La Novia

No siempre cuento esto pero quiero confesarlo, esta es la historia de mi amigo Juan y lo que podríamos llamar su novia.

Conocí a Juan a los veinte años teníamos la misma edad y el era el más guapo de los dos, siempre estaba rodeado de mujeres, gracias a él conocí a mi novia.

Se pueden imaginar mi sorpresa cuando me enteré que se mudó con su presunta novia formal y peor fue mi cara cuando la vi, no era de las mujeres que Juan frecuentaba; más bien no era mujer o eso pensé, alta y con una cara marcada de cicatrices, sus ojos, tenia uno mucho mas abajo que el otro y evitaba mirarte por los mismos, preferí no preguntar.

Al poco tiempo se mudaron a un gran galpón a las afuera de la ciudad, era enorme y sin paredes todo estaba desordenado y manchado por líquidos parecidos a alquitrán, en ese tiempo no me importó, se acababan de mudar y eran jóvenes.

Cuando hablábamos las conversaciones disminuían si su novia se acercaba, cosas de pareja, parecía tenerle miedo o almenos yo si, para escucharnos se encorvaba como un gato dejándonos ver todas sus marcas.

Después de celebrar su mudanza no vi a Juan por meses como es común cuando se está en pareja alejarse de los amigos pero no en Juan, por eso lo llamaba semanalmente, lo cual no siempre respondía y cuando lo hacía sólo hablaba de su amplio galpón sin paredes, parecía desquiciado y tartamudeaba como si estuviera siendo asfixiado, ah! pero el maldito galpón, tan amplio como una fábrica en donde sin paredes no se tenía intimidad, ni la más mínima me decía.
Cuando lo invitaba siempre llevaba a su cada vez mas encorvada novia.

Juan parecía cada vez más decaído y enfermo, ya casi no hablaba y si lo hacía tartamudeaba mientras su novia se reía,
tiene una risa aguada y siempre escupe babeando cuando lo hace.

Una noche después de meses de no ver a Juan decidí ir a verlo de sorpresa.

Como se va a enojar si es Juan, mi amigo de toda la vida.

Golpee esa gigantesca puerta de chapa y se abrió agitándose, dejo salir una estela de luz, cuando mis ojos se acostumbraron lo vi.
Lo que creo que vi, me horroriza, ya no salgo de noche, es más ya casi no salgo, ni apagó la luz.

Juan estaba sobre su cama arropado y sobre el, su novia.

Su novia vomitaba un líquido negro burbujeante, cuando sus ojos me miraron de frente me horrorice, porque no eran ojos si no dos manchas que lloraban ese líquido parecido al alquitrán.

Hoy lo único que me hace dormir tranquilo es el té negro de mi novia.

13 / junio / 2018

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2 Comentarios

  • Remi

    ¡Vaya qué sorpresa! me gusta mucho tu cuento, contado así en primera persona parece tan real que hasta dudo de que sea un cuento. Una novia terrorífica, entiendo que no apagues la luz. La frase final, con doble sentido, me encanta.
    Te felicito Mr.elio, narras muy bien, un abrazo.

    13/06/18 01:06

  • Mr.elio

    Muchas gracias remi, me encanta el género y creo que este es el primero de una pequeña serie de cuentos de terror.

    13/06/18 02:06

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