tramo mas arriba, Uber divisa a la escuálida figura de Doña Hilaria con una faja en la frente llevando una carga de yuca y un animal probablemente cría de una sachavaca- sobre las espaldas y con el eterno pucho en boca.
Doña Hilaria sube saltando despreocupadamente -como una cabra europea en los escarpados acantilados de los Alpes- como una chiquilla saltando una soga- sube rauda, ingrávida; como si la tierra no ejerciera poder alguno sobre ella.
La ven trepando, avanzando hacia ellos, y, perdiéndose en un recodo del sendero, aparece instantáneamente a su lado, hedionda, sudorosa, con un vestido gris tan sucio que parece un estropajo. Calza botas de jebe llenas de barro hasta las rodillas.
- Apúrense haraganes. Les va a caer la noche. ! Que lentos que son!- los apremia. Estupefactos la miran pasar andando sin tocar el piso, como flotando, llevando la pesada carga en la espalda como si fuese un bebe de escasos meses. Los animales la siguen moviendo alegres la cola mientras lamen excitados la sangre del animal abatido. Avanzan alegres con los ojitos cerrados de puro placer. Doña Hilaria voltea y dice:
- Tienen compañía.
- ¿Quién?- pregunta el Profe.
- Quien pues - responde, socarrona Doña Hilaria.
- Ah ya.  asienten entendiéndola sin mas explicación. Es la confirmación de que el Maligno los ha seguido.
- Pero no se preocupen a mi casa no llega. - Dice la Doña como adivinándole el pensamiento.

El Profe y Uber atónitos y mudos se quedan mirándola hasta que la Doña se pierde al pasar por un árbol de pifayo y ahicito noma la escuchan en la cima, gritándoles con sorna y apurándolos nuevamente.

En el acantilado el último tramo es calido, liviano y luminoso - en contraste con el cielo oscuro que reina alrededor y que cubre todo el horizonte. En la cima- territorio de Doña Hilaria- el Profe se siente como si estuviese en una película de Walt Disney y no se hubiese sorprendido si veía pasar a Bambi por ahí.
Al llegar a la casa Doña Hilaria sale a recibirlos. Esta bañadita, aseadita, perfumadísima (probablemente pusanga) y transformada. Porta una falda multicolor que parece un arco iris, las alas de una mariposa. Panuda avanza girando y bailando y moviendo la falda como una niña coloreando el mundo mientras camina. Viste, además, un polo apretadísimo en donde brilla escandalosamente con lentejuelas la palabra Bitch. Con la boca desdentada y el mapacho de medio lado ríe cuando el Profe sorprendido le pregunta si conoce el significado.

- Pasen. Pasen.- dice- mientras coqueta se pasa las manos por su escaso y ralo pelo tirándoselo hacia atrás. - Ya estábamos a punto de acabar. Pónganse cómodos- susurra como Mrs. Robinson, pero- por supuesto - sin saber quien es- es algo que se ha copiado de las novelas rosas que lee.
- Pónganse cómodos- repite- mientras acá ya acabo prontito.  Va a ver Profe como le voy a servir.- Añade juguetona, coqueta y asustando al Profe.
Los animales la miran y el Profe parece verlos asentir entre ellos con la cabeza, es mas, hasta podría jurar que los ve sonreír y mirarse cómplicemente. ¿Que& ya esta alucinando?

La Doña, bajo el fogón de la cocina habla, gesticula, susurra, murmura. - Seguramente esta icareando- piensa el Profe. La Doña retira la olla del fuego y la pone a un costado.
- Ya esta lista- dice y acercándose a la habitación grande se sienta en la hamaca. Alzando sus alicaídos muslos pretende darse un masaje mientras coqueta le guiña el ojo. El Profe esta en la película El Graduado en la escena de la seducción.
De repente Doña Hilaria le habla al vacío palabras incoherentes e inteligibles. El Profe se siente aludido y pregunta:
- ¿Qué dice Doña?
A lo que la Doña bajándose de la hamaca y enseñando su diminuto calzón responde:
- Ya Profe, ya va a estar lista y que mejor hora que ya anocheció. Perfecto. Perfecto. Ya me voy a servir. Digo, vera que bien lo voy a servir Profe. Dice mientras se retira al cuarto otra vez.

Una más de Doña Hilaria: entre sus dotes tiene la habilidad de cambiar formas como un camaleón, se mezcla en la naturaleza como un ave, una liana, un pez, una izula, una tela de araña. Puede transformarse en cualquier cosa o persona si quiere. Le encanta eso de cambiarse, se siente como debería sentirse una modelo fashion en Milán.

Esta vez la coqueta Doña regresa vestida de blanco -totalmente blanco- es un el traje que se le ciñe apretadísimo -No se como puede caminar- piensa el Profe.
Ya están a golpe de medianoche y Doña Hilaria, con luz de luna llena a sus espaldas regresa con un cuenco de madera en las manos, cuando atraviesa el umbral, la luz traspasa la ya traslucida tela y muestra una tanga tipo hilo dental cubriendo su lánguido y arrugado sexo a lo cual al Profe le causa escalofríos y lo hace estremecer. Achichín  murmura entre dientes.
Doña Hilaria al llegar al centro de la sala/cuarto grande/consultorio ordena al Profe y a Ubert que se sientan en círculo y sobre un paño en el suelo de la pona coloca la pócima con mucho cuidado.
Después de musitar frases/cantos/ rezos/palabras de poder/mambo jambo. Vuelve al cuarto, vuelve a cambiarse de ropa- esta vez esta más seria y formal - es tan solo un camisón negro tipo pijama que la cubre desde los hombros a los pies, en cierto modo es como una caricatura de una bruja de Halloween. Doña Hilaria sale con una bolsa de mimbre de donde va sacando toda la parafernalia necesaria para la mesada. Es una bolsa sin fin. Y mientras ordena la mesa canta dulce y suavemente en un lenguaje rítmico que hipnotiza al Profe. Todo trazo de coquetería ha desaparecido. Esta muy seria. Doña Hilaria acerca su arrugado y desdentado rostro hacia el y lo mira pa´ adentro como si quisiese ver en su alma. Lo estudia detenidamente. Lanza unos ¡Ah! por acá y un ¡Oh! por allá, un: Me lo imaginaba, un: Acá esta (el Profe se loquea y no pude dejar de asentir con ella.) Esta siendo estudiado/analizando por un Sigmund Freud in the jungle never the less. Solo le faltan lentes y es una shrink de la Gran Manzana. El Profe se alucina a Doña Hilaria como un siquiatra que en lugar de curar con pepas y medicaciones adictivas te saca la mierda en una sola con ayahuasca pa que no vuelvas más.
Doña Hilaria asiente seriamente dos veces y una tercera más -por si acaso - y volteando el rostro hacia el Profe dice:
- Profe a usted lo veo muy mal. Ta muy enfermo y acá ta lo jodido& veo fuerzas en su contra que no quieren que lo cure. Usted ya sabe.
Calla un momento para que el Profe asimile lo dicho, para que se empape con la verdad. Lo observa fijamente y luego reanuda: Pero no se preocupe Profe con mí comadre lo vamos a ayudar. Le advierto que va ver y sentir cosas que nunca antes ha visto y va a creer que todo lo que va a ver ya lo ha visto antes. Difícil de explicar pero así es cho.

El Profe asienta con la cabeza como concordando con todo lo dicho.

- Bueno pues, con la mano derecha tome el cuenco y déle tres vueltas de acuerdo a como gira el sol. Beba un trago largo sin escupir si lo hace se enoja la comadre. Zámpeselo todo y cierre los ojos y a esperar no más a que venga a visitarlo y a enseñarle. Contestara todas sus preguntas o lo matara. Acuérdese Profe que esto no es cualquier cojudez, este es Ayahuasca, la liana que separa con una muy fina línea la vida de la muerte. Puede arrancarse. Puede morir. ¿Todavía quiere?
- Si. ¿Qué pué buacer? Igualito me bua morir.
- Muy bien. Salud.
- Salud.
Y zazz el Profe se zampó todo el contenido en un solo gulp.

Pensó que le iba a reventar al toque pero tuvo que esperar y esperar y mientras más esperaba mas se impacientaba. Cuando pensó que no pasaba nada, que no pasaría nunca nada, sintió sus tripas rugir como un león cuidando su manda. Arcadas de vomito ascendieron por su estomago. Se paro rápida pero débilmente, y apoyándose en la baranda de la terraza y con los ojos abiertos hasta sus orbitas arrojó al abismo verde todo lo que su cuerpo con-tenia. El vomito salio disparado por su nariz, ojos y orejas. Lo tuvo que hacer una y otra vez y otra vez más. Al acabar se sintió entrañablemente limpio - como si la mitad de su cuerpo estuviese en otra dimensión, un estado de purificación.

Se volvió a sentar, esta vez apaciguado/tranquilo/en paz.

Al cabo de un rato le entraron unas enormes ganas de defecar. Se aguanto. Pero no podía de dejar de pensar en ello y mientras más pensaba mas ganas tenia. Sintió punzadas agudas que lo apremiaban al baño pero de nuevo se aguanto. Cuando vino una punzada tan fuerte tan aguda que lo torció en dos y sintió, al mismo tiempo, el estrepitoso sonido de un rio crecido bajando por sus tripas y amenazando salir por el cañón del pato. Ahicito noma. Con las justas logró doblar las piernas y ajustar lo que mas pudo pero supo que no iba a poder aguantar por más tiempo y pidió a Uber que lo ayudase a bajar de la choza para ir a las letrinas.

Llegó a los urinarios justo a tiempo. Apenas pudo bajarse los pantalones hasta los tobillos cuando una fuerte explosión -como cuando se abre una bomba de agua de los bomberos- como de un geiser o la explosión del cráter de Krakatoa - salio disparada de su interior dejando una estela como de cometa- marrón. Tuvo que agarrarse fuertemente de un árbol para no caerse pa atrás parte de la potente emanación que salía de lo más profundo de su vientre. Fue un cague total.

Mientras hacía del cuerpo una nube de ávidos zancudos se lanzaron como kamikazees sobre sus desnudas nalgas y lo bombardearon peor que a Londres, una colonia entera picándole las nalgas y bebiendo su sangre. Tuvo que apurarse y volverse a vestir antes de que lo cargaran en peso y se lo llevasen a su colonia que tenían en el lado oscuro de la luna según Uber.
Así dicen Profe. Apúrese. No vaya a ser verdad.

Apenas vestido enrumbó de vuelta a la choza y mientras avanzaba el Profe pensaba Ya me limpie la mitad de arriba vomitando, ahorita la mitad de abajo cagando. Falta lo más duro, lo más difícil: limpiarme el alma. Ese viaje es el jodido. Ya viene el ayahuasca en todo su poder. Achichín iba así caminando y pensando el Profe. Al llegar al claro divisó al otro lado una choza llena de lindas charapas sentadas en la terraza libando alcohol y hablando en voz alta.
Estupefacto detiene sus pasos. No lo puede creer: pero si hasta se parece a La Luna -un barcito en Barranco donde era habitual Ellas lo llaman, le invitan a unirse a ellas, le tiran calzón. & ¿por que no?  se dice dirigiéndose hacia allá. Pero Ubert lo jala fuertemente y el Profe con las babas saliéndosele de la boca voltea para decirle: - Ahorita vuelvo. Uber lo mira como si estuviese loco y lo urge a pro-seguir.
Uber no entiende, el Profe le quiere explicar pero al tratar de hablar se descubre mudo y por mas que trata de hacerse entender no puede, desesperado busca ayuda y voltea la vista para que las chicas lo ayuden pero ellas no están; solo hay árboles, matas y vegetación ocupando su lugar. Sacude la cabeza una y mil veces. No lo puede creer.
- Quizá ya hizo efecto - piensa mejor vuelvo a la choza y daz daz, que me explote ahí con la Doña.

Prácticamente después de un siglo regresa a su sitio en la choza y en la oscuridad se sienta a esperar. Hace esfuerzos denodados para no caer en el miedo y cerrando los ojos se deja penetrar por la tranquilidad de la selva; escucha a los grillos con sus violines, los sapos de contrabajo, las luciérnagas haciéndola bien disco con los ninacuros y los chinchilejos y toda la selva bailando y cantando. Cantándole a él solo a él.
De repente se ve atrapado en una alucinación sonora: escucha un tren llegando a su parada y es transportado a Londres: Se encuentra en la estación de Picadilly Circus. Escucha las puertas del tren subterráneo abriéndose con un sonido metálico, escucha el aire comprimido de los frenos y siente el smog flotar por su pelo. Oye voces, ruidos, gente saliendo, apeándose del tubo (que es como se conoce al tren subterráneo en Londres) escucha nítidamente una mancha uniforme caminando y hablando. Pasos, pisadas, el tren bufando, las ruedas chirriando, echándose a andar nuevamente. Su alucinación sonora es tan real, increíble y fuerte que siente estar en un lugar que nunca ha estado pero que recuerda con perfecta nitidez/lucidez. Quiere captar lo que las voces dicen pero no puede, en cambio su estomago vuelve a crujir y el vomito amenaza con volver a salir. Pero no hay nada adentro solo retorcijones. Después de arquear el cuerpo e inducirse al vomito se da cuenta de que no tiene nada de nada. Se pega en el ruido de sus tripas y este desaparece. Su cerebro empieza a sonar, a vibrar. Se concentra en el ruido dentro de su razón y siente que cada sonido es parte del repertorio de recuerdos de su mente.
De repente se pierde en uno de los agujeros de su mente y siente que entra entero. Observa las paredes de la choza y las ve deslizare ante sus ojos. Lo chupa y se lo lleva.
A una velocidad impresionante navega por inmensos/ diminutos mundos macroscópicos/microscópicos y siente el miedo de perderse en ellos. Esta dentro del corazón del universo. Trata de pensar lógicamente pero su cerebro comanda que no sea así. Cuando piensa las palabras repercuten por siglos. No puede acabar un solo pensamiento, se detiene en el camino. Olvida todo, y vaga por sitios increíbles. Esta tan lejos que nadie lo puede alcanzar.
De repente le entra un miedo terrible que lo paraliza y hace temblar todos los cimientos de su ser hasta la medula de los huesos. Tiemblan todo poro, todo pelo. Esta electrificado con miedo, pavor, terror. Todos sus demonios juntos están a su lado acechándolo, haciéndole recordar, pensar, sintiendo lastima por todos los gestos crueles e inhumanos que ha hecho. Y se siente mal. Muy mal.
Una fuerte taquicardia se apodera de su corazón. Siente que se le sale, que se escapa, que explota. El Profe esta pálido, suda. Sus piernas se sacuden sin control, siente que muere, que se va y entra en un estado de pánico terrible. Piensa que es el fin. Que va a morir. Que eso es todo. Chao. Nos cagamos. Ta bien feo allá afuera. No quiero ir. Y con la realización de que no puede hacer nada más y que le tocó morir afloja los músculos y se deja ir. Se deja tragar por el agujero negro que lo llama, que lo aterra. Se deja ir esperando lo peor.
Pero en cambio sale disparado como por un tubo transparente cruzando las estrellas a velocidad warp (cortesía de Star Trek) y zazz sale al otro lado, montado en un blanco corcel con alas como las de Pegaso quien surgiendo entre la bruma asciende glorioso, majestuoso. Blanco y puro, volando contento, lo mas dichoso que en su vida ha estado. Un bienestar que dice: esto es por siempre. Welcome back to your real self.

Y mientras viaja en las alas de Dios, Doña Hilaria icarea, sopla y sacude la hoja de palmera el ayahuasca le muestra la vida - ese es su fuerte, no los conjuros de amor.

El Profe se siente dichoso y piensa que todo seria aún mejor si estuviese Jacoba a su lado. La llama por su nombre y el esfuerzo de hablar lo saca de su viaje. Cierra los ojos y se tumba cansado. Poco a poco a liana lo suelta dejándolo aletargado, embobado. Débil. Débil y cansado. Muy cansado. Haciendo gran esfuerzo vuelve a llamarla y esta vez la ve venir. Avanza perfecta, pura. Tal y como siempre se la imaginado. Abre los brazos para envolverla y ella viene. Jacoba desnuda viene.

Cuando llega a su lado la toma entre sus brazos y la besa con rabia/ pasión/furor/amor. Jacoba lo empuja violentamente contra el suelo y se sienta sobre él con un frenesí increíble/imposible. Sobre él esta sentada Jacoba haciéndole el amor de forma tan furiosa y violenta que no lo puede creer. Pero la ve, la siente, la huele, la respira. Es ella sin duda.
Quiere ser él quien tome el control y empujando a Jacoba la voltea y sube sobre ella. Ella lo jala sobre su vientre hundiéndole sus afiladas uñas en la espalda. El dolor es agudo pero se deja ir. Y cabalgando todo lo que resta de la noche cae rendido con los primeros rayos de la mañana.
Horas después despierta con el calor de mediodía. Resaqueado aún, siente los escandalosos rayos dándole de lleno en los ojos y explotando furiosos en su cerebro. Es hora de partir.
El Profe, como puede, se levanta, se asombra al verse desnudo y en una habitación extraña. Su ropa esta desperdigada por todos lados y mientras la junta piensa: - ¿Qué paso acá?
Después de vestirse va al cuarto grande donde Doña Hilaria los espera cambiadita - camisa Hawaiana y hot pants  ¿Donde hace shoping esta bruja?- se pregunta el Profe.
Doña Hilaria esta que brilla; sonriente, muy sonriente parece una quinceañera. Lo mira picaramente, le guiña el ojo, se le arrima y se soba contra él con una alarmante familiaridad que lo asusta haciéndolo apurar el desayuno lo más rápido posible. Murmurando excusas que se le atropellan en la boca sale apuradísimo.

Ya solos bajando por la trocha, de vuelta al paraje gris y brumoso, el Profe anestesiado camina como zombi. Se siente perplejo, aturdido, y esta desorientado; miles de imágenes poblan su imaginación, no se puede sacudir un amargo sabor que lo invade. No sabe si el hechizo hizo algún efecto. Se pregunta como lo recibirá Jacoba ¿Que le dirá? ¿Cómo actuara? Sueña despierto con el regreso y el inevitable encuentro. Tiene muchas esperanzas pero dudas también.

La humedad de la selva se le pega al cuerpo y la camiseta de algodón lo ahoga, zombi aún, intenta quitársela de un solo golpe; al hacerlo se arranca trozos de piel adheridos a ella. Su espalda esta llena de rasguños, cicatrices profundas y sangrantes. Surcos profundos como causados por las zarpas de un animal salvaje son expuestos al aire.

Uber- al ver la espalda del Profe- no puede contenerse las ganas de cagarse de risa y explota ruidosamente con una sonora carcajada que se le salen hasta los mocos de la nariz. Cuando para de reírse, viendo la cara de cojudo del Profe, se limpia a nariz con la camiseta, esboza una picara sonrisa y le dice al profe:
- No sé Profe pero dicen Profe, que cada vez que sale con un chibolo y lo lleva a su casa Doña Hilaria se transforma en cualesquiera mujer. Y dicen que se los viola toda la noche. Es por eso que no hablan, no es por el hechizo; es de puro vergüenza noma  dice Uber tratando de contener, apenas, la estrepitosa risa que amenaza en salir atropellada.

Escondido detrás de un árbol apenas visible en la forma de un mono coto tomándose la barriga; Trulis Pendeivis alias el Magnifico Maligno se caga de risa viendo la cara de cojudo del Profe.


Mcluna17 de septiembre de 2019
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cuentos jacobianos

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1 Comentarios

  • Regina

    Una historia interesantísima y alucinante, me ha gustado enormenete, !Qué buena!.
    Más jacobianos!!!.
    Un grandioso saludo total.

    28/09/19 06:09

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