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Tecnopor Man

Siempre ha existido el bulling y en mi escuela no era la excepción, solo que nosotros no sabíamos que era bulling nosotros pensábamos que eran puro abusivos noma.
En la escuela primaria: La Normal estaba el Chancho Cabellos y su compinche el Malaver que de puro grandazos noma nos traían locos y nos zumbaban porque se les daba la gana. Todo el día, todos santos los días nos amenazaban y pegaban para quitarnos nuestros chanitos, nuestras canicas o tan solo por que se les daba la gana .
Pero yo los odiaba aun más, no solo por las cosas que hacían, sino, sobretodo les tenía una coleraza por lo que me hicieron cuando estaba escaldado por montar a caballo. Y por eso pasaba todo el día planeando mil y una formas de vengarme de ellos.

Un día había ido al trabajo de mi viejo y estaba en la CIDEPSA (la Ferretería que administraba mi papa) cuando llego un paquete forrado con un material que nunca antes había visto: Hasta su nombre me causaba asombro: tecnopor. El tecnopor era increíble: blanquito suave y poroso, como si fuese el material con el cual se hacen las nubes de los ángeles, y, además, por mas puñete que le metías no te dolía la mano y lo mas bacán era cuando lo hacia bolitas y lo metías en la boca: al soplarlo salía haciendo un bullangón. Me puse a imaginar lo que seria de mi si me armaba de tecnopor y con mis superpoderes los acribillaba a pelotazos con el.
Me lleve a casa un pedazo y me puse a practicar frente al espejo (otra vez) y viendo las bolas estrellándose con estrepito contra el me imagine al Coche Cabellos y al Malaver siendo bombardeados y cubriéndose los rostros y pidiéndome clemencia: - perdón ya no lo volveremos hacer  molestarme- nunca mas.
Esa noche dormí plácidamente con imagines de venganza y heroísmo poblando mis sueños. Era una idea increíble que a nadie nunca se le había ocurrido, esta magnifica idea. Yo podía soplar tecnopor más fuerte que nadie en el mundo. Podía tumbar paredes, casas y hasta edificios enteros. Y si me llevaban a la guerra todos iban a querer pelear de mi lado. Podía conquistar el mundo, ser un héroe, pero de los buenos, no dejaría que nunca abusasen de uno, o que se aprovechasen de los más débiles.
Para disparar de larga distancia podía conseguirme una cañita gigante y podía disparar hasta el otro continente si lo deseaba. Seria como un tanque Sherman. Ya verán esos abusivos, mañana los que les voy a hacer. Todos mis compañeritos me van a felicitar y a agradecer. El presidente del Perú se va a enterar e va a venir a verme personalmente. Mi profesor: ¡que orgulloso se va a poner! Mi familia se iba a alegrar tanto conmigo de que me iban a aumentar mi propina. Y Gordo Pedorro vas a ver. Ya vas a ver. Espérate noma.
Cuando al día siguiente desperté las horas para llegar al cole y tomar venganza se me hacían largas, larguísimas. Ya en el cole tuve que esperar a la hora de recreo para enfrentarme con mis archienemigos.
Apenas tocaron el timbre del recreo salí disparado de mi aula y los esperé a la salida. Ni bien vi al panzón del Cabellos y a su colega el Malaver que salían metiendo manazos y matándose de risa me los crucé de frente y los reté.
El chancho inflado a pedos se mató de risa y me apartó a un costado con sus manotas, pero yo envalentonado con mis nuevos poderes adquiridos, saque de mi bolsillo mis municiones de tecnopor y poniéndomelas en la boca lo encare nuevamente y antes de que me diga o haga nada se las arroje a la cara con tan endeble fuerza que le rebotaron. La verdad es que se quedo pasmado, nadie, nunca lo había desafiado, nadie se atrevía contra él y menos aun cuando se encontraba con su mancha y su discípulo el Malaver.
Después de evaluar lo que había pasado, y mientras tanto yo pensaba que lo había vencido, que mis pelotas de tecnopor le habían afectado el cerebro y que de pronto se iba a tirar al suelo y morir babeando botando espuma de la boca. El coche come caca se arrojó contra mi y de un lapo me tumbó al piso con tal fuerza que me di de cabeza contra la acera del patio. Al toque salto el Malaver y en el suelo los dos juntos me dieron una paliza de Dios mío que me mandaron al hospital Belén  el de las monjitas- desmayado y sangrando. Pero no estaba herido solo un tantito noma: Un inmenso chinchón y un parche en la cabeza.

MclunaPublicado el 06 de marzo de 2019
Archivado en novela juvenil

2 Comentarios

  • Mcluna

    PARTE IV DE LA NOVELA
    SUPERHEROES E
    HISTORIAS INCREIBLES

    06/03/19 03:03

  • Nigth14

    Ay no

    14/03/19 12:03

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