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La Torta de Chocolate

LA TORTA DE CHOCOLATE

Era época de vacaciones en Cajamarca y teníamos toda la casa para nosotros: los carnavales habían acabado pero nuestra amistad recién empezaba.
Después de las juergas, los tonos, la unshas, y todo ese desequilibrio corporal y mental ya estábamos cansados, agotados. Tan solo queríamos respirar. Lo único que provocaba tomar era largos respiros profundos y estar contentos de tenernos los unos a los otros y cultivar esa penetrante intimidad que nacia de la amistad. Nuestra amistad había comenzado con un par de tragos una noche n y ahora después de tanta borrachera y juerga ya no podíamos aguantar una sola gota más de alcohol.
Entonces decidimos reunirnos en mi casa a matar el tiempo, a hacer la hora. Yo feliz con mi China, mi hembrita- hembrón señores hembrón- y acompañados de la Ceci, Shana la cuarto de pollo y la Sofí, con el Wari mi broder, mi pata y mi broder de verdad el Berraco todos juntos gozando juntos nuestra compañía cuando apareció Percy con cara de palteado, pero al mismo tiempo pícaro y risueño, quien nos dijo:
- Manya broder me he conseguido un cuartito de pollo.
- ¿Que tu hermana? - Lo batimos.
- No huevón un cuartito de quilo de ganja.
- ¿Y?
- ¿Y? Y pe no esta tu family&
- ¿Y?
- Hay que hacer una tortita pe.
Al toque salto la gente y nos pusimos pilas. Las mujeres sacaron la harina, levadura, huevos, sal, azúcar y todos los ingredientes mientras Wari, el Berraco y yo nos pusimos a despepar y limpiar el cannabis que olía fortísimo y estaba recontra esponjoso y resinoso.
Entre bromas van y bromas vienen conseguimos meter el cuarto entero en una masa que apenas cabía en el recipiente de hojalata y nos dispusimos a esperar a que se hornee.
- ¿Y tus viejos no están?
- No se han ido al fundo.
- ¿Y a qué hora regresan?
- Tarde. Como a eso de las 7 u 8.
- ¿Y qué hora es?
- Recién van a ser las tres.
- Chévere.
- Chévere
- Chévere.
Y así feliz todos nos pusimos a esperar nuestra tortita de chocolate con verduras.

Caía la tarde y la China y yo estábamos en lo nuestro mientras el resto envidioso nos miraban.
- Comen pan delante de los pobres.
- Consíganse un cuarto.
- Ya pe córtenla carajo.
Pero la China y yo nada que ver. Cuando de repente sonó la campanita del horno indicando que la tortita ya estaba.
- ¡Ya loco, ya esta!
- Ahora su baño de chocolate y pa dentro. - dijo la Shana. ¿Qué hora es?
- Las cinco.
- ¿Y a qué hora viene tus viejos?
- Tarde. Tarde a eso de las 7 u 8.

Todos relajados; felices con la tortita. Poniendo la mesa, lamiendo la cuchara de palo con el chocolate pegado en el. Jugando con el. Embadurnándonos, lamiéndonos (la China y yo) todo como en una película tipo Hollywood sobre la amistad, hasta la música.

Cuando de repente sonó la puerta y entraron.
- ¡Chucha! ¿Quien será? ¿Tus viejos?
- Las huevas recién son las 6 ellos no vienen hasta las...
- ... siete u ocho dijiste, pero acá están. ¿Que hacemos?
- Escóndela. Escóndela.
- Pero van a ver la mesa puesta y...
- Ya que chicha pongan la torta en la mesa y a comer como si nada.
- Y si quieren.
- No nicagando que van a querer vienen de almorzar en el fundo.
¡Uy que roche! La cocina olía con roche y encima despedía un olor dulce y apetecible. No había como esconder la torta y los viejos se acercaban. Imposible ocultarla.
La primera en entrar fue mi hermana
- Uy que rico. dijo - una torta de chocolate ¿quien la ha hecho?
- La Shana.
- ¡Ah! Si es de la Shana debe de estar buenísimo. A ver invítame. ¿Viejo quieres probar?
- Bueno. La Shanita lo ha hecho. ¿Eh?
- ¿Vieja, Nana?
- Un poquito no ma que estoy llena.
- A mí también poquito noma. - dijo la Nana.
Se nos cayó la cara y no supimos que hacer. ¿Y si la tirábamos al suelo con algún pretexto o los hacíamos esperar e íbamos a comprar una torta y cambiarla? ¿Qué hacer?
Muy tarde. Mi hermana ya estaba cortándola como demostrando lo experta que es en esas labores de repostería. Aprende Shana así se corta parecía decir. La Shana muda y asustada. Y mi hermana pensando que estaba admirada de su destreza con el cuchillo. Cortó tres pedazos pequeños y uno grande para ella.
Y nosotros, ¿nosotros? haciéndonos los cojudos no tomamos parte alguno de la repartija. Entre dientes hablábamos:
- Carajo Percy si que la cagaste.
- Si Percy la cagaste.
Todos estábamos en la misma, pero a alguien había que echarle la culpa. ¿No?
Después de servirse decidieron despedirse de nosotros y fueron al cuarto de los viejos a ver televisión; nosotros en la cocina con la torta frente a nuestros ojos acusándonos debatíamos un plan de acción:
- Han comido poquito no les va a pasar nada
- ¿Y si sienten la pegada?
- Les decimos que el chocolate estaba rancio y que eso les dio malestar y hasta fiebre, que por eso se sentían así.
- Puede que funcione.
- Puede.
- ¿Y si no?

Y así andábamos en esas cavilaciones y muchas mas, la China y yo nos habíamos dejado de acaramelar y nos mirábamos preocupados todos. Todos acusadores: todos acusados. Bien feo se había puesto la amistad, como si una nube negra pasase en nuestro camino, a nosotros a quienes todo había sido un día de sol en nuestras vidas desde conocernos.
De repente saltamos alarmados al escuchar una fuerte y estrepitosa bulla la cual pensamos que eran gritos agonizantes. Nos asustamos tan feo que nadie se pudo mover.
- Anda a ver loco.
- Anda tu Berraco.
- Anda tu huevón que fue tu idea. Yo no quería.
Y la bulla que crecía en crescendo hasta volverse una agónica carcajada, me preocupó y fui raudo al cuarto de los viejos a quienes aluciné en sus últimos minutos. Llegue temiendo lo peor: llamar al medico, justificar sus muertes
- ¿Y como fue?
- Drogaron a sus padres para matarlos y quedarse con la herencia.
- Crueles.
- Desalmados.
Ya imaginan ustedes el rollo.
Y la bulla crecía y crecía y cuando entré al cuarto: tirados en sus camas; chinos de risa tomándose los estómagos con las manos, sacudiendo lagrimas de los ojos, risas largas fuertes y prolongadas que sacudían la noche y creaban un ambiente festivo de amistad, ahí estaban los viejos, la Nanita incluida viendo el Chavo del Ocho y cagándose de risa como cuando eran chiquillos. Juran que nunca habían visto un capitulo tan gracioso.
Mi hermana al verme entrar y al ver la cara de cojudo que traía puesta se levanto de la silla y me metió sonoro sopapo en la cara.
Me descubrió pensé. Ahora si que se arma. Arde Troya. ¿Por qué, por que loco porque? Me recriminaría. Me botarían de la casa. Mi cara de cojudo se puso más cojuda aun, pero tenía que hacer algo, decir algo.
- ¿Porque me pegaste?
- No se, tan solo me provoco. - dijo cagándose de risa. Tan solo me provocó y me pareció graciosísimo. Todo esta tan chistoso. Di la media vuelta y salí todo estaba bien. Cuando regrese a la cocina me rodearon y muy preocupados-sobretodo la Shana- me preguntaron:
- ¿Que pasa?
- Nada todo esta bien. Todo esta bien.
- ¿Y esa bulla?
- El Chavo del Ocho.
- ¿Que capitulo?
- El Chavo del Ocho y su troncho.

- ¿Entonces?
- ¿Entonces que?
- ¿Comemos?
- Comemos.






MclunaPublicado el 21 de enero de 2019
Archivado en cronicas cajamarcianas

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