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Camino Del Jardín Umbrío

Vivimos con tanta prisa que incluso la prosa, la creamos sin su pausa necesaria.


Es cuando los pensamientos siempre anarquistas, empiezan apoderarse de mi mente el momento sin yo pretenderlo, que mi cerebro, envía una orden concreta a la mano derecha: Subir al máximo el volumen. Cómo si con más ruido fuéramos capaces él o yo, de ahogar los delirios, nunca de grandeza, entre un laberinto de música, palabras, sonidos, voces huecas, en la charca que hay justo antes y a menudo, de llegar a la zona oscura.

Senda imantada en una única dirección.

La zona oscura es como un jardín dentro de un túnel. Sin luz. Visitarlo significa tener una dependencia hacía él tan absoluta que pareces permanecer en un estado similar al enamoramiento pero, sin duda, menos luminoso, mucho más gris y hostil. Como amar también parece el estado de tranquilidad y gozo que da entrar en ese prado plomizo. Tan sombrío es, que mata a la sombra y sin duda, es lo mejor que puede pasarte al estar allí; estar solo. Llorando, gritando, en silencio, con los ojos abiertos o cerrados. Volando o incluso, arrastrándote como un gusano entre miedos y hierbajos, por el barro o por el ego. Sin ver la luz, ni una puerta, ni la salida. Y las voces, son ecos que dominan con un concierto vacío pero con tal estruendo que hiela la razón. No hay un camino. No hay posibilidades. Únicamente la casualidad. Igual que siempre.

Dónde las flores están muertas. Sin intención de revivir.


Y comienzo a cantar. A gritos, intentando escupir a veces, ideas. A veces razonamientos. A veces reflexiones y continuamente juicios. Sin darme cuanta, que eso, es lo que pierdo. Observo por la ventana si el mundo sigue detrás del cristal. El sol lleva millones de años brillando y yo, aún, no lo he conseguido.


Debemos no tener necesidad de adulaciones. He oído, que los antiguos, seguían a las constelaciones.
24 de febrero de 2018

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3 Comentarios

  • Voltereta

    Es bueno pararse a pensar y luego seguir la senda que nuestra mente nos dicta. Ahora caminamos como autómatas por un mundo en el que nos perdemos como si fuéramos zombis, en busca de carne fresca, pero carentes del impulso interior, que es el que verdaderamente da sentido a nuestras vidas.

    Buen texto.

    Un saludo.

    24/02/18 07:02

  • Remi

    Me encanta como lo has escrito, en medio de un delirio por tanta confusión mental y anhelando algo que no es importante, me sacas una sonrisa con la frase final.
    Un abrazo Niebla.

    25/02/18 12:02

  • Niebla

    Gracias a los dos. Me alegra que os guste.

    26/02/18 12:02

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