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Salvajes

Aún recuerdo cuando caminabas desnuda entre estas paredes, desnuda, esbelta y furtiva a oscuras parecías más un sueño que la realidad, errando por la casa dando tumbos, del dormitorio a la cocina, para después pasar por el salón, la salita y finalmente volver a las sombras de la habitación, siempre en movimiento grácil e indómita cómo una tormenta. Con tu sedentarismo me hiciste plantearme millones de años de evolución, a caso no estaríamos mejor corriendo juntos por una densa selva, asustados y empapados a partes iguales, agotados, vivos amándonos ante el peligro. En fin, a caso no estaríamos allí mejor que en estas cuatro paredes a las que llamamos hogar.
Nicotina10 de febrero de 2016
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nostalgia deseo

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