¿le Apetece una Izula?

Publicado por Mcluna el 22 de mayo de 2017.
Como siempre, cada vez que peleaba con Jacoba, cogía mis chivas y me largaba de Huamán Urco para no volver jamás. Y cada vez que lo hacia zafaba culo a... ¿Donde...? ¡No se! Sea cual sea el sitio con tal de estar lejos de ella, de hacerme extrañar, que note mi ausencia, mis besos, mis caricias, mi amor. ¡Que se joda! ¿Quien la necesita? Que se la arregle ella sola. Que llore. Que me extrañe. Que se muera la muy...

Siempre era así, toda la vida. Y al final. Bueno al final...

Esta vez si que salí bien empinchado. ¡Nunca mas! ¡Nunca mas!- me dije y así con el diablo colgado de los talones me arranque a Cajamarca a ver si ponía un negocio o algo.
La noche de la ruptura habíamos estado en mi cuja acariciándonos y hablando en voz baja hasta que algo se dijo en la oscuridad, posiblemente fue una broma o algo serio, nunca se supo: pero la cosa es que acabamos mandándonos a la mierda y tirándonos las cosas en la tinieblas. Nos dijimos cosas desagradables, comprometedoras, asesinas, muy hirientes, nos sacamos los trapos al aire, los pelos de la cabeza y la sangre corrió también (sobretodo la mía).
Vale decir que Jacoba era (es) una fiera y que nunca se dejo domar. Podía ser sumamente sumisa, dulce y tierna para luego transformarse en un animalito salvaje. Una incontrolable bestia bípeda.
Al final, nos tuvieron que separar cuando la pendeja, después de hincharme un ojo y rematarme con un puntapié en las bolas, me boto de mi propia casa.
A la mierda me dije y me largué en la lancha de Peloduro apenas amaneció. Bajamos por el rio Napo hasta Mazán. Donde hice transbordo y baje por el Amazonas hasta Iquitos. Después de un par de días en la ciudad. Haciendo planes para mí futuro decidí bajar al norte: Cajamarca, Mancora, Trujillo. ¡No importa! Con tal de poner la mayor distancia posible entre esa harpía y yo. ¡Bruja venenosa y malévola! ¡Quédate atrás con tu taita Satanás y salte de mi vida de una vez por toda!

Después de una juerga de fin de semana el lunes por la mañana aborde el Eduardo III, partiendo rio abajo (Marañón y Huallaga hasta Yurimaguas) para después coger carretera y desbandarme por el norte, (es decir el norte era mi norte).
Al segundo día, con la hinchazón y el hematoma del ojo ya bastante reducido, subí al tercer piso (la azotea del Eduardo III) a contemplar el atardecer sobre el Huallaga.
Los delfines rosados saltaban a babor y estribor, recorrían punta a punta nuestro barco y nos llamaban juguetones. Mientras avanzábamos, el rio se empequeñecía y las riberas se juntaban cada vez más. Se podía ver en las orillas a bandas de monos saltando de rama en rama, chillando, jugando columpiándose, gritando, burlándose quizás. Las aves revoloteaban buscando su nido antes de que caiga la oscuridad y cantaban dichosas y alegres melodías que solo ellas entienden.
La tarde era hermosa y yo ya me había olvidado completamente de la Bruja esa. Tan solo mirando fijo a popa, el rio abriéndose paso frente a mis ojos, un tronchito y& ¡a verlo en tecnicolor! De ahí a sacar los audífonos y poner el CD de Enigma y bravazo oye. ¡Otro planeta pe!
Pero de repente algo me llamo la atención y al voltear vi subir por la escalera un pequeño grupo que era más alucinante que el paisaje o la selva entera. Encabezando esta aparición avanzaba un ser de otro planeta como sacado de una película o una tira cómica. Parecía como si Drácula (versión Gary Oldman) se apareciese de la nada envuelto en neblina, por las escaleras. Podía verlo hablar, gesticular, avanzar.
Era, al mismo tiempo, muy parecido en las fachas a Walter Mercado (ese que lee las cartas en televisión): Alto erguido y disforzado. Caminaba parsimoniosamente, como una reina acompañada de su sequito.
Llegaba regia, totalmente pintarrajeada, súper maquillado, depiladismo ella. Iba con el pelo bien frisado y con un saco que le cubría hasta las rodillas- en este insoportable calor.
Cuando aparecieron todos en la azotea y los vi venir así mí. Pude darme cuenta de quienes lo rodeaba (eran por lo menos cinco personas) estaban entusiasmadísimos con la presencia de tan fino señor/señora y pendían absortos de sus palabras, tratando de no dejar ni una al aire.
A mi, me llamo tanto la curiosidad que me quite los audífonos y preste suma atención a su conversación.
Walter Mercado los tenía cautivados y el tema de su charla era sumamente original. Estaban hablando acerca de la fidelidad.
Se había llegado a la conclusión de que la mejor manera de evitar los cuernos era siendo un buen amante y en pocas palabras un experto en las lides amorosas. Por que si no complacías a una mujer esta te dejaba.

- Pero...mi problema  decía uno de ellos  es que mi pene es muy, pero muy pequeño y no he podido tener mujer fija, ya que todas me dejan.
- ! Uy si pues! La mujer es así. Cada vez más golosa. Pero si quieres te doy una receta que no te va a fallar- dijo Walter Mercado Look Alike.
- Pues dime, por favor .- Le rogaron.
- Bueno préstame mucha, pero mucha atención- Dijo el cabrazo este. Si quieres ser zapatón tengo la cura. Es fácil: te vas al monte y agarras y trozas un pedazo de pona. Lo tienes que medir pal tamaño que quieres que crezca tu verga.
- ¿Cómo?
- No interrumpas. Déjame te cuento todo. ¿Ya?
- A la pona la tallas del tamaño que quieres que se haga tu pene pe, y de ahí, en el centro, le haces un hueco, la partes en dos y te la amarras con una soga a tu pincho.
- ¿Qué?
- De ahí agarras un Izula y la metes en el huequito ese.
- !!!!UNA IZULA!!!!- gritaron en coro. La izula es la hormiga más grande que existe en la Amazonia, no solo es una hormiga: es un tanque de hormiga. Una izula tiene dos prominentes mandíbulas que atrapan, aprietan y hasta matan pequeñas aves. Y si como eso fuese poco; tienen en la cola una ponzoña- que si bien no te mata te hace ver a Judas calato bailando con sus bolas negras y todo. Y el dolor es tan fuerte que uno prefiere estar muerto que aguantando ese doloraso.
- Cuando te haya mordido no la sueltes, déjala no ma pa que después te pique y bote su veneno. Eso si; te va a latir y latir como un tambor. ¡Fuertazo pe! Pero déjalo no ma papito; que se te hinche, que aunque parezca que se te vaya a reventar y no aguantes mas el dolor déjalo que se hinche noma. Ya cuando se haya hinchado lo suficiente: agarras y lo desatas. Y a tu pene le vas a echar una mezcla de sachajo con orines de niño bien jediondo para que se refresque y deje de crecer...  prosiguió Walter sin darse por aludido.- & y al toque se va a parar la hinchazón al tamaño que quieras que crezca tu pincho. Y vas a ver como las vas hacer felices a las mujeres pué ...!

¡Es que en la selva hay tantos remedios y se ve cada cosa!

La conversación tomo después un punto muy pícaro y jocoso y totalmente mariconezco, pero a mi; lo que acababa de escuchar era suficiente información que me mando a nube nueve y poniéndome los audífonos otra vez me puse a alucinar y pensar. Seguí pensando mucho tiempo después de que hubiesen ido, y como era inevitable pensé Jacoba. Jacoba; mi terrible veneno, mi necesario dosis de dolor diario. Mi chiquilla, mi güambrilla, mi hembrita, mi dolor de cabeza, de huesos, de piel.
Estar con ella era como vivir con una Izula en la pichula. Era un dolor intenso imposible de soportar. Pero; ¿Por que pensaba otra vez en ella? ¿La quería lo suficiente para volver a Huamán Urco otra vez, con el rabo entre las piernas? ¿Y mi orgullo? ¡Que se vaya a la mierda!
Tremenda sorpresa que le iba a dar a Jacoba. Bajaría en Yurimaguas a buscar curandero para ver el remedio este. Pero: ¿Dónde iba a conseguir la Izula? ¿Seria capaz de sacrificar tanto por ella? ¿Y si no da resultado? ¿Y si realmente no crece? ¿Y si a Jacoba no le gustaba? ¿Y si..?



1 Comentarios

  • Mcluna

    EL AMOR DE JACOBA SERA PROPORCIONAL A...

    22/05/17 06:05

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