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No Te/me Conozco

Da igual los siglos y los avances que haga la humanidad. Los problemas de relaciones de seres de la misma especie (de alto desarrollo de inteligencia), tienen similares problemáticas. Hasta se puede afirmar que incluso da igual el planeta al azar que elijamos.

A dia de hoy, a 20.000 millones de años desde la creación del primer universo conocido, sigue habiendo muchas incógnitas, pero dos fundamentales: ¿en que se convierte un ser vivo inteligente cuando muere? y ¿cúal es el funcionamiento exacto del órgano más importante y vital?, vulgarmente llamado cerebro.
No te conozco. Siempre me decía cosas que yo no podía evitar hacer y que le molestaban: hacerme la manicura con mis propias uñas, estar demasiado pendiente del dispositivo móvil, enfadarme con ella a un nivel distinto al de ella, y de forma grosera&
Y además le hubieran molestado cosas que tampoco podía evitar, pero que desconocía; ella y cualquier persona de mi entorno cercano o lejano. Lo que suele llamarse secretos, y del rango más alto, secretos inconfesables. Ni siquiera como en otras culturas y civilizaciones, se me ocurriría decírselos al agujero de un árbol o de una pared sagrada.
Ella siempre ha sido honesta y consecuente con ella misma y con sus actos. Yo no soy tan honesto como creía, ni consecuente conmigo mismo& Porque realmente me he dado cuenta de que no se quién soy. No me conozco
Ella, los primeros días después de comunicarle que la única solución a nuestros/mis problemas era que rompiéramos definitivamente nuestra relación, también parecía que estaba de acuerdo con esa decisión. Iba a ser una ruptura de lo más amistosa y deseable, incluso con un cierto nivel de amor entre nosotros. Quizá incluso era fácil pensar que pasado un período de tiempo a medio o largo plazo, pudiéramos poder encontrar motivos para volver a juntar nuestras vidas en una relación común. Pero eso era cuando todavía no sabía ella quien era yo, y era cuando todavía no había asimilado ni sabía quién era yo mismo, y en que me había convertido. Un cierto monstruo que me asusta a mi mismo, y pocas personas puedo enseñar.

Después de casi 8 años de relación , con toda la razón del mundo, a pocos días de acabar con su mudanza, me dijo algo (que volvería a repetirme varias veces en diferente ocasiones más adelante), con una rotundidad y un dolor en sus ojos aplastantes, me dijo algo que me rompió por dentro, que hizo despertar de mi letargo, algo que me angustió desde ese mismo segundo hasta el dia de hoy, algo tan verdadero como cruel de digerir, algo que podía haber pasado hace 6 años o hace 6 horas, pero fue en ese momento. Me dijo esas 3 palabras que atravesaron mi corazón y a continuación me llevó en mi coche a la estación intermodal, para yo hacer un viaje a otra ciudad de desconexión. Sus 3 palabras que aun retumban y retumbaran mucho tiempo fueron: No te conozco
Y tuvo, y tiene toda la razón. No me conoce ella, no me conoce realmente nadie, ni mis propios progenitores, joder, en ese mismo momento estoy, convencido de que no me conozco ni yo, y que no encuentro la salida de un laberinto que me ha tragado.

Me doy miedo a mi mismo, de las cosas que a veces pienso. Por eso procuro decir solo las cosas que cada uno puede aceptar y entender. En círculos de mucha confianza puedo decir muchas cosas más de las que no me atrevería a decir a la mayoría. Pero eso, anormalmente y sin razón aparente cambio, en círculos con personas que no conozco de nada , que incluso no saben dónde vives, ni puede que sepan ni tu nombre verdadero, que solo conozcan a lo mejor un Nick, que además puedan vivir a cientos o miles de kilómetros de ti. A ellas, a ellas puedes decirles y confesarles muchas cosas, aunque siga sin contar toda la verdad. Sin contarles todo.
El todo de mis pensamientos, de lo que soy, es sólo para mi, e incluso estoy confesando, admitiendo, que me acabo de dar cuenta, que ni siquiera yo se quién soy, que he conseguido ocultarme cosas a mí mismo. Que no me conozco.
A nadie puedo decirle todo lo que pienso, porque los asustaría, pensarían que estoy loco. O más loco de lo que ellos ya creían o se imaginaban.
Yo mismo huyo de mis pensamientos, procuro olvidarlos, obviarlos, hacer como si no existieran, hacer como que no lo he pensado, que eso no ha ocurrido, no lo he imaginado, y si lo he hecho, en breves segundo o minutos ya está olvidado. Si no hiciera esto, si no funcionaran estos mecanismos, no podría vivir, no disfrutará de la vida, estaría ultra medicado, o mega encerrado habitualmente, al menos durante prolongadas unidades de tiempo.
Por ejemplo; tengo que evitar pensar mucho tiempo seguido, sobre qué pasará 1 año, 10, 100, 1000 años después de morir, en la muerte, en MI muerte. A veces son apenas unos segundos, en el peor de los casos 1 minuto, la angustia que me sobrecoge y aniquila de dolor, no me permite más. Lo irónico es que, en muchas ocasiones, normalmente con estrés o periodos complicados donde debo ocultar sentimientos de tristeza en publico, soy yo mismo el que me imagino morir ( a veces imagino que no muero, que me salvo, o incluso pienso una cosa y después otra), imagino las reacciones de las personas que me quieren, de mis compañeros de trabajo, de lo que dirían o sufrirían al enterarse de la noticia, imaginarme cuanto importo a muchas personas, y esa tristeza en que me sumerjo y que casi siempre me hace llorar, me hace sentir a los segundos mejor, más aliviado. ¿Es irónico o no?
Otras cosas de las que evito pensar y analizar, de las que huyo reflexionar o cuestionar, son mis pensamientos y actos de sexo, eso si, una vez satisfechos. Aunque para satisfacerlos tal y como los quiero, haya llegado tarde a una cita, haya llegado tarde a recoger a mi pareja o haya llegado tarde al trabajo. Pero eso ha podido pasar habiendo autosatisfecho mis deseos sexuales conmigo y mis pensamientos (fantasías), o a través del cibersexo con personas reales y de forma altruista sin mediar ningún tipo de dinero ni coste (ya sea por chat, intercambio de fotos o incluso por webcam)
Me complico mucho en satisfacer mis deseos, teniendo a una persona tan cerca, mi pareja (o que fue mi pareja), que me quería y se desvivía por mi, que buscaba todas las formas posibles de complacerme hacerme feliz. Llegados a este punto no tengo verdadera respuesta, vuelvo a reiterar que he descubierto recientemente, y gracias a ella (aunque de forma accidentada), que no me conozco. En estos años estuve convencido de que no le gustaba hacer sexo conmigo, que no quería, o que debido a diversas enfermedades físicas ella no podía, o que ciertamente se dormía mucho mas rápido que yo, y ya me dejó muy claro hace años que no soportaba que la despertara una vez se había dormido, y más si era para tener sexo. Que teníamos predilección de horas distintas para hacerme el amor. ¿era asi, o estaba equivocado?
No te conozco, me dijo por segunda vez. En un encuentro pasado un tiempo, para darle mis explicaciones , con los ojos llorosos y una rabia contenida, me lo dijo, después de haber descubierto docenas de archivos de todo tipo en el portátil que le tocó llevarse en el reparto de cosas en común que habíamos adquirido ambos durante nuestra larga relación (al menos la más larga en mi vida), arcaicos de alto contenido sexual con otras chicas: conversaciones por escrito, por audio, fotos y videos.
Y ella accede a darme la oportunidad de darle mis explicaciones (¿qué explicaciones puede pensar cualquiera que puede haber, ante semejante obviedad y engaño?). Ella, su bondad, permitieron darme la oportunidad de darlas, por mas rocambolescas e increíbles que imaginó debían de ser, y seguramente no le defraude. Escuchó mis explicaciones, mis razonamientos, mis motivos que me han abocado a actuar así, y para ella todo lo que decía, cada palabra que pronunciaba le acrecentaba su dolor, aun más si cabe. Mi normalidad, mi sinceridad desde mi punto de vista, resultaba ser salvaje, obscena, asquerosa, incluso pasados unos días de reflexión y meditación ahora a mi también me parece que fueron así de duras y graves. Pero en ese primer instante, en ese primer encuentro, desde la desvelación de mi secreto mejor guardado, por tantos años, incluso que empezó antes de conocernos, a mi me parecía una situación normal a la que me había abocado, casi como por una obligación, y ella me repetía que no era nada normal, ero la más anormal del mundo. Había estado engañándola durante todo este tiempo, siendo infiel aunque fuera cibernéticamente, cuando yo no le daba tanta importancia ni creía que la tuviera. Podía masturbarme y sentir placer viendo videos porno, pero yo di tres pasos más allá,.Mi fantasía, la rapidez de mi cerebro, mi sed de un determinado sexo, me pedía mas. La rutina del sexo físico frente a esto, no tenia rival posible. No supe el precio que pagaría nocivamente para mi mismo y el daño que hacia diario en nuestra relación sin darme cuenta. El gran daño y dolor que infringí a ella, en el momento que descubre estas relaciones paralelas.
Tengo una mente compleja, por eso hago que no oigo algunas cosas que pienso, por eso algunas cosas que pienso no las digo nunca a nadie. Por eso mantengo en secreto muchos sentimientos, pensamientos e ideas, para que no huyan de mí las personas que me rodean. Que huyan por miedo y por asco, salvo mis padres, los padres entienden y perdonan cualquier cosa que hacen o digan sus hijos, pero a ellos les oculto también muchas cosas. Si les puedes ahorrar el disgusto, mejor que mejor.
Es difícil vivir ocultando quien eres, ocultando como trabaja tu cerebro y hacia donde te lleva, durante toda mi vida, y solo mostrar al resto de mortales, lo justo según con quien persona te relaciones y la confianza que haya entre ambos. Enseñar, desvelar de ti lo justo, lo máximo que podría admitir cada uno de ellos de mi verdad, de lo que soy. Es difícil. Ya no me conozco
He perdido a la persona a la que he mostrado más de mí, a quien creo que más me he abierto, y reconozco ahora que me doy cuenta que también es a la persona que más le he ocultado. He perdido, poco a poco, a la persona que más dispuesta hubiera estado para ayudarme, aunque igual no hubiera encontrado la solución, aunque igual hubiéramos fracasado, hubiera seguido a mi lado. Igual que yo intente curar a ella sus males, poner todos mis conocimientos, mis contactos y mi dinero ahorrado para curarla a ella. Y sin remedio o solución posible, hubiera seguido conviviendo con ella, con ella y con mis secretos inconfesables.
Nunca sabremos lo felices que hubiéramos podido ser, porque el trio que formábamos, ella, yo y mi secreto, estaba abocado al fracaso y la manipulación de la realidad, era un proceso lento, pero letal. Un proceso que iba precipitado a un final, pero un final de esos nefastos, los que no tienen vuelta atrás, que no permiten rebobinar. Nunca sabremos si me hubiera querido igual, sabiendo quien era en realidad, si hubiera confesado. No te conozco.
Nunca sabré lo feliz que hubiera sido toda la vida con ella, pero sí que sabía que ella hubiera hecho todo lo posible para darme de forma generosa todo lo que hubiera estado en su mano para ayudarme. Incluso una vez rota la relación se ofreció a ayudarme en todo lo que pudiera, en encontrar el buen camino, para seguir mi vida sin dolor ni culpa& Ay, yo si la conozco, y es lo que me rompe por dentro, por mis entrañas, la fustigación y el odio que siento por mí mismo, no se cuánto tiempo durará, ni si ojala, como pienso que será, lo usaré como revulsivo para tener todos los motivos del mundo, para encontrar todas las soluciones posibles para superar mi problema, y estar preparado, si ocurre alguna vez de nuevo, en afrontar una nueva relación con honestidad, confianza y fidelidad a mi pareja. Ahora entiendo, mis miedo a pedirle que nos casaremos, mis miedos a tener hijos tras intentarlo varias veces sin éxito (ahora pienso que afoirtunadamente). El mínimo orgullo y honestidad que me quedaban, me impedían entregarme de esa manera sin ver fin, ni solución alguna a mi problema.
Yo estuve dispuesto a hacer por ella lo que fuera, yo la he querido, como nunca he querido a una persona, por encima de la mayoría de mis familiares. Para mí, el cibersexo no era un engaño lo que hacía, era un complemento a una necesidad vital y casi diaria de algo que no me atrevía a pedirle a ella. La diferencia de la entrega suya hacia mi y mi entrega hacia ella, es que yo tenía que cargar con mis secretos, con mis alocados pensamientos, con mi verdadero yo, que ahora empiezo a descubrir. No me conozco.
Solo sabía que debía salvaguardar mi secreto. Que no podía impedir que ocurriera, una y otra vez. Quería protegerla de mí, apartarla de ese mundo, de esa otra cara oculta inevitable de mi ser. ¿Será cierto eso que piensan y simplifican los ignorantes que se traduce en una conducta, un ser Bipolar?. Esa conducta mía, simple y llanamente , en la vida real, la de a pie tiene y responde a vario nombres: Engaño, deshonestidad, infidelidad, no hablo en términos solo de sexo, me refiere a todo en general, no compartir con tu pareja todo, por muy surrealista que sea, es traicionar la confianza que te ha dado, de poder hablar de lo que sea, por estrambótico que sea. A partir de ahí lo sensato es encontrar una solución, si lo que se plantea es un problema, Y yo tenía y tengo (aún estoy en fase de delimitarlo y curarlo) un Gran Problema.
Yo sabía que ella no aceptaba muchas cosas de como soy, de mis manías, o de mis gustos por hacer o no hacer cosas que a ella si le gustaban. Pero a eso se añade que es imposible que ella me acepte como ha descubierto lo que soy yo en realidad, y que todos estos años se ha sentido engañada, traicionada, y que me diga con toda la razón del mundo No te conozco. Son tres palabras solo tres, pero que después de 8 años de relación duelen muchísimo, y son difíciles de digerir, cuando encima tiene razón, y me hacen llegar a la conclusión evidente y que no es ninguna sorpresa ya: No me conozco, ni yo.
Como la he dejado al margen de mis pensamientos negativos, de las angustias que paso a menudo pensando en la muerte (que al no ser creyente se a crecentan más aún), de mis deseos o adicción al sexo que tengo que satisfacer al margen de ella, puede que sea una parafilia. No lo sé. Ella no hacía muchas cosas de las que me gustaban en el sexo, o no de la forma que me gustaban, a no hablar apenas durante el acto sexual, que a mí me encantaban& La dejé al margen, y monté un mundo real pero paralelo, nocivo pero gratificante, del que ya no pude salir, ni saber cómo pedir ayuda, en los momentos en que me daba cuenta de que tenía un problema, un Gran Problema.
¿Cómo me hubiera sentido yo, si el comportamiento hubiera sido al revés? Lo primero no me puedo imaginar una conducta asi en ella, pero si hubiera ocurrido, si yo hubiera sido el que hubiera descubierto que hablaba con otros hombres de manera obscena, si hubiera recopilado fotos de distintos hombre desnudos, conversaciones, videos& Me hubiera sentido traicionado, con mucha rabia, humillado, engañado, imbécil por no darme cuenta , angustiado& Esto y muchas coas más que no podré lograr saber hasta que lo sufra en mis propias carnes. Esto y muchas cosas más son las que habrá sufrido ella, un dolor que no se merecía sufrir. Todas las cosas que habrán pasado por su cabeza, por las de sus familiares y amigos que en menor medida, se habrán sentido asombrados, perturbados y quizá asustados, de que ella haya tenido, haya convivido con alguien como yo.
Ella dolida, engañada, no ha querido dirigirme una nota de despedida, una reflexión, incluso una lista de todas las cosas que ha sentido en este tiempo. Alguien con la que ya no es probable una relación de ningún tipo, pero que a mi me sigue preocupando,importando exactamente lo mismo que antes. Me consta por conversaciones posteriores que ella al menos si que de alguna manera le preocupa, al menos mi salud, mantener mi estabilidad que sabe que es delicada, que sabe que mi incapacidad de estrés, de superar mi franja de estabilidad puede suponer una crisis importante, hasta llegar a un ingreso en un psiquiátrico varias semanas.
Las batallas sólo se pueden perder si te enfrentas a algo. Pero te dan la oportunidad de ganarlas. Si eliges no batallar, te quedas en el mismo sitio, lo mismo que si las hubieras perdido. No creces , no maduras como persona, me dijo hace poco, y que razón tiene. Da igual que resuelvas pequeños contratiempos, pequeños combates. Si no te enfrentas a las Grandes Batallas, eres simple y llanamente un cobarde, o al menos un conformista. Cuantas veces he acusado a personas, incluso de mi entorno más cercano de cobarde o inconformista (aunque sea de pensamiento), y el más cobarde he sido yo. El más cobarde de las personas próximas que conozco he sido yo, por muchas cosas valientes que haya hecho. Ahora estoy reconociendo mi cobardía, a través de este relato que es una crónica, un resumen de mis secretos más inconfesables, que verá la luz, a un no sé de qué modo, para poder subir el primer peldaño hacia mi curación, para conocerme, saber quién es mi verdadero yo.
Las palabras no son hechos, los pensamientos no son hechos hasta que se materializan, pero pecar de pensamientos, de según que pensamientos, como los míos, son hechos graves y no tienen nada de normales ni de saludables. Hasta que no tomas la decisión de dar uno o dos paso adelante, para enfrentarte a la incertidumbre y esto me lo ha hecho ver, de un golpe y porrazo, el descubrimiento accidental por parte de ella de información relevante que demuestra que durante muchos años, he sido infiel, una infidelidad tecnológica muy frecuente últimamente en nuestra sociedad, no es una infidelidad carnal como se conocía hace 30-40 años, pero es una infidelidad, ahora lo entiendo, ahora lo comprendo, ahora lo reconozco después del jarro de agua fría, heladísima que sentí cuando por primera vez escuche esas tres y duras palabras. Juro que yo nunca lo considere infidelidad, quien no me crea está en su derecho, pero me estará juzgando, sin saber que me pasaba por la cabeza, por el corazón ya les digo que sufría, que lo pasaba mal. También pueden creerme o no, están en su derecho, pero era mi corazón el que sufría y eso nadie lo puede saber mejor que yo .
Mi razonamiento para llegar a esa conclusión tan solo me corresponde a mi, y en mis circunstancias actuales de moral y arrepentimiento, no merece la pena describirlo más, porque realmente no hay más palabras para describir unos pensamientos que no se, ni ningún científico podría explicar exactamente dónde se encuentran y por qué se producen esos pensamientos y no otros. Cualquier persona, incluso cualquier psicólogo, pero más aún, cualquier mujer, incluso mi propia pareja, no lo puede entender mas que como una anormalidad. Y tengo que darles la razón, porque es lo mas razonable y lógico de llegar a esa conclusión; no cabe otra. Si existe ojalá la pueda descubrir y usar para resolver este Gran problema, que lo reconozco y lo admito a mis 41 años recién cumplidos.
Cada persona, cada cerebro, tiene unas reglas comunes, pero también unas reglas propias que son las que nos hacen diferentes y seres únicos. Y es la sociedad , en la que se vive, en cada parte del planeta, la que consigue establecer unos parámetros de normalidad , más o menos graves, mas o menos permisibles. Todo lo que se salga de ahí se considera anormal, o como diría el presidente de una nación importante europea, dicho de otro modo, todo lo que esté dentro de esos parámetros, se considerara normal.
No hay nada mas que añadir. Para la casi totalidad de mi sociedad , soy muy anormal en muchos aspectos, si conocieran mi secreto inconfesable que acabo de confesar, en este mismo momento. Para los que no lo saben, soy la persona mas normal y buena en este mundo. Eso no quiere decir que no pueda aprender, rectificar, estar interesado, en volver al redil, y hacer todo posible , para que la sociedad, mi expareja vea un cambio o la futura, no encuentre mas que transparencia y ningún secreto inconfesable.
Aunque la relación se ha roto, no quita para que sea posible restablecer el daño hecho, al menos encontrarle un sentido, una explicación coherente que pueda por un lado aliviar el dolor de la persona agredida y por otro reducir la amargura que ha quedado en la persona infiel reconociendo su error y del daño que ha causado.
Independientemente de a qué lugar nos lleve nuestro destino, zanjar las relaciones, de relaciones tan importante como esta que he tenido, de la mejor manera posible, si me es posible, será un triunfo, mirarle a la cara con cariño.
Hay personas no han comprendido el nexo de unión que ha existido entre nosotros los dos, todo lo que ha existido, todo lo que hemos sufrido, y luchado por estar juntos, al margen del sexo. Es cierto que mis problemas con el sexo, influían y mucho en que la relación no fuera mejor. Quien ponía toda la paciencia y el esfuerzo a navegar en contracorriente en pos de la felicidad mutua solo se preocupaba en aportaba ella, en la mayoría de los casos.
Éramos quizá la madre y el padre que nos hubiera gustado tener y que no tuvimos, incluso el suegro de ella hacia mejores funciones del padre que a ella le hubiera gustado tener. Y en cualquier caso ha fracasado el intento.
A veces pensábamos que íbamos a ser pareja por el resto de nuestros días, pero quizá mi problema era tan insoportable y tenaz, que no había manera humana de que se pudiera prolongar mas. Y no se puede resumir y concretar mejor que en cuatro palabras que dan título a esta crónica de muerte anunciada (como pareja):
NO TE/ME CONOZCO

Epilogo: He comenzado el camino (gracias a ella) de empezar a conocerme.. Hacer lo posible para aprender a querer Y RESPETAR a una mujer como se merece, a todas, pero especialmente a las que llego a amar, sin secretos que valgan entre los dos.
09 de julio de 2016

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