Me Prefiero Libre.

Ya hace mucho tiempo que ni una felicitación nos acerca.
Que ni un felicidades hace que la angustia se calme.
Ya hace mucho que me he acostumbrado a esto, no se está tan mal.
Me suelen, incluso decir, que vivo demasiado bien. Y es cierto.
Ya hace tiempo que no nos atrevemos a escribirnos. Bueno, quizás tú no es que no te atrevas, si no que no quieres.
Y punto.
Yo tiendo más hacia la valentía, pues por muy valiente que lo sea, haya sido y vaya a ser, todavía tengo vértigos de pensar en algún día, escribirte. Pues sigo esperando tu "cómo estás" a sabiendas que no llegará.
Pero tiemblo cuando pienso si te escribo.
Al fin y al cabo, ya sé cómo estás. Supongo que bien, amoldándote a las circunstancias de la vida. Como todos. Si estuvieras mal seguro me habría enterado. Y si te fuera realmente bien, desgraciadamente me lo habría susurrado mis oídos.
Pero necesito un cómo estas de mi boca y un cómo estás de la tuya. Como si se lo lanzaras a alguien que vaga sin nombre.
Sin un pasado contigo.
Imagínate que tu y yo nunca estuvimos juntos.
Que fue un sueño en el que coincidimos y que resultó despertar en pesadilla.
Imagina por un instante.
Y ahora...
Ahora suéltame de nuevo.

Que me prefiero libre.

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