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Vigilia¿Qué podría hacer ella?...Si tuviera voz, sin duda, habría gritado tanto que hasta se resquebrajaría la bóveda celeste… Si tuviera huesos, habría corrido a advertirle que “esa” señora de ojos brillosos y labios delgados la estaba observando desde hace un buen rato escondida en las sombras danzantes de la ventana… Ahora ya era tarde… esa señora había atravesado la pared y estaba dentro de la habitación. __ ¡Maldita!… ¡no se te ocurra tocarle!__ Pero su cuerpo no se movía. No podía… de hecho nunca ha podido a menos que Iris la moviera con sus manitas y hasta hiciera que su relleno de trapo entonara cancioncitas desafinadas… __ ¿Qué le haces?__ La melena entrecana de la señora ahora le tapaba su, ya de por sí, corta visión. Iris comenzó a patalear con fuerza mientras los resortes de la cama entonaban un coro destemplado. Desde el primer estante de la gaveta de juguetes solo alcanzaba a observar las piernitas de Iris convulsionarse...No se quejaba… solo saltaba en la cama. Uno de los bracitos de Iris se levantó y sus dedos se engarrotaban arañando el aire. __ ¡Suéltalaaaaa!__ trataba de gritar pero el botón de su boca retenía sus palabras. Después de unos minutos, observó que la anciana se incorporaba dejando a Iris desparramada en su cama con el rostro azulado. __ ¡No puede ser!__ Miró como la anciana cargaba el cuerpo de Iris con una mano que parecía árbol seco. La levantó hasta ponerlo a nivel de su boca, estiró el dedo anular de la otra mano y le clavó una descomunal uña en el centro del estómago. Iris solo abrió los ojos y los volvió a cerrar. La miró salir por la ventana con Iris ensartada... ______________________________________________________________________ Roberta abrió los ojos de golpe. El techo de la habitación pareció acercarse hacia su cara. De forma inconsciente se cubrió el rostro con los antebrazos. Unos segundos después, corría por el pasillo en dirección a la recámara de Iris. Abrió la puerta al mismo tiempo en que prendía la luz. Una mano gigantesca le estrujó los pulmones al ver la cama vacía. Un bulto pequeño pegado a la cabecera se movió… …Era Iris que dormía… Se acercó con pasos torpes y acomodó a su hija en la cama. Iris respiraba tranquila. Ella no tanto… Caminó hacia la ventana que daba al jardín frontal de la casa; escudriñó las sombras y ahí estaba… con su silueta retorcida encaramada encima de la barda con los brazos extendidos hacia abajo asemejando carrizos secos y enroscados. Por un momento sintió su mirada como un aguijón helado en sus retinas. Después, desapareció brincando hacia el otro lado de la barda. Una vez más la conexión había funcionado aunque se acercaban más con cada intento. ¿Logró entrar al patio?… ¿o a la casa?... no podía precisarlo. Era el cansancio el que disminuía el enlace. Por lo pronto, seguiría alerta durmiendo dentro de la muñeca de trapo, ahuyentándolos… entendía que Iris iba creciendo y eso la hacía más peligrosa para “ellos”. __ Aquí estoy, bonita__ entonó con voz aterciopelada acariciándole el cabello. Iris exhaló tranquila mientras su cráneo irradiaba puntos de luz formando constelaciones y universos sobre el techo y parte de la pared. Roberta sonrió complacida y cerró los ojos dejándose llevar hacia esos mundos. Publicado por Nemo el dia 09 de febrero de 2010. 12 Comentarios
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