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Caso "kevin Hernandez" Primera Parte

14 Septiembre 2010

Así comenzó todo, con una simple idea. Nunca debí entretener ese pensamiento, debí sacarlo de mi mente al nomas entrar. Ahora ya es muy tarde, el pensamiento ha germinado, ha dejado de ser una cuestión de mi mente, lo he transformado en realidad.
En cuestión de momentos alguien entrara por esa puerta, un individuo desconocido y desdichado. El será el detonante. Al nomas entrar un infierno de proporciones épicas se desatara, el caos reinara por unos siniestros instantes y mientras toda esperanza muere, yo también moriré. Aun no sé si creo en la reencarnación pero si así fuera, quisiera reencarnarme en un escrito, para así poder sembrar esa misma idea que me destruyo, en otro pobre bastardo. Sí, eso estaría bien.


Última página del diario de Kevin Hernández. Encontrado en Argentina 1000 kilómetros lejos del lugar del incidente.



Recibimos la llamada alrededor de las 10am, provenía de una vieja casa en la zona 12 de Guatemala. Es una zona roja, sabe? Lo que pasa en esas casas vencería cualquier película de ficción actual. Estábamos haciendo bromas acerca del patrón, usted sabe cómo somos los empleados, nos divertimos a cuestas de los de arriba. En fin, mi colega, Bill, fue el que recibió la llamada, no sé exactamente lo que oyó, pero estoy seguro que no fue normal. Su rostro paso de una gran sonrisa en su rostro a una mueca de terror en cuestión de segundos, fue como si al nomas descolgar el auricular, el supiera ya lo que le esperaba. Trato de hacerme escuchar a mi también. Grito: Daniel oí esto! Tendió el auricular hacia a mí, lo admito no lo tome de inmediato, la simple mueca de mi compañero me infundía miedo, el insistió pero para el momento en el que tome el auricular solo escuchaba estática en la línea. Permanecí a la espera de una terrible aullido o algún disparo pero nada ocurrió, seguí el procedimiento, pregunte 3 veces si alguien podía escucharme o si necesitaban ayuda pero nadie respondió, así que me decidí a colgar y justo en ese momento pude escuchar a una mujer susurrar una dirección, luego la conexión termino.
Usted debe de entender que todo en este caso estuvo mal desde el principio. Para comenzar Bill nunca responde llamadas, por dios es casi sordo de un oído! pero ese día él fue el único que se apresuró a responder el teléfono. No es por presumir pero normalmente yo soy el que se asusta, y Bill es el valiente, pero ese día la gelatina era él. Al nomas terminar la llamada Bill me miro directamente a los ojos y pregunto si pude escuchar los gritos, cuando le dije que no, me hablo de canticos, sonidos de animales y gritos. No podía mentirle, así que le dije la verdad, lo único que escuche fue una dirección. El simple hecho de mencionarle que tenía la dirección provoco un pánico exagerado en él, pude ver como sus ojos se abrieron como nunca lo habían echo antes, todo su cuerpo se tensó, sus labios temblaban como reprimiendo un grito, en ese estado Bill murmuro varias fraces, de todo lo que dijo lo único que pude entender fue: “El niño gritaba para que lo matasen ya”
En este trabajo hay momentos en que tienes que hacer cosas que no quieres. Cualquier policía decente lo sabe, nos dan unas órdenes específicas y debemos de cumplirlas, no podemos negarnos a atender una llamada de auxilio, ni siquiera una tan extraña como esta, teníamos la dirección después de todo y Bill escucho gritos. Dejamos la estación a cuidado de Victoria, montamos en la patrulla y nos dirigimos al lugar de los hechos. Siento que es importante decirles que Bill ya sabía lo que le esperaba. No sé como pero él lo sabía. No hubo ninguna broma en todo el recorrido, simplemente nos dirigimos al lugar, guardando un luto anticipado.
Al llegar al lugar supimos que algo estaba mal. Las ventanas de la pequeña casa estaban completamente tapadas con cinta de aislar negra, dese adentro. La casa es de color blanco, bueno era de color blanco. Varios grafitis la cubrían en ambos lados, pero el color predominante siempre fue el blanco. Ese día la casa era completamente roja, la pintura estaba fresca, la pintura no era pintura. Un hombre se arrastraba justo a media calle, se arrastraba con dirección a la otra banqueta, como queriendo escapar de los horrores vividos en el interior de la casa. La adrenalina inundo todo mi cuerpo, pero he sido policía en esta ciudad por demasiados años ya como para no saber qué hacer en estas situaciones. Lo que haces es desenfundar el arma, guardar el perímetro y esperar por refuerzos, si puedes también presta ayuda a los heridos, si algo se mueve dentro, disparas.
Estacione el vehículo a mitad de la calle, frente a la casa para usarlo como cubierta en caso de un tiroteo. Mi puerta quedo del lado de la calle, a escasos metros del herido. Nos reunimos en torno a él, protegidos por la patrulla, al nomas verlo fue claro que no lo lograría, tenía cortadas por todo el cuerpo y perdía sangre a un ritmo desenfrenado, tendríamos que haber comenzado a coser la heridas ya, si es que queríamos salvarlo. Pedí a Bill que pidiera refuerzos y que me cubriera mientras yo comenzaba con el trabajo, pero el no se movió, se quedó ahí parado con la mirada fija en el hombre que se desangraba. Perdí los nervios y le grite que no era momento para estupideces, le dije que se moviera pero él lo único que hiso fue mover levemente su cabeza y clavar su mirada en mis ojos.
Esa mirada quedo grabada en lo más profundo de mi ser, no puedo decirles exactamente cuánto tiempo gastamos simplemente viéndonos, demasiado, diría yo. Aun hoy hay momentos en los que puedo sentir como si el me mirara. Pero lo peor fue lo que vino a continuación. Bill se acercó hacia mi muy lentamente, estiro su mano hasta tocar el cuerpo ensangrentado de la víctima. Pude ver como sus dedos se tornaron rojos por la sangre que sostenía, ese rojo lentamente se mesclo con el rosado de su lengua mientras Bill saboreaba la sangre de aquella persona moribunda. Me dijo con un tono siniestro: “Mmmm… deliciosa, tu también deberías de probarla”
No puedo explicar cuanto horror sentí al escuchar esas palabras viniendo de la boca de mi compañero. Por dios, lo conocía desde que estuvimos en la academia y nunca, Nunca! Lo creí capaz de algo así. Quede completamente inmóvil. Bill dio media vuelta y se encamino hacia la pequeña casa de dónde provino la llamada. Se encamino hacia esa casa recitando unas extrañas palabras en un idioma que no reconocí. Algo como “Aghathaus, réquiem le volltrum nayheron” sonaba casi como un cantico extraño. Yo no me moví, pero pude escuchar cómo se abrió la puerta con un rechinido espectral, luego las palabras “Adiós” pronunciadas de la boca de Bill. La puerta se cerró de un golpe.
Un sonido indescriptible comenzó a llegar desde todos lados, al principio leve pero creciente en su intensidad, estuve a punto de levantarme y enfilar hacia la casa pero el ser tendido a frente a mí estaba llegando a su fin. La hemorragia era total y descontrolada, pude ver como la sangre empezaba a brotar de su garganta, queriendo salir, ahogando a este pobre hombre. Estoy seguro que murió. Digan lo que digan, yo sé que murió, la luz de sus ojos se apagó, el cuerpo quedó tendido dándole la espalda a la pequeña casa, negándose a sí mismo un último vistazo a ese infierno que se desataba.
El sonido que para ese momento lo ocupaba todo, se detuvo. La calma reino por un pequeño momento, luego vino la explosión. Primero todo se ilumino, luego el calor se hiso presente en cada parte de mi cuerpo, mis oídos fueron penetrados por un sonido ensordecedor, luego todo se oscureció, y se hiso la nada.
Yo sé que ustedes piensan que aquel hombre herido que encontramos era “Kevin Hernández” , que utilizo el revuelto de la explosión para escapar, pero yo les digo que se equivocan. Ese hombre estaba muerto antes, durante y después de la explosión. No pudo escapar a ningún otro lado que no sea el cielo, o el infierno. Si ustedes no pueden encontrar el cadáver es porque alguien lo tomo, aun no se con que propósitos, pero lo averiguare. En cuanto a mi compañero, lo único que me queda decir, es que el no exhibía síntomas de ningún trastorno cerebral hasta antes de la llamada. Algo en esa llamada lo trastorno, fue esa mujer estoy seguro…

Fragmento de la Declaración del oficial de Daniel Aragón presentada al tribunal de defensa penal sobre el caso “Kevin Hernández”


Continuara....
03 de marzo de 2016

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